Trump arremete contra Meloni por ‘suplicar’ una foto en el G7 y tensa relaciones con Italia

Trump acusa a Meloni de suplicar una foto en pleno G7. La primera ministra italiana lo desmiente y la Casa Blanca tensa la relación con uno de los pocos líderes europeos dispuestos a tender puentes.

Donald Trump rompió la semana pasada la aparente sintonía con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al acusarla de ‘suplicar’ una foto con él durante la cumbre del G7 en Francia. El episodio, desvelado en una entrevista a la televisión italiana, amenaza con dinamitar una de las pocas alianzas estables que Washington conservaba en la Unión Europea.

La versión de la Casa Blanca es que Meloni buscó la imagen para elevar sus índices de popularidad. Trump llegó a decir que ‘sentía pena por ella’. La respuesta de la líder italiana fue inmediata: ‘Italia y yo nunca suplicamos’. El cruce de declaraciones refleja una tensión que nadie esperaba, sobre todo porque ambas figuras comparten una fuerte afinidad ideológica en temas como migración, familia tradicional y soberanía nacional.

Un desplante que resquebraja la alianza transatlántica

Meloni ha sido durante años el principal puente entre el movimiento MAGA estadounidense y una Europa cada vez más recelosa de Washington. Ya desde el primer mandato de Trump, cortejó a figuras como Steve Bannon, entonces asesor presidencial, y alineó su discurso con la agenda de soberanía nacional. Esa inversión dio frutos cuando Trump defendió sus posturas en inmigración o valores familiares.

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Pero la paciencia se agotó la semana pasada. Trump justificó su enfado, en parte, por la falta de apoyo de Italia a la guerra de Irán y por las especulaciones sobre el gasto militar italiano, aún por debajo del objetivo del 2% del PIB que exige la OTAN. Meloni, sin embargo, había sido una de las pocas líderes europeas que suavizó las tensiones cuando Trump insinuó usar la fuerza para adquirir Groenlandia, o cuando rompió filas europeas al negarse a reconocer un Estado palestino durante la guerra de Israel contra Hamás.

Meloni, la aliada que sostuvo el puente sobre aguas turbulentas

El papel de la primera ministra italiana fue clave para que la Unión Europea aceptara aumentar las compras de productos estadounidenses y cerrar un acuerdo comercial con Washington. Meloni presionó a sus socios europeos para crear un frente común frente a China, un movimiento que encajaba con los intereses de la Casa Blanca. Ahora, tras el desaire, ese engranaje podría griparse.

Para España, la ruptura entre Trump y Meloni complica una ecuación ya de por sí difícil. El comercio bilateral con Estados Unidos ronda los 18.000 millones de euros anuales, con sectores como el aceite de oliva, el vino o los componentes de automoción extremadamente expuestos a un recrudecimiento de las tensiones arancelarias. Hasta ahora, la influencia de Meloni en el diálogo UEWashington actuaba como un seguro informal para esos flujos.

La Lógica de Washington

Desde dentro de la Casa Blanca, la humillación pública a un aliado responde a un cálculo descarnado: Trump considera que ningún líder europeo se atreverá a poner en riesgo su relación con Estados Unidos, y que una reprimenda contundente obliga al interlocutor a alinearse. Es la doctrina del deal shaming —desacreditar para negociar desde una posición de fuerza— que ya aplicó Ronald Reagan con algunos socios comerciales en los ochenta, aunque nunca con un aliado tan próximo en el plano ideológico.

Sin embargo, el margen de error es escaso. Meloni ha consolidado un perfil de firmeza que puede llevar a un distanciamiento real. La Comisión Europea ya ha dejado claro que cualquier negociación comercial con Washington requiere unidad de los Veintisiete, y Roma podría dejar de ser un aliado fiable para la Casa Blanca si el insulto se convierte en resentimiento. España observa con preocupación: un Eje Roma-Washington roto resta capacidad de interlocución a todo el bloque europeo, justo cuando se negocian cuotas de acero, aluminio y nuevos aranceles digitales.

El desenlace inmediato depende de si Meloni responde con frialdad diplomática o busca un acercamiento de alto nivel. Lo que está claro es que Washington se arriesga a quedarse sin la líder europea que más se había esforzado en entender la lógica del America First.

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La Casa Blanca no puede permitirse el lujo de quemar a sus pocos puentes en Europa por un desaire de pasillo en una cumbre del G7.

Ficha del Caso

  • El caso: El presidente Trump acusó a la primera ministra Meloni de ‘suplicar’ una foto durante el G7 en Francia, desatando una crisis diplomática que podría debilitar el puente transatlántico construido por la líder italiana.
  • Datos clave: Trump vinculó el enfado a la falta de apoyo italiano a la guerra de Irán y al bajo gasto en defensa. Meloni había sido defensora de Washington en la UE, facilitando acuerdos comerciales y suavizando tensiones por Groenlandia o el reconocimiento de Palestina.
  • Para España: La pérdida de un aliado como Meloni incrementa la incertidumbre para las exportaciones españolas a EE. UU. (18.000 millones de euros anuales) y debilita la capacidad negociadora de la UE frente a futuros aranceles.