La tensión acumulada en el seno del Partido Popular ha estallado esta semana con un episodio que combina inmuebles, mensajes cifrados y la sombra de las pruebas falsas. El caso del ático adquirido por la Comunidad de Madrid para despacho de la presidenta Isabel Díaz Ayuso —y la posterior puesta en venta del piso de su pareja— ha desatado una guerra interna que, según ha podido comprobar ElPlural.com, ya se libra incluso en los grupos de WhatsApp del partido.
Fuentes cercanas a la dirección nacional y al Gobierno regional confirman que la fractura es profunda. Lo más preocupante, explican estas voces, es que se han llegado a fabricar y difundir informaciones falsas sobre el patrimonio de Ayuso con el fin de dañar su imagen. “El clima es irrespirable”, resumen desde uno de los equipos consultados.
El trasfondo no es nuevo. La publicación de la compra del inmueble en Chamberí —sin licencia de oficina y frente al piso que Ayuso ya posee en nuda propiedad— reavivó un conflicto que la formación creía cerrado tras la salida de Pablo Casado. Pero el hallazgo de que el novio de la presidenta, Alberto González Amador, puso a la venta el domicilio común por el doble de su coste coincidiendo con la investigación judicial que le afecta ha sido la chispa que ha encendido definitivamente la mecha.
En los chats internos del PP, militantes y cargos intermedios escudriñan cada detalle —desde el valor de los cuadros que cuelgan de las paredes hasta el origen de los objetos del vestidor— mientras los mensajes a favor y en contra se cruzan sin pausa. La situación refleja, según varios interlocutores, una división que va más allá de lo personal y que enfrenta a los leales a Génova con quienes defienden a ultranza a la presidenta madrileña.
La sombra de las pruebas falsas y el conflicto interno
ElPlural.com ha tenido acceso a conversaciones en las que ex altos cargos del Gobierno de Ayuso intentaron colocar en distintos medios documentos inexistentes o datos erróneos sobre el patrimonio de la baronesa. Una de esas fuentes, supuestamente cercana a la presidenta, llegó a ofrecer información que el propio Registro desmintió horas después. El episodio, aseguran desde la cúpula popular, se investigará internamente para depurar responsabilidades y cortar de raíz cualquier práctica que dañe la credibilidad del partido.
El momento no podía ser más delicado. La ola de incendios en la Sierra Oeste madrileña ha puesto a prueba la capacidad de gestión del Ejecutivo autonómico y, según el entorno de Ayuso, la filtración de estos asuntos en plena emergencia responde a una “campaña de desprestigio”. Sin embargo, la cronología de las informaciones —que llevaban días circulando por las redacciones— resta fuerza a ese argumento y obliga a la dirección nacional a preguntarse si el problema es coyuntural o estructural.
Desde la Puerta del Sol se defienden recordando que el inmueble se destinará a oficinas públicas y que ahora se ha anunciado la venta de ese ático y de otros cuatro activos de la empresa pública Planifica Madrid para financiar ayudas a los damnificados. Pero para muchos en Génova ese gesto llega tarde y no borra la percepción de ocultación que ha calado en la opinión pública.
La crisis no es solo por un inmueble; es la expresión de una lucha de poder que el partido arrastra desde 2022.
El pulso entre Sol y Génova: una fractura que se agrava
La diputada Cayetana Álvarez de Toledo, una de las voces más reconocibles del PP nacional, verbalizó este lunes lo que muchos callan: “Todavía no he entendido lo de Ayuso y el ático”. La frase, pronunciada en una entrevista con El País, cayó como un jarro de agua fría en el entorno de la presidenta autonómica, que horas después reaccionó filtrando a los medios datos sobre el patrimonio de la propia Álvarez de Toledo en un intento de desacreditarla.
Ese cruce de reproches personifica la guerra de poder que enfrenta a los dos grandes núcleos del centro-derecha español. Ayuso, que hasta ahora había salido indemne de todas las polémicas —desde la denuncia por acoso sexual en Móstoles hasta el cese del consejero de Educación—, comienza a ver cómo la acumulación de escándalos erosiona su blindaje. Y esa vulnerabilidad, reconocen en privado dirigentes nacionales, abre una ventana para que el sector más crítico con su gestión intente asestar un golpe definitivo.
El riesgo, advierten fuentes de la cúpula, es que la pelea deje al partido sin la cohesión necesaria para presentarse como alternativa de Gobierno. Los precedentes pesan: la crisis de 2022 que acabó con el liderazgo de Pablo Casado demostró que una guerra abierta entre Génova y la Puerta del Sol solo beneficia a la izquierda. Por eso, en los próximos días se espera que Feijóo y Ayuso mantengan un contacto directo para tratar de encauzar la situación antes de que el daño sea irreparable.
El Eje del Poder Popular
Observamos en esta redacción que el verdadero pulso no se libra solo en Madrid. La figura de Ayuso proyecta una sombra alargada sobre el resto de barones territoriales, que observan con inquietud cómo el foco mediático se centra en un conflicto que amenaza con debilitar al conjunto del partido. Presidentes autonómicos como Juanma Moreno o Alfonso Rueda, que construyen su discurso sobre la gestión eficaz y la estabilidad, recelan de un enfrentamiento que podría manchar la marca popular a seis meses de las elecciones gallegas y a año y medio de las generales.
Génova es plenamente consciente de que necesita a Ayuso —su presidente regional sostiene un feudo electoral clave—, pero también de que no puede permitirse que la sucesión de crisis erosione la credibilidad del proyecto nacional. El desafío es doble: contener la hemorragia de información sin dar la impresión de que se silencia a los críticos, y reforzar el mensaje de alternativa institucional frente a un Gobierno central que, según las encuestas, pierde apoyo semana a semana.
El precedente de Casado enseñó una lección clara: las facturas internas se pagan con votos. Si el PP repite el error de fragmentarse, el principal beneficiario será Pedro Sánchez. Por eso, la dirección nacional ultima un plan de reconciliación que pasa por desactivar la difusión de información falsa, abrir un cauce de comunicación directa con la presidenta madrileña y centrar el foco en los temas que preocupan a los ciudadanos: economía, seguridad y defensa del constitucionalismo. El tiempo apremia.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El partido debe cerrar filas y demostrar que las disputas internas no lastran su capacidad para ofrecer una alternativa de gobierno sólida.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Contacto directo entre Feijóo y Ayuso en los próximos días para reconducir la crisis.
