Las amenazas contra Felipe VI por Ceuta y Melilla han vuelto a activarse. Un exsenador y exalcalde marroquí, Yahya Yahya, ha difundido un mensaje directo al Rey en el que advierte de que, si visita las dos ciudades autónomas, ‘derramaremos hasta la última gota de sangre’ para defender la integridad territorial de Marruecos. El vídeo, grabado frente al Consulado General de España en Nador y con un segundo hombre como comparsa, lo difundió en las últimas horas el medio progubernamental Hespress.
El mensaje no es nuevo en su forma, pero sí en su destinatario. Yahya lleva dos décadas agitando la reivindicación marroquí sobre las plazas españolas del norte de África. La diferencia es que ahora apunta directamente al Jefe del Estado, y lo hace en un registro que roza la incitación a la violencia.
El mensaje grabado frente al consulado español en Nador
En el vídeo, el exsenador se muestra tajante: ‘Es un mensaje directo a Su Majestad el rey de España, Felipe VI’. A renglón seguido, y según la transcripción que recoge Hespress, asegura que ‘nosotros los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre’ si el monarca pisa Ceuta o Melilla.
La pieza la difundió un medio alineado con Rabat, un detalle que no pasa desapercibido en los análisis diplomáticos. No hay comunicación oficial del Gobierno marroquí que respalde esas palabras. Tampoco una desautorización expresa. Ese silencio, en sí mismo, es un mensaje.
Yahya no es un desconocido en la zona. Nació en Melilla en 1967, de madre holandesa y padre marroquí, y mantiene doble nacionalidad marroquí y neerlandesa. Estudió en el colegio España y en el instituto Leopoldo Queipo de la ciudad autónoma antes de licenciarse en Derecho en la Universidad de Granada.
Quién es Yahya Yahya: de senador a instigador del soberanismo
Su biografía es una paradoja permanente. Presidió la Comisión de Amistad Hispanomarroquí en la Cámara de Consejeros del Parlamento marroquí, el mismo foro que debía tender puentes entre Madrid y Rabat. Antes había sido alcalde de Beni Enzar, la localidad que alberga el principal paso fronterizo con Melilla. Y en paralelo fundó el Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla, desactivado en 2014 y reactivado, con respaldo del Gobierno alauí, en julio de 2025.
La amenaza no procede de un desconocido: quien la pronuncia lleva años construyendo su notoriedad sobre la reivindicación de las plazas españolas.
Su historial judicial tampoco invita a la indulgencia. En julio de 2008 fue condenado a un año y tres meses de cárcel y 800 euros de multa por un delito de atentado contra agentes de la autoridad, tras agredir a la Policía Nacional en su domicilio de Melilla. Quedó absuelto del delito de malos tratos porque su mujer se retractó. Ese mismo verano, en Roma, la justicia italiana lo condenó a dos años y seis meses de prisión por lesiones, violencia sexual, y resistencia a oficiales públicos.
Cuatro años después, un tribunal de Nador lo condenó a una multa y a tres meses de cárcel por bloquear la frontera de Melilla, y poco después se vio obligado a disolver el comité. También promovió la mutilación del brazo de la estatua de Pedro de Estopiñán y el asalto simbólico al Peñón de Vélez. En 2021, medios marroquíes difundieron la imagen de ese brazo enterrado en Annual, aunque luego abjuró de la acción y se declaró partidario de ‘las buenas relaciones entre España y Marruecos’.
La lectura institucional: agenda, seguridad y silencio de Zarzuela
No hay constancia de que la Casa de S.M. el Rey vaya a pronunciarse sobre el vídeo, y cabe esperar que no lo haga. La agenda del monarca no se fija en función de las presiones externas. Cualquier desplazamiento a las ciudades autónomas se estudia con criterios de seguridad y de oportunidad diplomática, nunca como respuesta a un desafío.
El episodio confirma un patrón conocido. En noviembre de 2007, la visita de Juan Carlos I y Sofía a Ceuta y Melilla —la última de los Reyes a las ciudades autónomas— desató protestas encabezadas por el propio Yahya, que entonces sostenía que las dos plazas eran ‘territorios marroquíes ocupados por España’.
Para la Corona, el desafío es de doble filo. Por un lado, ceder al ruido de una amenaza sería un error de estrategia: la agenda institucional no puede quedar secuestrada por quien busca notoriedad. Por otro, la seguridad del Rey exige una coordinación con el Ministerio del Interior y con Exteriores que no se improvisa. Una visita a Ceuta y Melilla es hoy más un asunto de Estado mayor que una cuestión de protocolo.
La lectura diplomática añade capas. Marruecos mantiene su reivindicación histórica sobre las plazas del norte de África, y cada gesto de firmeza española en la zona reactiva el pulso. El vídeo no cambia el statu quo, pero recuerda lo frágil que sigue siendo el equilibrio. No hay confirmación oficial de ninguna visita.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: Un exsenador marroquí con antecedentes penales lanza una amenaza directa contra Felipe VI si visita Ceuta y Melilla, en pleno pulso diplomático sobre las plazas del norte de África.
- El detalle de protocolo: La Casa del Rey no fija su agenda en respuesta a presiones externas; cualquier desplazamiento a las ciudades autónomas se decide por seguridad y oportunidad, no por desafío.
- Próximos pasos: Zarzuela no ha confirmado ninguna visita a Ceuta o Melilla ni se ha pronunciado sobre el vídeo. La próxima cita oficial del Rey marcará el tono institucional.

