Eurocámara respalda el acuerdo UE-México: elimina aranceles y amplía cooperación política

Las comisiones de Exteriores y Comercio Internacional aprueban el nuevo acuerdo que eliminará aranceles de hasta el 45% para el queso y el cerdo, protegerá 568 indicaciones geográficas y abrirá la contratación pública mexicana a empresas comunitarias. La Eurocámara votará en juli

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Las comisiones de Exteriores y Comercio Internacional del Parlamento Europeo han respaldado el Acuerdo Global Modernizado UE-México con 67 votos a favor, 15 en contra y 3 abstenciones. El pleno votará en julio.
  • ¿Quién está detrás? La Comisión Europea negoció el texto, firmado en mayo. Los ponentes españoles Javi López (S&D) y Borja Giménez Larraz (PPE) han sido clave. El Consejo adoptará el acuerdo tras el voto de la Eurocámara.
  • ¿Qué impacto tiene? Elimina aranceles de hasta el 45% para productos como el queso y el cerdo, protege 568 indicaciones geográficas y abre la contratación pública en 14 estados mexicanos a empresas europeas. Las exportaciones españolas de porcino y lácteos saldrán especialmente beneficiadas.

El Parlamento Europeo ha dado este martes un paso decisivo para enterrar los aranceles que México impone a productos europeos como el queso, el cerdo o el vino. Las comisiones de Exteriores (AFET) y Comercio Internacional (INTA) han respaldado por amplia mayoría el Acuerdo Global Modernizado (MGA) entre la UE y México, que actualiza el tratado de 2000 y abre una nueva etapa en las relaciones comerciales y políticas con la segunda economía latinoamericana.

Adiós a los aranceles del 45% y blindaje para 568 productos europeos

El nuevo acuerdo eliminará casi todos los aranceles que aún gravan los intercambios entre ambos socios. Según la resolución adoptada por 57 votos a favor, 14 en contra y 13 abstenciones, las exportaciones totales de bienes y servicios de la UE podrían crecer hasta un 75 % en el escenario más ambicioso. Las empresas comunitarias ahorrarán alrededor de 100 millones de euros anuales en aranceles.

México aplica hoy tarifas de hasta el 45 % al queso y al porcino europeos. El MGA elimina esos picos y blinda, además, 568 indicaciones geográficas europeas —denominaciones de origen como el jamón de Jabugo o el queso manchego—, de modo que será ilegal vender imitaciones en el mercado mexicano. Es la mayor protección de este tipo que Bruselas ha conseguido en un acuerdo con un país latinoamericano.

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Derechos humanos, contratación pública y materias primas: la nueva ecuación

El acuerdo va más allá del comercio. Por primera vez, México acepta un compromiso vinculante sobre principios democráticos, Estado de derecho y derechos humanos fundamentales. El texto refuerza el diálogo institucional para proteger a la sociedad civil, a los periodistas y a los defensores de derechos humanos, e incluye medidas conjuntas contra la corrupción, el blanqueo de capitales y el crimen organizado.

En el capítulo económico, las empresas europeas obtienen un acceso sin precedentes a los mercados de contratación pública de 14 estados mexicanos y a un abanico más amplio de contratos. Las entidades adjudicadoras podrán, además, tener en cuenta consideraciones ambientales y sociales en los procedimientos de licitación. En paralelo, el acuerdo facilita un suministro más seguro de materias primas críticas para las transiciones verde y digital —un activo estratégico en el actual pulso geopolítico.

Parlamento Europeo

El nuevo marco con México es una palanca comercial, pero también un mensaje geopolítico: Bruselas apuesta por diversificar sus cadenas de suministro y por contener la influencia china en América Latina.

El Eje del Poder Europeo

La lectura estratégica de este acuerdo no se agota en las cifras de exportación. México es el segundo socio comercial de la UE en América Latina, y el bloque comunitario es el tercer mercado para las exportaciones mexicanas. En un momento en que la relación transatlántica atraviesa tensiones —y en que Pekín avanza en la región con acuerdos de inversión—, Bruselas utiliza el MGA como ancla institucional para mantener abierto un corredor de influencia propio.

Para España, el impacto es directo. Los ponentes del texto en el Parlamento Europeo han sido los eurodiputados Javi López (S&D) y Borja Giménez Larraz (PPE), que han pilotado el expediente en un raro consenso entre los dos grandes partidos. Las exportaciones agroalimentarias españolas —cerdo, lácteos, vino— se llevarán la porción mayor del beneficio arancelario. Además, las constructoras y firmas de ingeniería españolas podrán licitar en condiciones mucho más favorables en los estados mexicanos que abren su contratación pública.

La tramitación se desdobla en dos vías. En julio, el pleno de la Eurocámara votará el acuerdo global, que luego deberá ser ratificado por los 27 Estados miembros y por México antes de entrar plenamente en vigor. Para evitar esperas, el mismo mes se votará un acuerdo comercial interino que cubre las partes de competencia exclusiva de la UE y permitirá aplicar los beneficios arancelarios casi de inmediato. A partir de ahí, solo faltará que cada capital nacional complete su procedimiento interno.

El precedente histórico es relevante: el tratado de 2000 llevaba más de dos décadas sin actualizarse y había quedado obsoleto frente a los estándares que la UE exige hoy en derechos laborales, medioambientales y de transparencia. El nuevo MGA encaja en la doctrina de acuerdos de nueva generación que Bruselas ha impulsado con Canadá (CETA), Japón o Mercosur, aunque en este caso con un capítulo político más ambicioso. Queda, eso sí, la incógnita del calendario de ratificación, siempre susceptible de bloqueos nacionales. Cosas de la burocracia.

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