Kellogg eliminará los colorantes artificiales de todos sus cereales antes de 2026: el triunfo de la agenda MAHA de Trump

La compañía adelanta un año el plazo bajo la presión de la agenda 'Make America Healthy Again' de Trump y del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. El 35 % de la industria alimentaria ya ha prometido eliminar los colorantes sintéticos, lo que acerca al mercado americano a lo

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? WK Kellogg se ha comprometido a eliminar todos los colorantes artificiales y el conservante BHT de sus cereales para finales de 2026, adelantándose un año a su plan original.
  • ¿Quién está detrás? La decisión se enmarca en la agenda ‘Make America Healthy Again’ (MAHA) del presidente Donald Trump, impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.
  • ¿Qué impacto tiene? La presión política de Washington está forzando a la industria alimentaria a acelerar la reformulación de sus productos, lo que alinea parcialmente a EE. UU. con los estándares europeos y abre oportunidades para los exportadores españoles de alimentos sin aditivos artificiales.

WK Kellogg eliminará los colorantes artificiales de todos sus cereales antes de que termine este año, un movimiento que supone un triunfo para la agenda Make America Healthy Again (MAHA) de Donald Trump. La compañía, con sede en Michigan, había prometido inicialmente completar la transición para 2027, pero la presión del ala oeste de la Casa Blanca ha acelerado el calendario.

Un año antes de lo previsto: la receta natural de Kellogg

La empresa confirmó este jueves que la producción de cereales con las nuevas recetas —incluidos los icónicos Froot Loops y Apple Jacks— comenzará a finales de este año y los envíos a los minoristas se harán antes de que termine 2026. En lugar de colorantes sintéticos, usará zumos de frutas y verduras e ingredientes de origen vegetal, manteniendo, según aseguran, el mismo sabor que los consumidores esperan.

“Hemos realizado pruebas exhaustivas con los consumidores para asegurarnos de que estas recetas mantengan el gran sabor y el arcoíris de colores —rojo, naranja, amarillo, verde, morado y azul— que los fans de Froot Loops adoran”, declaró Doug VanDeVelde, director de crecimiento de WK Kellogg. La inversión en las plantas de producción ha sido “significativa” para adaptar las líneas a los colorantes naturales a gran escala.

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La presión pública sobre Kellogg no es nueva. En 2024, decenas de personas se manifestaron frente a su sede en Michigan y entregaron peticiones con 400.000 firmas exigiendo la retirada de los aditivos artificiales. La propia compañía ya había eliminado estos ingredientes en otros países, como Canadá, donde la regulación es más estricta.

La agenda MAHA: el brazo largo de Washington en la despensa americana

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., había advertido en marzo de 2025 a las empresas alimentarias que quería ver los colorantes artificiales fuera de sus productos. Pocos meses después, en julio, anunció que casi el 35 % de la industria estadounidense ya se había comprometido a retirarlos. La aceleración de Kellogg es la materialización más visible de esa hoja de ruta.

La decisión de Kellogg refleja triunfo de una agenda que pone la salud en el centro del discurso de la administración Trump. MAHA, una de las banderas más personales del presidente, se ha traducido en presión directa desde el Departamento de Salud sin necesidad de aprobar nuevas leyes. Y está funcionando: las marcas responden para evitar ser señaladas como las que ignoran la voluntad de la Casa Blanca.

Este giro acerca a EE. UU. a los estándares de la Unión Europea, donde muchos de esos colorantes llevan años prohibidos o limitados. Para los exportadores españoles de alimentos —desde el aceite de oliva virgen extra hasta las conservas o los vinos—, la tendencia es una oportunidad: sus productos, libres de aditivos sintéticos, encajan en la nueva demanda que Washington está esculpiendo sin necesidad de pasar por el Congreso.

La administración Trump ha demostrado que la persuasión ejecutiva puede ser tan efectiva como una ley cuando se trata de cambiar los ingredientes de la despensa americana.

La Lógica de Washington

El empuje de la agenda MAHA no es un capricho electoral. El Partido Republicano ha encontrado en la batalla contra los colorantes artificiales un punto de encuentro entre el ala más populista y los votantes de los suburbios preocupados por la alimentación infantil. Robert F. Kennedy Jr., un demócrata reconvertido en aliado incómodo de Trump, aporta credibilidad en ese nicho sin necesidad de que el presidente tenga que pronunciarse personalmente sobre cada aditivo. La Casa Blanca marca la dirección; el secretario de Salud ejecuta.

Hay precedentes históricos. En los años ochenta, la administración Reagan utilizó la presión ejecutiva para cambiar los hábitos de consumo en campañas como “Just Say No” contra las drogas, y en 1990 la Ley de Etiquetado Nutricional, bajo Bush padre, obligó a las empresas a detallar lo que llevaban sus productos. Lo de ahora es distinto: no hay ley, pero hay una amenaza implícita de regulación futura y una ventana de oportunidad para las marcas que quieran alinearse con el mensaje de la administración.

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Para España, la implicación es doble. Por un lado, las exportaciones agroalimentarias españolas a EE. UU. —que el año pasado rozaron los 1.700 millones de euros según el ICEX— se benefician de un mercado que cada vez valora más lo natural. Por otro, el ritmo acelerado de la transición en gigantes como Kellogg demuestra que la influencia de Washington puede llegar a la cesta de la compra sin pasar por las urnas. El próximo paso: ver si el resto de la industria que no se ha sumado al 35 % sigue el mismo camino antes de que la presión se convierta en algo más vinculante.

Ficha del Caso

  • El caso: WK Kellogg, presionada por años de activismo y la agenda MAHA de Donald Trump, adelanta a finales de 2026 la eliminación de colorantes artificiales y BHT de todos sus cereales.
  • Datos clave: Fecha inicial: 2027; nueva fecha: finales de 2026. La producción de cereales como Froot Loops comenzará este mismo año con zumos vegetales. El 35 % de la industria alimentaria de EE. UU. ya se ha comprometido a medidas similares.
  • Para España: La alineación creciente del mercado americano con los estándares europeos favorece a los exportadores españoles de alimentos sin aditivos artificiales, aunque la medida sigue siendo voluntaria por ahora.