Los cuatro concejales expulsados del PSOE en Santiago de Compostela formalizan este martes su candidatura propia para las elecciones municipales de 2027, encabezados por Mercedes Rosón, la que fuera primera tenienta de alcalde y responsable de Urbanismo en el último gobierno socialista de la ciudad, presidido por Xosé Sánchez Bugallo.
La decisión, que se presenta hoy en un acto público, llega varios meses después de que Rosón, Mila Castro, Marta Álvarez y el portavoz Gonzalo Muíños fueran expulsados del partido por desobedecer la orden de la dirección local. Votaron a favor de la ordenanza que limitaba los pisos turísticos en la capital gallega, desoyendo el mandato del secretario local, Aitor Bouza, de no apoyar la iniciativa del bipartito BNG–Compostela Aberta.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los cuatro ediles expulsados del PSOE santiagués presentan hoy candidatura propia para las municipales de 2027.
- ¿Quién está detrás? Mercedes Rosón, ex primera tenienta de alcalde, lidera el proyecto, junto a Mila Castro, Marta Álvarez y Gonzalo Muíños.
- ¿Qué impacto tiene? La escisión fragmenta el voto progresista y podría dar opciones al PP en un feudo histórico de la izquierda.
Aquella votación, celebrada en el Salón de Plenos del Pazo de Raxoi, expuso la fractura interna. El gobierno municipal —un pacto entre el BNG y Compostela Aberta— llevaba meses impulsando una regulación que reducía drásticamente las nuevas licencias de viviendas de uso turístico en el centro histórico y en los barrios con mayor presión. Los concejales socialistas, tradicionalmente alineados con el respeto a la disciplina de partido, rompieron filas.
“Defender el derecho a la vivienda es socialista”, argumentó entonces una visiblemente emocionada Mercedes Rosón, en una intervención que fue aplaudida por sectores vecinales pero que selló su salida del grupo. El PSdeG, la federación gallega del PSOE, tardó apenas unos días en expulsarlos. Desde entonces, los cuatro permanecen como ediles no adscritos, mientras el grupo municipal socialista quedó reducido a apenas dos representantes: Gumersindo Guinarte y Marta Abal.
Los cuatro ediles, ahora no adscritos, siguen asistiendo a los plenos como un recordatorio constante de la fractura. Su presencia ha agrietado la imagen de unidad que el PSOE de Santiago mantenía desde hace décadas.
La ordenanza de pisos turísticos no solo dividió a un partido: confrontó dos formas de entender el socialismo municipal en pleno debate sobre la turistificación de las ciudades.
La carrera electoral en el PSOE sigue abierta
Mientras la candidatura de los expulsados echa a andar, la agrupación local del PSOE aún no ha designado a su aspirante, pero la dirección ha puesto en marcha la la encuesta interna. En ella se miden las posibilidades de nombres como la exconcejala, y número dos de la agrupación, Marta Álvarez Santullano —irónicamente, también expulsada—, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco; el propio Aitor Bouza, hoy diputado autonómico; su compañera en el Parlamento de Galicia, Patricia Iglesias, y el exministro José Miñones, actual presidente de Mercasa.
Esa indecisión contrasta con la determinación del grupo escindido, que apuesta por recuperar un espacio electoral que considera desatendido. Rosón, con experiencia en Urbanismo y un perfil dialogante, se presenta como la cara visible de un proyecto que aspira a aglutinar al voto progresista descontento con la deriva de la organización local. La candidatura propia podría restar cientos de votos al PSOE en una ciudad donde la izquierda ha gobernado de forma casi ininterrumpida desde 1979.
El Laboratorio Gallego
La escisión en Santiago no es un episodio aislado. La federación gallega del PSOE arrastra tensiones internas desde las autonómicas de 2024, cuando el PPdeG de Alfonso Rueda revalidó su mayoría absoluta y el PSdeG quedó como tercera fuerza, por detrás del BNG. En los grandes ayuntamientos, la marca socialista ha sufrido divisiones, pérdida de concejales y una erosión que encuentra en la capital gallega su expresión más visible.
El trasfondo de la disputa —la regulación de los pisos turísticos— conecta directamente con el debate nacional. El Gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado una ley de vivienda que da más poder a los municipios, pero la aplicación concreta ha generado resistencias en las federaciones locales. En Santiago, cuatro concejales dijeron que limitar los alquileres turísticos era socialista; la dirección local pensó lo contrario. Esa contradicción no es exclusiva de Galicia: se replica en Barcelona, Málaga o San Sebastián, donde el PSOE debe equilibrar la presión vecinal con los intereses del sector turístico.
La situación preocupa en la dirección gallega del partido y tampoco pasa desapercibida en Ferraz. Con las elecciones autonómicas marcadas para 2028, cualquier división en el voto urbano puede traducirse en escaños menos para una izquierda que ya parte con desventaja frente a la hegemonía popular en las zonas rurales. Además, la Xunta, gobernada por el PPdeG, ha defendido hasta ahora una regulación de los pisos turísticos más flexible que la aprobada en Santiago, lo que añade tensión entre el gobierno municipal y la administración autonómica. No es descartable que el PP local aproveche la división para acercarse a una alcaldía que le ha sido esquiva casi desde la Transición.
Datos municipales recogidos por el Instituto Galego de Estatística (IGE) cifran en más de 800 el número de viviendas turísticas registradas en el centro histórico compostelano, un mercado en el que se cruzan intereses económicos y malestar ciudadano.
Ficha del Caso
- El caso: Cuatro concejales expulsados del PSOE de Santiago presentan candidatura propia para las municipales de 2027.
- Datos importantes: Mercedes Rosón lidera el proyecto; la ruptura se originó por el voto a favor de una ordenanza restrictiva de pisos turísticos; el PSOE local aún no tiene candidato oficial.
- Resumen: La escisión podría fragmentar el voto de la izquierda en Compostela y tiene implicaciones para el debate nacional sobre turistificación y disciplina de partido en el PSOE.

