Málaga mantiene su hegemonía como la provincia con mayor número de viviendas turísticas (VUT) de España, con 45.176 unidades contabilizadas en mayo de 2026, aunque el parque se contrajo un 6,4% respecto al mes anterior, según la estadística experimental del Instituto Nacional de Estadística (INE). En términos interanuales, la caída alcanza el 6,7% tras la entrada en vigor de las restricciones municipales y autonómicas.
El INE refleja que la provincia perdió 3.236 inmuebles turísticos en la comparativa interanual, un 6,68% menos que en mayo de 2025. Este descenso se esperaba desde que el Ayuntamiento de Málaga modificó en agosto de 2025 el PGOU para vetar nuevas licencias en los barrios con más de un 8% de VUT sobre el total residencial, moratoria que luego se amplió a toda la capital. Las plazas ofertadas cayeron un 10,8% y suman ahora 213.006, aunque la provincia sigue concentrando prácticamente la mitad de las 435.554 plazas de vivienda turística de toda Andalucía.
El peso de las VUT sobre el total de viviendas censadas en Málaga es del 4,53%, el nivel más alto de la comunidad autónoma y más del doble de la media andaluza (1,94%). La segunda provincia, Cádiz, se queda en un 2,33%.
En el ranquin nacional de ciudades con más alojamientos turísticos, Málaga capital ocupa el segundo puesto, con 8.288 viviendas y 34.724 plazas, solo superada por Madrid. Marbella es cuarta (6.987 viviendas y 36.435 plazas) y Mijas, séptima (4.465 y 12.366).
El litoral malagueño suma otros focos de concentración: Benalmádena (3.532 VUT y 15.656 plazas), Estepona (3.362 y 16.816), Fuengirola (2.903 y 13.319), Torremolinos (2.721 y 10.929) y Nerja (2.731 y 12.366). Precisamente Nerja y Frigiliana registran los porcentajes más altos de VUT sobre su censo total, con un 16,43% y un 13,45%, respectivamente.
Andalucía concentra una de cada cuatro viviendas turísticas de España, y Málaga sola acapara la mitad de las plazas de la comunidad, un dominio que las nuevas reglas empiezan a morigerar.
El ajuste se extiende al conjunto de Andalucía y al resto del país
El fenómeno no es exclusivo de la provincia malagueña. Andalucía cerró mayo con 90.469 viviendas turísticas, un 6% menos que un año antes, lo que equivale a 5.527 inmuebles menos. Por provincias, tras Málaga se sitúa Cádiz con 15.116 VUT (–9%), Sevilla con 8.497 (–2,5%), Granada con 7.875 (–5,1%), Almería con 7.092 (–2,4%), Córdoba con 2.949 (–0,7%), Huelva con 2.724 (–0,6%) y Jaén, la única que crece, con 1.220 unidades, un 7,4% más.
A escala nacional, el parque de viviendas turísticas se redujo un 10,7% interanual, hasta las 341.001 unidades. Andalucía sigue liderando la oferta, por delante de Cataluña (51.305), la Comunidad Valenciana (51.268), Canarias (48.356) y Baleares (21.304). El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana atribuye esta contracción a la puesta en marcha de la Ventanilla Única Digital y a la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal, que permite a las comunidades de propietarios vetar usos turísticos.
La Lectura Andaluza
Los datos de mayo confirman que Málaga está entrando en una nueva fase, donde la regulación local y nacional empieza a modular un modelo que durante años creció casi sin límites. El Ayuntamiento de Málaga fue pionero al aprobar la moratoria en 2025, una decisión que ahora se refleja en las cifras del INE y que está siendo observada de cerca por otras capitales como Sevilla o Granada. La Junta de Andalucía, por su parte, trabaja en un nuevo decreto que podría fijar techos máximos de viviendas turísticas por barrio, un paso que busca equilibrar la pujanza del sector con el derecho a una vivienda asequible.
Para los vecinos de los barrios más tensionados —el Centro de la capital, Nerja o Frigiliana, donde más del 13% de las viviendas son turísticas—, esta caída del 6,4% supone un respiro en los precios del alquiler y una oportunidad para recuperar tejido residencial. El turismo andaluz da empleo directo a más de 330.000 personas, y la vivienda turística es un pilar de la oferta en la costa, por lo que el desafío será ajustar sin romper una actividad que sostiene buena parte de la economía provincial. La proyección apunta a que, en los próximos meses, el Ayuntamiento evaluará los efectos de su moratoria y la Junta de Andalucía concretará el nuevo marco normativo. Si la tendencia se consolida, Málaga podría dejar de ser el paradigma de la turistificación para convertirse en el ejemplo de cómo recuperar el equilibrio entre visitantes y residentes.

