EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Pasajeros de una veintena de compañías atendidas por Groundforce en el Aeroport de Barcelona-El Prat, entre ellas Air Europa, Air France, KLM, Turkish Airlines, Qatar Airways, Etihad Airways y las aerolíneas del grupo Lufthansa.
- ¿Cuándo ocurre? La huelga indefinida comenzó el 4 de agosto y entra esta semana en su segunda fase. Solo el jueves se registraron 18 cancelaciones adicionales.
- ¿Qué cambia hoy? Unas 3.000 maletas permanecen retenidas y las esperas para localizar equipaje superan las cinco horas en los mostradores de reclamación.
La huelga indefinida de Groundforce en el Aeroport de Barcelona-El Prat deja ya 3.000 maletas retenidas en plena operación salida de agosto. El paro, iniciado el 4 de agosto, entra en su segunda semana con la operativa cada vez más tensionada por la coincidencia con uno de los picos de actividad del año.
El alcance del paro: vuelos cancelados y esperas de hasta cinco horas
Según los datos facilitados a este medio por un representante de los trabajadores, entre 150 y 170 vuelos han sido cancelados desde el inicio de la protesta. Solo el jueves se registraron 18 cancelaciones adicionales, con el grupo Lufthansa como uno de los más perjudicados. La avería eléctrica registrada el miércoles en la torre de control complicó aún más una jornada ya marcada por el conflicto laboral.
Groundforce presta asistencia en tierra a cerca de una veintena de compañías en El Prat. Air Europa, Air France, KLM, Turkish Airlines, Qatar Airways, Etihad Airways y las aerolíneas del grupo Lufthansa figuran entre las afectadas. Recuperar el equipaje se ha convertido en una auténtica odisea para los pasajeros: las esperas ante unos mostradores desbordados superan las cinco horas para, en el mejor de los casos, localizar una maleta.
‘La dirección de la empresa sigue sin sentarse a negociar. La última vez fue el 24 de julio y no entendemos la situación. No estamos pidiendo dinero sino cuestiones que afectan a nuestra seguridad y salud‘, explicó Juan Navarro, miembro de CGT de Groundforce, el sindicato convocante. La compañía pertenece al grupo Globalia.
Los trabajadores denuncian falta de personal, sobrecarga de trabajo, turnos abusivos, exceso de rotaciones y carencias en la formación. Navarro asegura que, desde el cambio de dirección en Barcelona hace un par de años, el número de bajas por estrés se ha duplicado. La plantilla de 1.175 trabajadores, secundan la protesta con carácter indefinido y sin avances a la vista.
La coincidencia con la operación salida agrava el impacto. El Aeroport de Barcelona-El Prat recibió en julio 5,87 millones de pasajeros, un 6% más que un año antes, y gestionó 35.886 operaciones, un 6,6% más, según Aena. Con los vuelos altamente ocupados durante agosto, encontrar alternativas para los pasajeros afectados por cancelaciones es cada vez más difícil.
La acumulación de equipaje no es un fallo logístico aislado: es el síntoma visible de un conflicto laboral que nadie ha conseguido frenar en plena temporada alta.
Por qué el conflicto se ha enquistado en El Prat
El paro afecta a actividades esenciales para la operativa de las compañías, desde la facturación y el embarque hasta la coordinación de los vuelos y la carga y descarga de equipajes. Groundforce presta servicio también en Barajas, Palma de Mallorca, Valencia o Ibiza, pero los sindicatos sitúan el foco del malestar en Barcelona por las condiciones concretas impuestas por la actual dirección local.
El grupo Lufthansa habría desplazado incluso a Barcelona a uno de sus máximos responsables hace dos días para abordar la situación, según fuentes sindicales, aunque por el momento el movimiento no ha servido para desencallar el conflicto. La convocatoria continúa con carácter indefinido y sin avances.

El impacto en la operación salida y los próximos pasos
La coincidencia con la operación salida de agosto convierte este paro en un problema de gran alcance territorial. El Prat es la principal puerta de entrada de turistas y de negocios de Cataluña; una interrupción prolongada en el handling afecta no solo a los pasajeros en tránsito, sino a la cadena logística que depende de la carga aérea.
Conviene consultar el estado del vuelo con la aerolínea antes de acudir al aeropuerto, especialmente en las franjas con mayor congestión. Las compañías afectadas gestionan las reprogramaciones, pero la alta ocupación de agosto reduce la disponibilidad de asientos alternativos a corto plazo. La plantilla, por su parte, mantiene la protesta sin que se haya anunciado ninguna reunión inminente.
El precedente más cercano en El Prat no es halagüeño. Los conflictos de handling suelen alargarse en plena temporada alta cuando las demandas se centran en condiciones de trabajo y no en incrementos salariales directos. Aquí la reivindicación principal es de salud laboral, algo más difícil de resolver con un pagaré. La lectura, en cualquier caso, es de máxima incertidumbre para la operativa de los próximos días.

