Moreno exprime los plazos con Vox para la investidura en Andalucía 2026

Moreno acude mañana a la primera votación sin garantías de apoyo, mientras las conversaciones se intensifican para evitar otras elecciones. El pacto programático con Vox sigue abierto y la Mesa del Parlamento se perfila como moneda de cambio.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Juanma Moreno acude este martes al Parlamento sin acuerdo con Vox, en la primera votación de investidura. Necesita al menos dos escaños de los de Abascal para gobernar en solitario.
  • ¿Quién está detrás? El presidente en funciones, que mantiene abiertas las conversaciones hasta el último minuto, y el portavoz parlamentario de Vox, Manuel Gavira.
  • ¿Qué impacto tiene? Si no logra la mayoría absoluta en primera votación, se abrirán 48 horas extra antes de una segunda votación con mayoría simple; de fracasar, se activaría el reloj de dos meses hacia unas nuevas elecciones.

Juanma Moreno exprime los plazos de la negociación con Vox para asegurar su investidura y evitar la repetición electoral. El presidente en funciones de la Junta de Andalucía acude este martes al Parlamento sin un acuerdo cerrado, aunque las conversaciones siguen abiertas “hasta el último minuto”, según fuentes de la dirección popular.

La sesión de investidura comienza este martes con la primera votación, en la que Moreno necesita mayoría absoluta — 55 escaños —. El PP cuenta con 53, por lo que necesita al menos dos votos favorables de Vox (que obtuvo 2). Si no los logra, se abrirá un plazo de 48 horas antes de la segunda votación, en la que bastaría con mayoría simple. De fallar también, se dispararía el reloj de los dos meses hasta unas nuevas elecciones autonómicas.

El portavoz parlamentario de Vox, Manuel Gavira, ha condicionado el apoyo a un acuerdo programático que incluya “prioridad nacional” frente a la inmigración, rebajas fiscales y blindaje del sector agrario. La dirección de Vox presiona para entrar en el Consejo de Gobierno, con la mira puesta en la Consejería de Agricultura, dotada con cerca de 2.000 millones de euros de presupuesto.

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Moreno, sin embargo, mantiene su rechazo a ceder carteras. Defiende un Ejecutivo “cien por cien popular” y ha calificado la “prioridad nacional” de “eslogan” e “inconstitucional”. En privado, fuentes de la Junta la tachan de “ilegal”. Aun así, en en el equipo del presidente reconocen que habrá que “ceder” en aspectos programáticos para desatascar la gobernabilidad.

Otro escollo es el desmantelamiento del sector instrumental de la Junta, una exigencia que Vox ya incluyó en el pacto de 2019 y que acusa al PP de no haber ejecutado. Los de Abascal consideran que aquella promesa incumplida debe saldarse ahora, y amenazan con bloquear si no se concreta un calendario de reforma.

La mayoría de los asesores de Moreno coincide en que Vox usará sus dos escaños como palanca hasta el último segundo.

La configuración de la Mesa del Parlamento también está sobre la mesa de negociación. Vox aspira a lograr un puesto con plenas funciones de voto, lo que restaría la mayoría absoluta al PP en ese órgano y podría influir en la admisión a trámite de futuras iniciativas legislativas. El PP busca repetir los nombres de la legislatura anterior, pero Vox exige un sillón con voz y voto.

En el horizonte aparecen asimismo los senadores autonómicos. El PP cuenta con cinco designados por el Parlamento andaluz, y Vox reclama uno de esos sillones, que se añadiría a la senadora que ya tiene garantizada por sus propios resultados parlamentarios, extendiendo así su influencia en Madrid.

El Eje del Poder Popular

Para Génova, la investidura andaluza es mucho más que un trámite regional. Feijóo y la cúpula nacional observan de cerca las negociaciones porque el desenlace marcará la solidez del proyecto popular a las puertas del nuevo ciclo electoral. Los barones autonómicos del PP, con Ayuso y Moreno a la cabeza, confían en que Andalucía mantenga la senda de estabilidad y bajadas fiscales sin hipotecar el gobierno con cuotas de poder a Vox. Pero admiten en privado que ‘comerse’ algunas de sus palabras en el programa será inevitable.

Andalucía se ha convertido en el laboratorio del equilibrio entre un Ejecutivo monocolor popular y un apoyo externo condicionado. La experiencia de 2019 enseñó que Vox no se conforma con gestos: quiere políticas tangibles. Ahora, con dos diputados y la posibilidad de tumbar la legislatura desde el primer día, su posición negociadora es más fuerte. La gran incógnita es si el partido de Abascal aceptará quedarse fuera del Consejo de Gobierno a cambio de un paquete programático robusto y presencia en la Mesa del Parlamento y en el Senado.

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El aterrizaje práctico es claro: si Moreno logra un pacto sin ceder carteras, podrá sacar adelante los presupuestos de 2027 con celeridad y reforzar las políticas de atracción económica que han caracterizado su mandato. Si, por el contrario, la investidura descarrila, el PP andaluz se enfrentaría a una campaña electoral en pleno verano, con el desgaste de una repetición que nadie quiere y el riesgo de perder la centralidad ante un electorado que castiga la parálisis. ‘Andalucía no puede ser menos’, advierten desde Vox, recordando los pactos de Aragón, Extremadura o Castilla y León, donde los de Abascal sí ocupan consejerías.

En este pulso, el reloj corre a favor de Moreno solo si consigue demostrar que su proyecto de gobierno en solitario es la única opción sensata. La cuenta atrás ya se ha activado: tras la primera votación del martes, las 48 horas de margen serán la última oportunidad para recomponer los puentes. De lo contrario, la legislatura andaluza nacería muerta y la credibilidad negociadora del PP quedaría tocada en toda España.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La estabilidad de Andalucía depende de un gobierno popular fuerte, sin concesiones que hipotequen las políticas que han funcionado.
  • Protagonista: Juanma Moreno (presidente en funciones de la Junta de Andalucía).
  • Próximo hito: Primera votación de investidura en el Parlamento andaluz este martes.