EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) reanudaron el asalto a El Obeid con al menos ocho drones y golpearon Jartum, Bahri y Atbara.
- ¿Quién está detrás? Las RSF, el grupo paramilitar enfrentado al ejército sudanés desde abril de 2023; ningún actor ha reivindicado los últimos ataques.
- ¿Qué impacto tiene? La escalada agrava la inestabilidad del Sahel y la presión migratoria sobre el sur de Europa.
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han reanudado el asalto a El Obeid con ocho drones y golpean Jartum. La ofensiva, registrada este miércoles según testigos y fuentes locales citadas por Reuters, activó las defensas aéreas del ejército sudanés y dejó al menos dos muertos en la capital regional de Kordofán del Norte.
Según la agencia Reuters, ocho sistemas aéreos no tripulados fueron lanzados contra El Obeid,, lo que obligó al ejército sudanés a activar sus defensas antiaéreas. Fuentes médicas citadas por la misma agencia confirmaron la muerte de dos personas y varios heridos. Ni las RSF ni las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) reivindicaron de inmediato los ataques.
El Obeid se ha convertido en un punto de fricción decisivo en la batalla por Kordofán. La ciudad alberga a medio millón de personas, incluidos alrededor de 100.000 desplazados por el conflicto, según Reuters. Su control abre o cierra las rutas logísticas entre Jartum y Darfur, un factor que explica la insistencia de las Fuerzas de Apoyo Rápido.
El asalto a El Obeid: ocho drones y defensas aéreas activadas
Las defensas antiaéreas sudanesas respondieron al ataque, según la agencia. No hay confirmación oficial sobre cuántos de los ocho drones fueron interceptados. La activación de estas baterías, concentradas en bases próximas a la ciudad, refleja la presión que las RSF mantienen sobre las rutas de suministro del ejército en Kordofán.
La guerra civil entre las SAF y las RSF estalló en abril de 2023, tras meses de tensión entre el general Abdel Fattah al-Burhan y Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti. Lo que comenzó como una lucha de poder en Jartum ha devastado el país, con decenas de miles de muertos y millones de desplazados. Los esfuerzos de mediación, incluidos los de la Unión Africana y las conversaciones de Jeddah entre Arabia Saudí y Estados Unidos, siguen estancados.
La disputa por El Obeid no es por la ciudad: es por el control de las rutas que conectan el centro de Sudán con Darfur y el Sahel.
Ataques en la capital y extensión al corredor del Nilo

Los ataques con drones no se limitaron a El Obeid. Testigos citados por Reuters informaron de explosiones en Jartum, Bahri, Atbara y otras localidades. En Bahri, un vehículo aéreo no tripulado se estrelló contra el patio de una mezquita, sin que se hayan confirmado víctimas. Ningún actor reivindicó de inmediato la cadena de ataques.
La campaña aérea continuó hoy, jueves 13 de agosto. El medio sudanés Sudan Tribune informó de un segundo día consecutivo de ataques con drones sobre el área de Jartum. Fuentes militares citadas por ese portal señalaron que las defensas aéreas interceptaron varios sistemas no tripulados sobre el norte y el oeste de Omdurmán, mientras los residentes escuchaban explosiones.
Los combates coinciden con los avances recientes del ejército sudanés en el estado del Nilo Azul y en en Kordofán del Norte, donde las SAF recuperaron Kurmuk, Bara, Jabra al-Sheikh y Um Sayala en las últimas semanas. El general al-Burhan visitó el frente tras esas operaciones, en un despliegue de imagen de poder que no ha frenado la ofensiva paramilitar.
El episodio se produce en un contexto de acusaciones cruzadas. Jartum ha señalado a mercenarios colombianos y ucranianos como apoyo de las RSF, y ha acusado a Ucrania y a Emiratos Árabes Unidos de implicación. La UE, por su parte, ha sido criticada por el gobierno sudanés por tener una ‘comprensión incompleta’ de la situación. El pasado mes de julio, la coalición política TASIS, alineada con las RSF, anunció la formación de un gobierno rival desde Nairobi, con el general Dagalo como presidente de un consejo de 15 miembros, una iniciativa rechazada por la ONU y la Unión Africana.
Equilibrio de Poder
La reanudación del asalto a El Obeid tiene una lectura estratégica que va más allá de Sudán. Las RSF, con apoyo aéreo no tripulado y una red de alianzas regionales, buscan consolidar un corredor logístico que conecta sus posiciones en Darfur con el centro del país. Para el ejército sudanés, perder El Obeid supondría ceder la puerta de entrada a Kordofán y aceptar la partición de facto del territorio.
En la región, la inestabilidad del Sahel se retroalimenta. Los Estados de la franja y Magreb, ya tensionados por la expansión yihadista y el tráfico de armas, observan la crisis sudanesa como un factor desestabilizador adicional. Para España y el sur de Europa, la principal consecuencia se mide en términos migratorios y de seguridad energética: una Sudán fracturada es otra ruta de presión sobre el Mediterráneo central y occidental.
Hay precedentes: la caída de Gadafi en 2011 abrió una década de inestabilidad en el Sahel y disparó los flujos migratorios hacia Europa. La implosión de Sudán tiene el potencial de repetir ese patrón en el flanco oriental del Sahel, con el Mar Rojo, las rutas hacia el golfo de Guinea y la siempre tensa frontera entre Chad y Libia como escenarios expuestos. En esta redacción no creemos que la comunidad internacional esté preparada para una intervención coherente. La fragmentación de los mediadores, entre Jeddah, Nairobi y la Unión Africana, beneficia a los actores armados.
