Salvador Illa cierra el curso con los presupuestos catalanes aprobados y el procés políticamente enterrado, pero el nuevo año político pondrá a prueba su papel de sostén territorial del Gobierno de Pedro Sánchez. El president de la Generalitat ha gestionado con pragmatismo un tripartito tácito con ERC y los comunes, aunque los números cantan: la estabilidad es más formal que material.
Un curso salvado con pragmatismo y una coalición tácita
Illa ha logrado sacar adelante las cuentas de la Generalitat tras una negociación ardua con Esquerra y el apoyo de los comunes. El matrimonio de conveniencia entre las tres fuerzas de izquierda funciona, según analistas consultados por este medio, porque ninguna quiere asumir el coste de romperlo. El profesor Jesús Palomar, de la Universitat de Barcelona, lo resume así: ‘son unos presupuestos muy condicionados a diferentes acuerdos con partidos de la oposición, que se le pueden girar en contra. Es una estabilidad formal, pero no material’.
El president ha aprovechado para enterrar simbólicamente el procés. Sus gestos hacia el viejo catalanismo —la invitación a Jordi Pujol al Palau de la Generalitat o la visita a Carles Puigdemont en Bruselas— forman parte de una estrategia de reconciliación que, de momento, no ha sumado apoyos de Junts. La crispación no ha desaparecido; simplemente se ha redibujado en el eje izquierda-derecha, con el auge de la ultraderecha de Aliança como nuevo factor de tensión.
Los deberes de septiembre que ponen en jaque al Govern
El otoño trae las asignaturas pendientes. La financiación singular pactada con ERC plantea más interrogantes que certezas y obligará a Illa a gestionar un equilibrio delicado con Madrid. Rodalies, pese a los anuncios de inversión, ha vuelto a registrar interrupciones graves durante junio. El precio de la vivienda en Cataluña ha subido un 14% y el déficit acumulado de pisos roza los 140.000. Y en el último trimestre, una huelga masiva del profesorado rechazó las mejoras propuestas por el Govern y advirtió de un ‘otoño caliente’.
Fuentes de la Generalitat consultadas por este medio reconocen que la situación educativa es la más delicada: ‘No esperábamos una contestación tan prolongada’. El curso 2026-2027 arranca con el reto de cerrar un acuerdo con los sindicatos docentes antes de que el conflicto erosione aún más la imagen de gestor moderado que cultiva Illa.
La estabilidad de Illa no es solo un activo para Cataluña: es el contrapeso territorial que Sánchez necesita para mantener la gobernabilidad en Madrid.
El Eje del Poder Socialista
El president del PSC se ha convertido en uno de los pilares más sólidos del proyecto socialista. Frente a un PP instalado en el bloqueo y una mayoría parlamentaria en el Congreso frágil, Cataluña es una de las pocas bazas territoriales del PSOE, junto con Castilla-La Mancha, Asturias y Navarra. Cada gesto de Illa de respaldo a Sánchez —del ‘balance excelente’ al ‘voz de la dignidad’— refuerza el vínculo orgánico entre Ferraz y el Palau.
Sin embargo, la ecuación es más compleja de lo que parece. Los vasos comunicantes entre el Parlament y el Congreso funcionan en ambos sentidos: si Junts pierde visibilidad en Cataluña, redobla la presión en Madrid. La ruptura del acuerdo con el PSOE a finales del año pasado, los votos alineados con PP y Vox para pedir elecciones anticipadas, demuestran que Illa no puede dar por garantizada la gobernabilidad de Sánchez, aunque sí amortiguarla.
El profesor Andreu Paneque, de la UOC, apunta un dato clave: ‘Tanto PSC como sus socios saben que moverse en una posición distinta puede tener un alto coste. Tienen miedo a moverse’. Ese temor mutuo explica la pervivencia del entendimiento en la Generalitat, pero también su fragilidad. Y las elecciones municipales de 2027 añaden otro factor de presión: ERC y Junts competirán por un espacio independentista menguante, lo que puede trasvasar votos y convertirse en moneda de cambio en Barcelona.
En esta redacción observamos que Illa ha hecho los deberes mínimos para mantener la estabilidad, pero la verdadera prueba de fuego llegará en otoño. La financiación singular, la respuesta a los sindicatos de la enseñanza y la evolución de los precios de la vivienda determinarán si el ‘oasis catalán’ que prometió es real o solo un espejismo de verano. El precedente de 2017 y la gestión del procés enseñaron que los problemas enquistados no desaparecen por decreto; se enquistan hasta que estallan.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La estabilidad de Cataluña es la estabilidad del Gobierno de Sánchez; Illa es el muro de contención frente al independentismo de ruptura.
- Protagonista: Salvador Illa (president de la Generalitat y primer secretario del PSC).
- Próximo hito: Arranque del curso escolar con la negociación del convenio del profesorado y despliegue de las primeras medidas de la financiación singular.
