EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Departamento de Estado ha anunciado este jueves la eliminación de las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en el Servicio Exterior.
- ¿Quién está detrás? La medida ejecuta la Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump en 2025 y la aplica el secretario de Estado, Marco Rubio.
- ¿Qué impacto tiene? La carrera diplomática deja de evaluar a sus funcionarios por criterios DEI. El cambio toca a los equipos que negocian a diario con la UE y España.
El Departamento de Estado ha suprimido las políticas DEI del Servicio Exterior, la carrera diplomática de Estados Unidos.
La decisión llega tras una revisión interna que ha retirado del sistema de promoción los objetivos de diversidad, equidad e inclusión introducidos durante la Administración Biden. El Servicio Exterior deja de premiar la diversidad como criterio de carrera.
Qué supone para los diplomáticos en Washington y en el extranjero
El departamento ha publicado en su web oficial la lista de prácticas que quedan suprimidas. En la instrucción interna se mencionan programas de formación sobre las llamadas ‘microagresiones’, la ‘alianza activa’ con minorías y talleres de ‘privilegio blanco’ y ‘racismo sistémico’, incluso en idiomas como el urdu y el hebreo.
Según el informe difundido por la prensa estadounidense, los instructores del Servicio Exterior tenían lecturas obligadas como White Fragility de Robin DiAngelo o In Defense of Looting de Vicky Osterweil. También manejaban guías de inclusividad para integrar pronombres no binarios en los materiales de los cursos.
La declaración del departamento es rotunda. Sostiene que los objetivos DEI ‘denigraron’ al país y distrajeron de los objetivos legítimos de política exterior. La diplomacia estadounidense entierra los talleres de microagresiones.
El portavoz Tommy Pigott ha ido más lejos al resumir el nuevo criterio: los diplomáticos deben defender los intereses nacionales, no demostrar adhesión a dogmas políticos woke.
Washington ha decidido que la diplomacia estadounidense no rinda cuentas a una agenda ideológica, sino a los intereses del país.
La Orden Ejecutiva que firmó Donald Trump en enero de 2025, un decreto presidencial que no requiere aprobación del Congreso, daba instrucciones para eliminar oficinas, planes y requisitos de desempeño ligados a la DEI. Ahora el Departamento de Estado aterriza aquella orden en el corazón de su cuerpo diplomático.
El efecto práctico no es menor: la adhesión a políticas de diversidad ya no se tendrá en cuenta en las evaluaciones de los oficiales del Servicio Exterior, y las embajadas dejarán de incorporar de forma sistemática los mensajes de equidad racial o de género a su interlocución con gobiernos extranjeros.
Cómo aterriza en la mesa con España y la Unión Europea
Para España, el cambio es sobre todo de tono y de marco. La cooperación bilateral con Washington sigue descansando sobre defensa, comercio, inteligencia y bases como Rota o Morón. Ningún arancel, ninguna sanción y ningún visado entra en esta decisión.
Lo que sí cambia es la manera en que la diplomacia americana administra los asuntos sensibles. Los equipos en Madrid, Bruselas, y Washington se moverán con un guion menos orientado a la cohesión social y más centrado en contrapartidas concretas. España no discute el giro, pero lo escucha en cada reunión.
Para la Unión Europea, la medida encaja con una tendencia que va más allá de la diplomacia: la Administración Trump prefiere hablar de aranceles, capacidades militares y cadenas de suministro que de derechos humanos o estándares sociales. Bruselas no ha abierto un frente público por esta decisión, pero el lenguaje común se enfría.
La Lógica de Washington
La lógica de Washington se explica desde una alianza electoral y cultural, no solo desde una decisión administrativa. Donald Trump llegó a la Casa Blanca con el compromiso de desmontar lo que su base considera una burocracia ideológica. El Partido Republicano ha construido un discurso electoral frente al coste percibido de las políticas de diversidad en el empleo público.
El argumento no es nuevo, aunque sí su alcance. En los ochenta, Ronald Reagan redujo regulaciones federales para devolver la gestión a criterios de eficacia. Ahora, el trumpismo aplica esa misma crítica a la cultura interna del Servicio Exterior.
Para el electorado de Trump, la diplomacia debe ser la primera línea de defensa frente a amenazas duras: potencias hostiles, terrorismo, narcotráfico y migración ilegal. Bajo esa mirada, las guías sobre pronombres no binarios y los seminarios sobre racismo sistémico parecen una distracción cara.
Para España y la UE, el análisis realista no pasa por dramatizar el cambio de tono. Las negociaciones de defensa, comerciales y tecnológicas no se detienen; cambian de lenguaje, y hay que aprender a leerlo.
Ficha del Caso
- El caso: El Departamento de Estado elimina las políticas DEI del Servicio Exterior y retira los criterios de diversidad de la evaluación de sus diplomáticos.
- Datos clave: Anuncio del jueves 13 de agosto de 2026; orden ejecutiva de enero de 2025; fin de evaluaciones ligadas a DEI y de guías internas sobre microagresiones, privilegio blanco y pronombres no binarios.
- Para España: El giro no altera los expedientes centrales de la relación bilateral (defensa, comercio, inteligencia), pero confirma una interlocución estadounidense más centrada en intereses que en valores.

