El rodaje de Woody Allen en Madrid arranca el 5 de octubre y se extenderá durante seis semanas por más de 30 localizaciones de la región.
Seis semanas, 30 escenarios y la palabra Madrid en el título
La presentación, celebrada este jueves en la capital, reunió al alcalde José Luis Martínez-Almeida y a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, junto a la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, y la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo. El Ayuntamiento entra en el proyecto como patrocinador institucional con 1,5 millones de euros, el 12,5 % de un presupuesto total de 12 millones. De esa cantidad, 9,46 millones, el 79 %, se ejecutarán en en la ciudad: por cada euro municipal, más de seis se quedan en Madrid. La previsión oficial apunta a 1.196 empleos directos y 2.293 indirectos. El alcalde ha defendido el gasto como una palanca de visibilidad internacional, de atracción turística y de arrastre para la industria audiovisual local. El cálculo no es menor.
Es el largometraje número 51 de Woody Allen como director y una comedia contemporánea que incluirá la palabra ‘Madrid’ en su título. El reparto lo encabezan Alexi Wasser y Jemima Kirke, conocida por la serie Girls, junto al español Peter Vives, Marton Csokas (El Señor de los Anillos) y Jakob Oftebro. A ellos se suman más de 50 actores españoles, con Jordi Mollà y Paloma Bloyd entre los nombres confirmados, además de 700 extras y figurantes y un equipo técnico de más de 370 personas, mayoritariamente español.
Lo que el rodaje moverá en Centro, Retiro y Salamanca
Los escenarios principales se concentran en los distritos de Centro, Retiro y Salamanca: los tres con más rodajes acumulados y, también, los tres donde cada ocupación de vía pública se traduce en tráfico cortado y plazas de aparcamiento vecinal en disputa. Para reducir el impacto, el Consistorio ha puesto a disposición de la productora a Madrid Film Office, que intermediará en todo lo que requiera gestión municipal, y a la Oficina de Rodajes, encargada de tramitar las autorizaciones y de coordinar movilidad y seguridad con la Policía Municipal.
En paralelo, el Ayuntamiento vende la cinta como un reclamo turístico de primer orden. La Organización Mundial del Turismo calcula que entre 80 y 100 millones de personas eligen destino cada año motivadas por una película o una serie. Los datos locales apuntan en la misma dirección: en 2025 la ciudad acogió 71 largometrajes, 52 series y más de 410 anuncios, y se tramitaron 11.000 solicitudes de rodaje en vía pública, con 4.115 asistencias de Madrid Film Office, casi un 7 % más que el año anterior. Eso lo dirá la taquilla, no el comunicado.
Seis semanas de rodaje dejan imágenes para décadas, pero también 30 escenarios que los vecinos tendrán que atravesar mientras se filma.
La Comunidad de Madrid lleva años vendiendo la región como plató y esta producción encaja en esa estrategia. Los largometrajes rodados en la capital pasaron de 47 en 2022 a 71 en 2025, y las series se mantienen en 52 anuales, según los datos que maneja el propio Consistorio. Woody Allen no es un fichaje aislado, sino el último eslabón de una política que ya ha traído producciones internacionales a la ciudad. Madrid ya ha vivido esto antes.
El precedente de Barcelona y la pregunta del retorno
No es la primera vez que el director neoyorquino rueda en España. Vicky Cristina Barcelona (2008) convirtió Barcelona y Oviedo en paradas obligatorias de turistas durante años, aunque el modelo era otro: entonces la producción se apoyó en incentivos fiscales y en la venta de localizaciones a una productora privada. Ahora el Ayuntamiento pone dinero público directo y presume de retorno medible, un paso más en la política de patrocinio institucional de rodajes. Puedes consultar el detalle de esa estrategia en la filmografía del director y en los materiales que publica la ciudad.
Conviene mirar las cifras con lupa. El estudio de Madrid Film Office y del Instituto Universitario de Predicción Económica L. R. Klein (UAM) atribuye a los rodajes de 2021 a 2024 un impacto de 1.541,9 millones de euros, 883,6 millones de valor añadido bruto y 10.100 empleos equivalentes a tiempo completo. Son datos agregados de todo el sector, no de esta película. Prometer un ‘antes y un después’ con 1,5 millones sobre la mesa exige comprobar después cuántas pernoctaciones y cuántos permisos nuevos genera de verdad.
Para el vecino de Centro, Retiro o Salamanca, el beneficio llegará envuelto en cortes puntuales, tráilers junto a aceras estrechas y calles cerradas a horas concretas. Es el peaje habitual de cada rodaje internacional, y también la razón de que las autorizaciones se concedan con horarios acotados y con presencia policial en las ocupaciones más delicadas. Las condiciones de ocupación de la vía pública se publican en la web del Ayuntamiento de Madrid. La filmación terminará previsiblemente a mediados de noviembre; hasta entonces, esas tres zonas son las que notarán el movimiento, y la Oficina de Rodajes seguirá tramitando permisos semana a semana.
