La situación de Ceuta vuelve a situarse en el centro del debate europeo. Hazte Oír y CitizenGO han trasladado este jueves al Parlamento Europeo sus denuncias sobre la presión migratoria que, según ambas organizaciones, está sufriendo la ciudad autónoma, al tiempo que reclaman una respuesta firme de las instituciones comunitarias ante Marruecos.
Las dos entidades sostienen que la presión sobre la frontera de Ceuta trasciende el ámbito español y afecta directamente a la seguridad de la Unión Europea. Su argumento parte de una concepción de la actual crisis migratoria como una forma de guerra híbrida, en la que los movimientos de personas pueden ser utilizados como instrumento de presión política.
El mensaje trasladado a Bruselas coloca además al Gobierno de Pedro Sánchez bajo el foco. Hazte Oír acusa al Ejecutivo de haber dejado desprotegidos a los ceutíes y de no haber respondido con suficiente firmeza ante las actuaciones de Marruecos. La organización considera que las consecuencias de esta situación terminan recayendo sobre los servicios públicos y sobre la población de Ceuta.

La presión migratoria coloca a Ceuta en el debate europeo
Hazte Oír y CitizenGO defienden que la dimensión del problema obliga a una respuesta europea. Según el comunicado difundido por las organizaciones, la utilización de las redes de tráfico de personas, la instrumentalización de los menores y la presión demográfica forman parte de un escenario que consideran dirigido contra España y, por extensión, contra el conjunto de la Unión Europea.
El documento cifra en cerca de 100.000 las entradas irregulares que, según Hazte Oír, habrían terminado desbordando la capacidad de Ceuta y sus servicios públicos. La organización vincula esta situación con la política de Marruecos y acusa al Gobierno español de ceder ante Rabat y de no garantizar un control efectivo de la frontera.
La cuestión de los menores ocupa un lugar especialmente sensible en el discurso trasladado a las instituciones europeas. Las organizaciones consideran que su utilización dentro de los movimientos migratorios añade una dimensión política y humanitaria a una crisis que, a su juicio, no puede abordarse exclusivamente desde España.
Ignacio Arsuaga, presidente de Hazte Oír, ha resumido la posición de la organización con una frase que pretende convertir la situación de la ciudad autónoma en un asunto de alcance comunitario: «Ceuta es España y es Europa». A continuación, ha acusado a Marruecos de utilizar a personas, incluidos menores, como instrumento de presión y ha responsabilizado al Ejecutivo de Pedro Sánchez de haber convertido la frontera en una moneda de cambio frente a Mohammed VI.
Bruselas se convierte en el escenario elegido para elevar la denuncia
El traslado de la campaña a Bruselas responde precisamente a la intención de internacionalizar la situación de Ceuta. Hazte Oír y CitizenGO buscan que las instituciones comunitarias no consideren la presión sobre la ciudad autónoma como un problema exclusivamente bilateral entre España y Marruecos.
El argumento de fondo es que una frontera española es también una frontera exterior de la Unión Europea. Por ello, las organizaciones reclaman una actuación común que permita reforzar la protección de Ceuta y evitar que la inmigración pueda convertirse en una herramienta de presión entre Estados.
Sebastián Lukomski, activista de campañas de CitizenGO, ha insistido en esta idea al defender que Europa no puede permanecer al margen mientras un país vecino utiliza la inmigración y el sufrimiento de los menores como armas políticas. La organización reclama así protección para Ceuta y una respuesta conjunta frente a Marruecos, vinculando la defensa de la ciudad con la seguridad, la soberanía y el futuro de los ciudadanos europeos.
El movimiento también pretende llamar la atención sobre las consecuencias que una crisis fronteriza prolongada puede tener fuera de España. El comunicado apunta a que la situación de Ceuta ya habría despertado preocupación en otros países europeos, introduciendo un nuevo elemento en el debate: la posibilidad de que las consecuencias de los movimientos migratorios terminen afectando a los controles dentro del propio espacio europeo.

Italia introduce controles y aumenta la dimensión internacional de la crisis
Uno de los elementos destacados por Hazte Oír es la decisión de Italia de restablecer temporalmente controles a viajeros procedentes de España, una medida que la organización relaciona con los riesgos de seguridad derivados de la entrada masiva de personas.
Según el comunicado, el Gobierno español habría respondido con controles sobre viajeros italianos en lugar de reclamar responsabilidades a Marruecos y recuperar lo que Hazte Oír considera el control efectivo de la frontera de Ceuta.
Este episodio sirve a las organizaciones para reforzar su tesis de que el problema ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la frontera hispano-marroquí. Su objetivo en Bruselas es precisamente que Ceuta entre de lleno en la agenda europea y que la protección de sus fronteras se aborde como una cuestión que afecta al conjunto de la Unión.
La denuncia llega además en un momento de especial sensibilidad sobre las relaciones entre España y Marruecos. La dependencia de la cooperación con Rabat en materia migratoria convierte cualquier episodio de presión fronteriza en un asunto especialmente delicado para el Ejecutivo español.
Con su visita al Parlamento Europeo, Hazte Oír y CitizenGO pretenden elevar el coste político de mantener la crisis dentro del ámbito bilateral y reclaman que las instituciones comunitarias asuman un papel más activo.
La idea que ambas organizaciones quieren dejar en Bruselas es clara: defender Ceuta significa defender una frontera exterior de la Unión Europea. Su campaña busca que la presión migratoria sobre la ciudad autónoma deje de ser percibida como un problema exclusivamente español y pase a considerarse una cuestión de seguridad europea.
