Economía de Cataluña: Servicios baten récord histórico (76% VAB) e industria cae a mínimo histórico

La brecha entre sectores alcanza un extremo no visto desde la Gran Recesión. La patronal Cecot reclama medidas urgentes para evitar que la industria pierda aún más peso en la economía catalana.

Los servicios generan ya el 76,13% del Valor Añadido Bruto catalán, mientras que la industria apenas aporta un 18,25% en el primer trimestre de 2026, la cuota más baja desde la Gran Recesión de 2008. La cifra, que confirman los datos del IDESCAT, muestran una economía catalana cada vez más inclinada hacia el monocultivo de servicios y alejada del tejido fabril que históricamente la ha sostenido.

El monocultivo de servicios marca un nuevo récord

El peso del sector terciario no ha dejado de crecer en las últimas dos décadas, pero el salto de este arranque de 2026 es especialmente llamativo: en solo un año ha ganado casi dos puntos porcentuales, según los cálculos que maneja la patronal Cecot. La hostelería, el comercio, la logística y los servicios profesionales concentran la mayor parte de ese avance, mientras la industria manufacturera, la automoción y la química siguen perdiendo terreno.

El contexto no ayuda. La desaceleración de la demanda europea, los costes energéticos y la competencia asiática han castigado a las fábricas catalanas, que además sufren una falta crónica de suelo industrial asequible. El resultado es que Cataluña se acerca peligrosamente a un modelo económico que algunos analistas ya comparan con el de Baleares: muy intensivo en servicios y con una base industrial reducida al mínimo.

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La reacción de la patronal: menos burocracia y más suelo

Oriol Alba, secretario general de Cecot, ha sido el primero en poner cifras al malestar empresarial. Reclama una batería de medidas que incluyen reducción de la burocracia, una fiscalidad más competitiva y contención del absentismo laboral, que en el sector industrial catalán se sitúa por encima de la media española. ‘Si no actuamos ya, en cinco años la industria será residual’, advirtió en declaraciones recogidas por Crónica Global.

El Govern, que ya había anunciado una movilización de 5.000 millones de euros para mejorar la productividad y ampliar el suelo industrial, ve ahora cómo la urgencia se acelera. La conselleria de Empresa i Treball estudia acelerar la tramitación de la Ley de Industria que el Parlament tiene en cartera, aunque el calendario legislativo está lastrado por las tensiones entre ERC y los comunes en otros frentes.

El peso de la industria catalana no ha dejado de menguar desde la Gran Recesión, pero el dato del primer trimestre de 2026 marca un mínimo que ya asusta.

Mientras tanto, Barcelona y su área metropolitana concentran la creación de empleo en servicios tecnológicos y turísticos, lo que agrava el desequilibrio territorial. Las comarcas del interior, tradicionalmente industriales, llevan años viendo cómo las deslocalizaciones vacían los polígonos. La última gran pérdida, la planta de componentes de automoción en Martorell, dejó sin trabajo a más de 400 personas a principios de año.

La desindustrialización que la pandemia aceleró

El retroceso industrial catalán no es nuevo, pero la pandemia actuó como un acelerador. Entre 2020 y 2023, el sector perdió casi 60.000 empleos, según datos de la Seguridad Social, y la recuperación posterior se ha cimentado en los servicios, especialmente los vinculados al turismo y a la economía digital. La industria, en cambio, no ha recuperado el nivel de actividad previo a la crisis del covid.

Esa dependencia creciente de los servicios deja a la economía catalana más expuesta a las fluctuaciones del consumo y a la estacionalidad turística. Además, complica el cumplimiento de los objetivos de autonomía estratégica que promueve la Unión Europea, que precisamente busca reforzar la producción industrial en territorio comunitario.

Las patronales industriales, encabezadas por Cecot, insisten en que el plan de 5.000 millones es un primer paso, pero reclaman una mayor agilidad administrativa y una rebaja del impuesto de sociedades para las empresas manufactureras. Mientras el Govern define su hoja de ruta, el reloj sigue corriendo para un sector que ya aporta menos del 19% del VAB y que ve cómo la próxima generación de talento prefiere las oficinas del 22@ a las cadenas de montaje.

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