Supremo bloquea el despido de Lisa Cook y defiende la independencia de la Reserva Federal, pero Roberts deja una puerta abierta a Trump

Por un estrecho margen de 5-4, el Tribunal Supremo de Estados Unidos mantiene el bloqueo judicial que impide a Donald Trump destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook. El presidente del tribunal, John Roberts, defiende la independencia del banco central pero seña

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Tribunal Supremo de Estados Unidos, por 5 votos a 4, ha denegado la petición de Donald Trump de levantar el bloqueo judicial que impedía la destitución de la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook.
  • ¿Quién está detrás? El presidente Trump, que buscaba apartar a Cook por acusaciones de fraude hipotecario, y el presidente del Supremo, John Roberts, que lidera la mayoría defensora de la independencia del banco central.
  • ¿Qué impacto tiene? La decisión mantiene la autonomía de la Reserva Federal en materia de tipos de interés, pero una nota al pie de Roberts sugiere que, con un debido proceso, el presidente podría lograr la destitución, lo que introduce incertidumbre a largo plazo para los mercados financieros globales.

El presidente Trump no podrá despedir, al menos por ahora, a la gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado este lunes, por una ajustada mayoría, levantar el bloqueo judicial que mantenía en su puesto a la economista, en una decisión que reafirma la independencia del banco central.

El voto de Roberts y la doctrina de la independencia

Por un voto de 5 a 4, el alto tribunal denegó la solicitud urgente que el presidente Donald Trump presentó para destituir a Cook mientras se sustancia el litigio por las acusaciones de fraude hipotecario que pesan sobre ella desde 2025. Dos de los magistrados conservadores —el presidente del tribunal, John Roberts, y Brett Kavanaugh— se unieron a los tres jueces progresistas para bloquear la medida, una alianza inusual que delata la trascendencia constitucional del asunto.

En la opinión mayoritaria, Roberts escribió que «no solo la independencia, sino también la apariencia de independencia, es clave para el diseño de la Reserva Federal». El texto sostiene que el presidente no siguió el debido proceso (la obligación de dar explicaciones y permitir una respuesta antes de una destitución) y que cualquier cambio en en el esquema debe provenir del Congreso, no de los tribunales.

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Sin embargo, la sentencia contiene una grieta significativa: en una nota a pie de página, Roberts indica que Trump podría despedir a la gobernadora si inicia un nuevo procedimiento y cumple estrictamente con el debido proceso. La Casa Blanca ya ha dejado caer que lo hará. En su cuenta de Truth Social, el presidente calificó el fallo de «estrictamente procesal» y prometió «actuar de inmediato».

La reacción de la gobernadora y la disidencia conservadora

Lisa Cook respondió con un comunicado en el que acusó al presidente de intentar apartarla «con un pretexto fabricado» por negarse a bajar los tipos de interés por razones políticas. «Me negué a doblegarme a la presión política y seguí fijando las tasas solo en función de lo que mejor sirve al pueblo estadounidense», afirmó.

El Tribunal Supremo traza una línea entre el poder del Ejecutivo y la autonomía del banco central, pero la nota de Roberts abre una rendija que Trump puede explotar.

Los cuatro magistrados conservadores disidentes —Clarence Thomas, Samuel Alito, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett— consideraron que el fallo es una «intromisión sin precedentes en el poder ejecutivo». Thomas, autor del voto particular, fue más lejos: «Si el tribunal prefiere una Reserva Federal independiente, su problema no es con el presidente, sino con la Constitución».

La lógica de Washington

La decisión del Supremo responde a una tensión que recorre la historia económica de Estados Unidos: cada vez que la Casa Blanca ha intentado someter al banco central, los mercados han castigado la credibilidad del dólar. El precedente más citado es el de Richard Nixon, que en 1972 presionó al entonces presidente de la Fed, Arthur Burns, para mantener los tipos artificialmente bajos antes de la reelección, una injerencia que alimentó la inflación de los años setenta.

Para España, la estabilidad de la Reserva Federal es un asunto de primera línea. Los tipos que fija la Fed marcan el costo de financiación en los mercados internacionales y condicionan las decisiones del Banco Central Europeo. Si un presidente lograra manipular la política monetaria estadounidense, el efecto sobre el precio del dinero y la inflación llegaría de lleno a las hipotecas españolas y a los costes de la deuda soberana. La victoria de Cook aleja ese escenario, al menos temporalmente.

Pero la nota de Roberts es el verdadero filón político. Sugiere que un nuevo intento, con un procedimiento limpio, podría prosperar. Eso mantiene viva la presión de la Casa Blanca sobre el banco central y siembra dudas sobre cuánto durará la actual autonomía de la Fed. La próxima ventana llegará cuando Trump formalice un nuevo proceso de destitución, que llevará meses y mantendrá a los mercados en vilo.

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Ficha del Caso

  • El caso: El Tribunal Supremo de EE. UU., por 5-4, impide que el presidente despida a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, argumentando que no se respetó el debido proceso, pero abre la puerta a un nuevo intento.
  • Datos clave: La gobernadora Cook fue acusada de fraude hipotecario, pero no está imputada. El presidente Roberts defiende la independencia del banco central, mientras el juez Thomas cree que la Constitución no la avala. Trump había presionado para bajar tipos, pero la inflación alcanzó el 4%.
  • Para España: La decisión preserva la credibilidad de la Reserva Federal y evita que la política monetaria estadounidense se contamine de intereses políticos, un bálsamo para la financiación de la deuda española y la estabilidad del euro. Sin embargo, la posibilidad de un nuevo procedimiento incierto mantiene la incertidumbre.