Aznar ha vuelto a hablar. Y cuando Aznar habla, Génova escucha con atención. Este miércoles, el expresidente ha lanzado una enmienda a la totalidad del tacticismo y ha marcado la única senda que, a su juicio, puede evitar que España cruce el Rubicón institucional: construir una mayoría nacional y centrada que derribe el ‘muro’ de Pedro Sánchez.
No ha sido un discurso más. En la presentación de la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, Aznar ha depurado su diagnóstico de la legislatura —’la más importante de toda la historia democrática’— y ha elevado la apuesta: ‘Esa mayoría será nacional o no será’. Una frase que retumba en Génova 13, donde el debate entre la gestión del día a día y la preparación de una alternativa de Estado condiciona cada movimiento.
La ‘mayoría nacional’ como reconstrucción histórica
Aznar no se ha limitado a pedir votos. Ha reclamado una ‘reconstrucción histórica’ con capacidad de convocatoria a derecha e izquierda. ‘Una amplia mayoría centrada, con capacidad de convocatoria a derecha e izquierda en torno a un propósito reconstructor de dimensión histórica’, ha detallado. La fórmula incluye un verbo incómodo para algunos sectores del PP: centrada. El expresidente quiere que Feijóo no se limite a aglutinar el voto de la derecha, sino que horade la base social del PSOE y del espacio de centro-izquierda descontento con la deriva sanchista.
La elección del foro tampoco ha sido casual. Ester Muñoz —’no es una joven promesa, es una joven realidad’, la ha definido— representa una nueva generación de dirigentes populares llamada a encarnar ese discurso sin complejos. El expresidente ha alabado su ‘claridad que no cede al tópico y contundencia que no se despeña en improperio’, justo lo que Génova necesita para hilar fino en el Congreso.
No basta con pedir la dimisión de Sánchez: hay que construir la mayoría capaz de derribar su muro.
La semana pasada, el Pleno del Congreso aprobó la moción del PP —con los votos de Vox, Junts y Coalición Canaria— que pedía la dimisión de Sánchez o que se sometiera a una cuestión de confianza. Pero Aznar ha avisado de que ese movimiento, aunque necesario, es insuficiente. ‘Si hoy existen mayorías para pedir la dimisión del presidente, todavía hay que construir la mayoría capaz de derribar el muro de Sánchez’, ha subrayado.
El diagnóstico de Aznar: cambio de sistema y corrupción
El expresidente ha ido más allá del tacticismo parlamentario y ha pintado un panorama sombrío: lo que se decide en las próximas elecciones no es un cambio de Gobierno, sino ‘un cambio de sistema’ y la ‘supervivencia o la liquidación’ de la nación constitucional. Un mensaje dirigido a movilizar a la España que observa con alarma los pactos del Ejecutivo con los partidos independentistas.
Aznar ha acusado a Sánchez de gobernar ‘de espaldas’ al Parlamento y ha vinculado la crisis institucional a los ‘escándalos de corrupción’ que afectan al PSOE y al Ejecutivo. La frase más dura: ‘La peor corrupción es haber suscrito con minorías radicales un pacto fáustico por el que se entrega el alma del Estado —cohesión nacional, salud institucional y viabilidad financiera— a trueque de alquilar un poder mediatizado.
El diagnóstico es conocido en Génova, pero la contundencia de Aznar le da un relieve público que el partido aprovechará. En la dirección popular consideran que la legislatura está agotada y que la opinión pública empieza a interiorizar la necesidad de un relevo. El discurso de Aznar les sirve de coartada histórica para elevar el debate por encima del ruido diario.
El Eje del Poder Popular
La intervención de Aznar se produce en un contexto de reordenación estratégica en el PP. Feijóo ha imprimido un ritmo de oposición dura pero sin estridencias, consciente de que la mayoría nacional que pide Aznar exige no asustar al votante moderado. La secretaria general, Cuca Gamarra, y el portavoz parlamentario, Miguel Tellado, llevan meses diseñando iniciativas que pongan al Gobierno contra las cuerdas sin desdibujar el perfil de partido de Estado.
Desde las CCAA gobernadas por el PP, barones como Isabel Díaz Ayuso (Madrid) y Juanma Moreno (Andalucía) han ido construyendo sus propios relatos de alternativa fiscal y de gestión. La llamada de Aznar a una ‘mayoría centrada’ obliga a todos ellos a coordinar un discurso que sume sin restar. No es sencillo: mientras Ayuso defiende un perfil más liberal y confrontativo, Moreno cultiva un talante integrador. La habilidad de Feijóo para engrasar estos ejes será clave.
En el Senado, el PP cuenta con 120 senadores, la mayoría absoluta más amplia de un partido en la cámara alta desde 2011. Ese poder territorial le permite vetar leyes emblemáticas del Gobierno —como la de amnistía— y demostrar que la mayoría nacional que reclama Aznar ya tiene un embrión institucional. El reto es trasladar esa fuerza al Congreso sin depender de equilibrios imposibles.
Un precedente histórico que sobrevuela el debate: en 1996, el PP de Aznar logró una mayoría relativa y necesitó apoyos nacionalistas para gobernar. El expresidente sabe que la gobernabilidad estable pasa hoy por una mayoría más amplia y transversal. Su receta para 2026 no es nostálgica: es un manual de supervivencia para el constitucionalismo español.

La lectura estratégica es clara: Aznar actúa como el Pepito Grillo de la conciencia popular. No marca la línea oficial —eso le corresponde a Feijóo—, pero sí recuerda que el partido tiene una responsabilidad que trasciende los ciclos electorales. Su advertencia sobre los ‘rehenes voluntarios’ que sostienen a Sánchez es una enmienda a quienes en el PP aún sueñan con pactos imposibles o con mayorías prestadas.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Solo una mayoría nacional y centrada, con capacidad de convocatoria transversal, puede evitar el cambio de sistema y recuperar la igualdad ante la ley.
- Protagonista: José María Aznar (expresidente del Gobierno) y Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP, destinatario del mensaje).
- Próximo hito: La cumbre de presidentes autonómicos del PP prevista para este otoño, donde Feijóo deberá traducir la exigencia de Aznar en un programa común de alternativa de Estado.
