BBVA coloca un 3% de Telefónica valorado en 600 millones y se deshace de su participación histórica

La entidad presidida por Carlos Torres vende 172 millones de títulos, reduciendo su participación por debajo del 2%. La salida se produce tras la pérdida del asiento en el consejo de Telefónica.

BBVA ha comenzado a desprenderse de su histórica participación en Telefónica. En los últimos días, la entidad financiera ha colocado un paquete de acciones equivalente a aproximadamente el 3% del capital de la operadora, valorado en cerca de 600 millones de euros. La venta, adelantada por Crónica Global, supone la práctica salida del banco del accionariado de la empresa tras décadas de relación.

El movimiento deja la participación de BBVA por debajo del 2%, muy lejos del 5% que había ostentado durante años. Según la información disponible, el banco ha vendido más de 172 millones de títulos de Telefónica, liquidando así una posición que, a precios actuales de mercado, rondaba los 600 millones de euros. Aunque el mercado ya lo anticipaba, la operación se ha ejecutado con rapidez y sin aviso previo.

Una relación histórica que se rompe

BBVA llevaba más de dos décadas como uno de los accionistas de referencia de Telefónica. Su presencia en el capital se materializó en su momento con un asiento en el consejo de administración, que ocupaba el dominical José María Abril, quien además ejercía como vicepresidente. Sin embargo, en la última junta de accionistas de Telefónica, celebrada bajo la presidencia de Marc Murtra, Abril no se presentó a la reelección y el cargo quedó amortizado. La operadora justificó entonces la salida argumentando que la participación del BBVA tenía un carácter eminentemente financiero.

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Ahora, esa justificación cobra pleno sentido. La venta de la práctica totalidad de sus acciones confirma que BBVA ya no busca influencia estratégica en la gestión de Telefónica, sino que ha optado por monetizar su inversión. La pérdida del sillón en el consejo allanó el camino para la colocación del paquete, liberando al banco de cualquier limitación derivada de la representación.

¿Por qué ahora?

El momento elegido por BBVA para vender no es casual. Las acciones de Telefónica han mostrado cierta estabilidad en los últimos trimestres, lo que ofrecía una ventana de precio razonable para una salida ordenada. Además, el banco está inmerso en otros movimientos estratégicos –como la opa sobre Banco Sabadell– y podría estar reorientando su cartera de participadas hacia activos que generen mayor retorno o sinergias. Los 600 millones ingresados, aunque modestos en el balance del grupo, refuerzan la liquidez y simplifican la estructura de inversiones.

La decisión también encaja en una tendencia más amplia: las entidades financieras están reduciendo su peso en carteras industriales no estratégicas, tras el endurecimiento de los requisitos de capital que hace que participaciones significativas como la de Telefónica resulten menos eficientes en términos de consumo de recursos propios. De ahí que el mercado recibiera la noticia sin sobresaltos; la expectativa de venta ya estaba descontada en buena medida.

La salida del consejo hace un año era la señal inequívoca de que BBVA preparaba la venta de su paquete accionarial.

Impacto en Telefónica y en el accionariado

Para Telefónica, la pérdida de un socio histórico como BBVA apenas tiene consecuencias operativas. El banco ya no tenía representación en el consejo, y su participación residual del 2% no le otorgaba capacidad de influencia. No obstante, la imagen de una desinversión por parte de un inversor de largo plazo siempre puede interpretarse como una señal negativa, aunque en este caso el mercado ya lo había asimilado. La cotización no experimentó variaciones significativas en los momentos en los que trascendió la venta.

Desde el punto de vista del free float, la colocación de 172 millones de acciones aumenta ligeramente la liquidez del valor y podría atraer a otros inversores institucionales que veían la presencia del BBVA como un factor de estabilidad. La operación, gestionada a través de un proceso de venta acelerada entre inversores cualificados, no ha provocado distorsiones en la cotización.

Las fuentes consultadas por Merca2.es indican que el banco podría haber vendido el paquete a varios fondos internacionales, aunque no se han revelado las contrapartes exactas. Lo que queda claro es que BBVA cierra un capítulo relevante de su historia como banca industrial en España.

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BBVA ha pasado página y, con los 600 millones ya en caja, mira hacia otros frentes. Su foco ahora está en la integración de Sabadell, si la opa prospera, y en la digitalización de su negocio minorista. Telefónica, por su parte, sigue inmersa en su plan estratégico, sin que esta desinversión modifique su hoja de ruta.