La provincia de Ourense necesita incorporar 971 enfermeras para situarse en la media europea de 8,12 profesionales por cada 1.000 habitantes, según el informe publicado el 1 de julio por el Consejo General de Enfermería. Con una ratio actual de 4,95, Ourense se convierte en la quinta provincia con peor dotación de enfermeras de España, muy lejos de la media nacional (6,45) y a una distancia sideral de la referencia comunitaria.
La radiografía del déficit en Ourense
El estudio sitúa a la provincia en una posición especialmente vulnerable dentro del mapa sanitario gallego. Frente a los 7,12 enfermeras por cada 1.000 habitantes que registra Lugo, o los 5,96 de A Coruña, Ourense apenas supera a Pontevedra (4,08), que cierra la tabla nacional. Galicia, con una media de 5,33, es la segunda comunidad autónoma con peor ratio, solo por delante de Murcia.
María José Menor, presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Ourense, advierte de que estas cifras «no reflejan únicamente una carencia numérica», sino «la capacidad real del sistema para prestar cuidados, acompañar a las personas con enfermedades crónicas, reforzar la prevención, atender la dependencia y garantizar una atención segura y continuada en todo el territorio». Un déficit que, en la práctica, se traduce en consultas de atención primaria saturadas, demoras en la atención domiciliaria y una carga asistencial que desborda a los profesionales en activo.
La entidad colegial insiste en que la planificación de recursos debe ajustarse a la realidad demográfica de la provincia, marcada por un envejecimiento muy superior al del resto de España, una dispersión geográfica extrema —Ourense cuenta con 106 centros de salud, 14 PAC y tres hospitales públicos repartidos por un territorio de fuertes desniveles— y un incremento sostenido de la cronicidad y la dependencia. La plantilla actual, insiste el Colegio, no da abasto para cubrir una demanda que no para de crecer.
La respuesta del Sergas y las voces del sector
El Servizo Galego de Saúde (Sergas) rechazó ayer extraer conclusiones asistenciales a partir de estas ratios y recordó que el informe contabiliza a todas las enfermeras colegiadas, con independencia de que desarrollen su actividad en la sanidad pública, privada, centros sociosanitarios o mutuas. La administración autonómica sostiene que el Área Sanitaria de Ourense, Verín e Valdeorras dispone de una dotación permanente adaptada a las necesidades de cada servicio y al perfil de los pacientes atendidos.
Con una población cada vez más mayor y dispersa, cada enfermera en Ourense carga sobre sus hombros la responsabilidad de hacer visible el sistema sanitario en los rincones más apartados.
Además, destaca que solo durante el año pasado se incorporaron 49 nuevas plazas de enfermería en la red pública y que este año está previsto crear otras 20. Sin embargo, este incremento —apenas medio centenar de puestos en el último ejercicio— apenas araña la brecha estructural que denuncia el Colegio de Enfermería. El Sergas pone en valor la mayor red de atención primaria de Galicia y la implantación de plazas de enfermería especialista, pero el dato de partida sigue siendo elocuente: la ratio ourensana está estancada en mínimos.
El Laboratorio Gallego
La situación de Ourense no es un hecho aislado, sino el reflejo extremo de un problema que afecta al conjunto del sistema sanitario gallego, gobernado por el PPdeG con mayoría absoluta desde 2009. Durante la etapa de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta, el modelo de gestión sanitaria gallego fue presentado en reiteradas ocasiones como un ejemplo de eficiencia y contención del gasto. Ahora, con Feijóo liderando la oposición nacional, las grietas de ese modelo —en forma de déficit crónico de personal de enfermería— ponen en cuestión su traslación al conjunto de España.
El envejecimiento demográfico y la dispersión territorial convierten a Galicia en un laboratorio adelantado de lo que será el resto del país en una década. Las decisiones que se tomen aquí sobre refuerzo de plantillas de enfermería, atención comunitaria o planificación de recursos humanos en sanidad diseñarán el patrón de respuesta para otras comunidades con realidades similares. Si Galicia no logra cerrar la brecha de enfermeras, el sistema nacional de salud tendrá difícil copiar un modelo que no ha sido capaz de resolver su propia carencia estructural.
Las próximas comparecencias en el Parlamento de Galicia y la negociación de los presupuestos autonómicos para 2027 pondrán a prueba la voluntad política de la Xunta para abordar un déficit que ya supera los límites de la retórica. Mientras, el Colegio de Enfermería de Ourense seguirá reclamando una planificación basada en las necesidades reales de la población, no en los promedios estadísticos.
Ficha del Caso
- El caso: Ourense arrastra un déficit de casi 1.000 enfermeras respecto a la media europea, lo que limita la capacidad del sistema sanitario para atender a una población envejecida y muy dispersa.
- Datos importantes: 4,95 enfermeras por 1.000 habitantes en Ourense; media gallega, 5,33; media nacional, 6,45; media europea, 8,12. El Colegio de Enfermería cifra en 971 las plazas necesarias para igualar a la UE.
- Resumen: La escasez de personal de enfermería en la provincia cuestiona la equidad del Sistema Nacional de Salud y enfría las aspiraciones del modelo gallego como referente de gestión sanitaria a nivel nacional.
