El precio del aceite de oliva en Jaén y Andalucía cae por debajo de 4 euros el kilo

El virgen extra se sitúa en 3,9 euros por kilo, un 5% menos en las últimas cinco semanas, aunque se mantiene un 10% por encima de la campaña anterior. Las organizaciones agrarias piden a la Junta que mantenga el apoyo al sector ante la incertidumbre del mercado.

El precio del aceite de oliva en origen ha caído por debajo de los 4 euros por kilo en Andalucía, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura. El virgen extra se paga a 3,9 euros en las almazaras de Jaén y Córdoba tras tres semanas consecutivas a la baja.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El precio del aceite de oliva virgen extra en origen ha caído a 3,9 euros por kilo, un descenso del 5% en solo cinco semanas.
  • ¿Dónde y quién? La bajada se registra en toda Andalucía, según el Ministerio de Agricultura, y afecta especialmente a las provincias productoras como Jaén y Córdoba.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Los agricultores alertan de que el precio actual no cubre los costes de producción, lo que pone en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones y la economía rural.

Radiografía de una caída progresiva en el precio

La campaña de recogida de la aceituna, que comenzó en otoño de 2025, está prácticamente terminada y deja un panorama agridulce. A pesar de que la producción fue inferior a la campaña anterior y a las previsiones iniciales, los precios no han logrado repuntar y han encadenado semanas de caídas progresivas.

El último informe del Ministerio de Agricultura refleja un virgen extra a 3,9 euros, un 1% menos que la semana previa y más de un 5% de descenso en las últimas cinco semanas. En el conjunto de la campaña, la cotización media del aceite de oliva ha bajado un 8,7%. La nota positiva es que este precio se sitúa todavía un 10,4% por encima de la media de la campaña 2024-2025, que contó con una cosecha mucho mayor.

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Hay que remontarse a mediados de la temporada 2024-2025 para encontrar valores inferiores. Aquella campaña finalizó con una remontada de los precios ante la previsión de una cosecha corta, estabilizándose por encima de los 4 euros. Sin embargo, en las últimas semanas la dinámica ha cambiado: el aceite de oliva ha ido perdiendo valor sin grandes picos, pero también sin pausa.

Esta situación ha encendido las alarmas del sector. Las principales organizaciones agrarias —Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias— han mostrado su malestar y piden continuidad en el trabajo de la Consejería de Agricutura de la Junta de Andalucía. Algunas patronales sospechan de una manipulación de precios, mientras que otras estiman que hasta el 75% del olivar tradicional podría estar en riesgo si los pagos siguen por debajo del coste de producción.

Andalucía produce el 40% del aceite de oliva mundial y sus agricultores enfrentan precios que no cubren los costes de producción.

La tensión se ha trasladado también a las demás categorías: el aceite de oliva virgen y el lampante rondan los tres euros por kilo. Y el fenómeno no es exclusivo de España.

Mercado internacional: Italia, Grecia y Portugal también sufren

En Italia la caída es aún más pronunciada: el virgen extra ha retrocedido casi un 40% desde el inicio de campaña, aunque sigue por encima de los 6 euros por kilo. Grecia ha experimentado un descenso del 11,7%, Portugal más del 8% y Túnez por encima del 7%. La competencia en los mercados internacionales ha contribuido a presionar los precios a la baja en Andalucía, pero la velocidad de la caída ha sorprendido a muchos en el sector.

La Lectura Andaluza

El aceite de oliva no es solo un producto agrícola; es parte del ADN social y económico de Andalucía. La comunidad autónoma lidera la producción mundial con un peso que en algunas campañas roza el 40% del total, y solo en Jaén se concentra más de la cuarta parte del aceite que se consume en el planeta. Cuando el precio del kilo cae por debajo de los 4 euros, miles de familias que dependen directamente del campo ven tambalearse sus ingresos.

La situación actual tiene una lectura especialmente intensa en Jaén y Córdoba, donde el olivar de secano y las explotaciones familiares no pueden absorber márgenes tan estrechos. Los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) muestran que el empleo agrario en estas provincias es más del 20% de la ocupación total, frente a una media regional del 7%. Cada punto porcentual que pierde el precio en origen se traduce en menos contrataciones, menos inversión en maquinaria y menos dinamismo en los pueblos del interior.

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En este contexto, el papel de la Junta de Andalucía resulta clave para amortiguar los ciclos. Las organizaciones agrarias han valorado positivamente la labor desarrollada por la Consejería de Agricultura durante la campaña y solicitan que se mantenga la misma línea de apoyo, tanto en la promoción internacional del aceite andaluz como en las ayudas a la modernización del olivar. La Junta, por su parte, ha reiterado su compromiso con el sector, recordando que en los últimos años se han destinado más de 250 millones de euros a ayudas directas y a programas de calidad.

La proyección para los próximos meses es incierta. Con la campaña prácticamente cerrada, la mirada se dirige ya al ciclo 2026-2027, que comenzará en otoño. Las primeras estimaciones apuntan a una cosecha media, lo que podría ayudar a estabilizar los precios si la oferta y la demanda recuperan el equilibrio. Mientras tanto, los agricultores de Jaén y de toda Andalucía cruzan los dedos para que el mercado reconozca el valor de un producto que, en palabras de muchos, vale mucho más de lo que se paga.