El PSOE saca adelante en el Congreso la ley de penas de cárcel por terapias de conversión

La proposición de ley, que incorpora penas de prisión para quienes practiquen estas terapias, sale adelante con mayoría absoluta y la abstención del PP. Vox vota en contra de una norma que el PSOE celebra como blindaje de los derechos LGTBI.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Congreso ha aprobado una proposición de ley del PSOE que incluye penas de cárcel para las terapias de conversión de personas LGTBIQ+.
  • ¿Quién está detrás? El Grupo Parlamentario Socialista, con Víctor Gutiérrez al frente, y el respaldo del Gobierno.
  • ¿Qué impacto tiene? La norma blinda los derechos del colectivo, prohíbe estas prácticas y sitúa a España a la cabeza de la protección LGTBI en Europa.

El Pleno del Congreso ha dado luz verde este jueves a una proposición de ley que el PSOE definió como un «blindaje de los derechos LGTBI». La norma incorpora penas de prisión para quienes practiquen, financien o promocionen las denominadas terapias de conversión, esas prácticas pseudocientíficas que pretenden modificar la orientación sexual o la identidad de género.

La votación se saldó con una mayoría absoluta holgada: el PSOE sumó los votos de Sumar, ERC, EH Bildu, PNV, BNG y otras fuerzas del bloque de investidura. El PP optó por la abstención —un gesto de cálculo que en Ferraz leen como «cosmético»— mientras que Vox se quedó solo en el rechazo frontal.

Una votación con mayoría absoluta y el retrato del doble discurso

El debate en la Carrera de San Jerónimo sirvió para retratar, en tiempo real, la interna que vive el principal partido de la oposición. Desde la tribuna, el diputado popular Jaime de los Santos proclamó: «Soy del PP y soy maricón. Y me siento muy orgulloso de ambas cosas». Una intervención que, lejos de calmar los ánimos, incendió el hemiciclo.

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El responsable LGTBI del PSOE y diputado, Víctor Gutiérrez, replicó con dureza: «Hoy es el día de las víctimas, no le voy a hacer protagonista. Pero usted es una vergüenza para el colectivo. Hoy se ha puesto al lado de Vox. Yo también soy maricón y orgulloso de estar en el lado correcto de la historia».

Las cifras de la votación —más de 180 diputados a favor, 33 en contra y cerca de un centenar de abstenciones, según fuentes parlamentarias— evidenciaron que el PP no quiso retratarse junto a la ultraderecha, pero tampoco asumir un sí que hubiera irritado a su ala más conservadora. El PSOE interpreta esa abstención como una derrota táctica: «No han podido votar que no porque sabían que la medida iba a salir adelante», resumen en Ferraz.

Orgullo 2026: el PSOE capitaliza un avance en la calle

La aprobación de la ley llega apenas unos días antes de la manifestación del Orgullo en Madrid, que este año se desarrolla bajo el lema «Orgullo Ciudadano», en homenaje a Pedro Zerolo. El PSOE ha querido sincronizar el calendario parlamentario con la movilización social para proyectar una imagen de partido que legisla y, al mismo tiempo, pisa la calle.

Durante toda la semana, el partido ha desplegado una campaña de recogida de firmas para exigir a los ayuntamientos del PP y de Vox que vuelvan a colocar la bandera arcoíris en sus fachadas. «Es una señal clara de que pretenden revertir derechos», denuncian desde la dirección federal.

El contexto europeo refuerza la jugada socialista. España acaba de encabezar, por primera vez, el Rainbow Map de ILGA-Europe, con un cumplimiento cercano al 89 % en leyes y políticas públicas LGTBI, superando a Malta. Un dato que Moncloa ha difundido con rapidez para contrarrestar el relato del PP sobre «retrocesos institucionales».

La ley de terapias de conversión no es solo un código penal ampliado: es un mensaje de que el Estado cierra filas frente a la pseudociencia y el odio organizado.

El Eje del Poder Socialista

Detrás de la iniciativa legislativa hay también un cálculo estratégico. Ferraz necesita consolidar al electorado joven y al voto urbano de las grandes capitales, donde la agenda de derechos civiles pesa más que en los territorios gobernados por el PP. La apuesta es clara: diferenciar al PSOE como el único partido de gobierno que ensancha libertades, frente a un bloque conservador que, según el discurso socialista, «se pliega a la ultraderecha en cuanto puede».

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En las Comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE —Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y Cataluña— la ley se recibió con alineamiento automático. Los barones socialistas, incluido Emiliano García-Page —habitualmente crítico con determinados flancos de la agenda social—, guardaron silencio o felicitaron la medida. El único contrapunto territorial vino de la Comunidad de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso recortó artículos de las leyes LGTBI autonómicas, una decisión que el Tribunal Constitucional frenó a instancias del Gobierno.

El riesgo a medio plazo es que el PP intente judicializar la norma, como hizo con el matrimonio igualitario en 2005 o con la ley trans en 2023. El PSOE insiste en que el texto tiene encaje constitucional y recuerda que, en aquellos precedentes, el tiempo le dio la razón. La próxima batalla será en el Senado, donde la mayoría popular podría intentar dilatar la tramitación.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: «El PSOE ensancha libertades mientras la derecha se esconde en la abstención y la ultraderecha vota en contra».
  • Protagonista: Víctor Gutiérrez (diputado y responsable LGTBI del PSOE).
  • Próximo hito: Tramitación en el Senado durante las próximas semanas; el PP podría forzar un veto que devolvería la ley al Congreso.