Illa alerta: el incendio del Empordà amenaza con quemar las 30.000 hectáreas de Les Gavarres

El president de la Generalitat pide no desplazarse a la zona mientras el fuego sigue sin control y ha afectado ya a 2.400 hectáreas. Siete municipios, con 12.000 personas, permanecen confinados y se ha detenido a un operario por la chispa inicial.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha dibujado este sábado el peor escenario del incendio forestal del Baix Empordà: la destrucción total del macizo de Les Gavarres, con sus 30.000 hectáreas de masa forestal. La declaración, realizada desde el centro de mando en plena emergencia, marca la primera gran crisis de gestión territorial de su presidencia.

El fuego, originado el viernes en La Bisbal de l’Empordà, ya ha calcinado 2.400 hectáreas y, según los Bombers de la Generalitat, tiene un potencial de afectar al menos 7.000 hectáreas. “Pedimos a la población que evite acercarse a la zona y a los vecinos confinados que permanezcan en casa”, ha repetido Illa, mientras unos 440 efectivos de los Bombers y 100 de la Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan sin descanso.

El avance del fuego: 2.400 hectáreas calcinadas y riesgo de 7.000 más

La situación sigue siendo “preocupante”, en palabras del president. Las labores de extinción se centran en estabilizar el flanco derecho, que los técnicos cifran ya en un 70% controlado, mientras el flanco izquierdo, que afecta a más zonas habitadas, ha sido el más problemático durante la noche. Las llamas han alcanzado algunas edificaciones en Calonge, donde han ardido la masía de Can Marcó y una vivienda, aunque no se registran heridos entre la población.

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El confinamiento ordenado por Protecció Civil afecta a siete municipios (Calonge i Sant Antoni, Castell d’Aro, Platja d’Aro i s’Agaró, Cruïlles, Forallac, La Bisbal d’Empordà, Llagostera y Santa Cristina d’Aro) y a unas 12.000 personas.

Pese a los refuerzos —se han sumado 16 medios aéreos y más de un centenar de vehículos terrestres—, el acceso a la zona central, en la subida al Puig de les Arques, es especialmente difícil y depende casi en exclusiva de las descargas aéreas con retardante. Illa ha subrayado que “no ha habido ninguna afectación personal, que es el primer objetivo y la única cosa irreparable”. Cuatro bomberos han resultado heridos leves y ya se han reincorporado.

Illa afronta su primera gran prueba de fuego, y no solo por las llamas: su gestión en las próximas horas será leída como un test de liderazgo en el Parlament.

La gestión política de Illa ante la emergencia

Para el president, este incendio supone mucho más que un operativo de extinción. Su primera gran crisis territorial desde que accedió al cargo pone a prueba su capacidad de respuesta y la coordinación con el Gobierno central. Illa solicitó a primera hora la intervención de la UME, un gesto que en otros contextos ha generado fricciones soberanistas pero que ahora se ha gestionado con discreción. La empresa propietaria del operario detenido —que manejaba una sierra radial cerca de la carretera y causó la chispa— está colaborando, y el trabajador pasará a disposición judicial previsiblemente mañana.

El despliegue de medios es el mayor en un incendio en Cataluña este verano, y el Govern ha activado el máximo nivel de alerta. Sin embargo, en los pasillos del Parlament ya se preguntan si la respuesta de Illa logrará contener las críticas de los grupos de la oposición, especialmente de un Junts que ve en cada incidente territorial un argumento para cuestionar la eficacia del ejecutivo socialista.

El precedente de 2012 y la lectura para el Govern

En 2012, un incendio en el Alt Empordà arrasó cerca de 14.000 hectáreas y costó la vida a cuatro personas. Aquella tragedia marcó un antes y un después en la política forestal catalana, y hoy la comparación sobrevuela las decisiones de Illa. Las coincidencias no son casuales: mismo macizo, mismo mes y misma sensación de que la sequía acumulada ha convertido Les Gavarres en un polvorín.

La diferencia de 2026 es que el Govern está en minoría parlamentaria y cada movimiento se escruta con lupa. La consejera de Interior, que ha comparecido junto a Illa, ha evitado cualquier mensaje triunfalista y ha recordado que el riesgo extremo se extiende a otras diez comarcas. La campaña de prevención de este año se había reforzado tras un invierno seco, pero el incendio actual demuestra que, con rachas de viento y temperaturas superiores a los 35 grados, el control es casi imposible.

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El president ha pedido “responsabilidad” a los ciudadanos y ha agradecido el trabajo de los más de 500 efectivos. La prioridad sigue siendo proteger a la población. Pero superada la emergencia, Illa deberá rendir cuentas de por qué el fuego avanzó tan rápido en una zona teóricamente preparada y si los recortes presupuestarios de la anterior legislatura han debilitado la capacidad de respuesta. De momento, el foco está en apagar las llamas; el análisis político, como siempre, vendrá después.

Mientras, la Generalitat mantiene la petición de no viajar a las comarcas del Baix y Alt Empordà durante el fin de semana. La evolución del incendio determinará si Illa puede respirar tranquilo el lunes o si la legislatura empieza a quemarse también.