EE.UU. instalará un 36% más de turbinas eólicas en 2025, según Wood Mackenzie

La potencia añadida supera los 7 GW, un 36 % más que en 2024, con un repunte de pedidos de turbinas que anticipa un fuerte 2026 y 2027. Los centros de datos impulsan la demanda eléctrica y consolidan a la eólica como solución competitiva pese a los aranceles.

Estados Unidos sumó más de 7 GW de potencia eólica en 2025, un 36 % más que el año anterior, según el último ‘U.S. Wind Energy Monitor’ de Wood Mackenzie y la American Clean Power Association (ACP). El dato consolida la recuperación del sector tras un período de incertidumbre y dispara las expectativas de cara al trienio 2026‑2028, con la demanda de centros de datos como principal motor.

Un repunte del 36 % con 7 GW añadidos en 2025

El informe, publicado por las dos consultoras, confirma que la capacidad eólica estadounidense creció el año pasado a un ritmo no visto desde los picos anteriores a la pandemia. La cifra de 7 GW supera con holgura los volúmenes de 2024 y devuelve al sector a números de ‘boom’. Wood Mackenzie mantiene sin cambios su previsión quinquenal: 46 GW de nueva capacidad eólica entre 2025 y 2029.

El patrón de instalación fue muy cargado hacia el último trimestre, con 3,8 GW concentrados solo entre octubre y diciembre, lo que representa el 52 % de toda la capacidad anual. Aunque las instalaciones del tercer trimestre se quedaron un 23 % por debajo de lo proyectado (932 MW), esa morfología es habitual en el calendario de puesta en marcha de parques eólicos.

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La buena noticia está en la cartera de pedidos de aerogeneradores. La entrada de pedidos en el tercer trimestre de 2025 repuntó un 79 % respecto al trimestre anterior y superó los 2 GW en firme, su mayor nivel en nueve meses. “Tras el shock regulatorio que supuso la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA), los pedidos han vuelto a niveles previos a la norma”, explica el estudio.

El tirón de los centros de datos y la demanda de energía

Desde la redacción del informe se subraya que el mercado eléctrico estadounidense sufre una presión sin precedentes. Tras una década de demanda prácticamente plana, las eléctricas han comprometido 160 GW de grandes cargas adicionales. El consumo eléctrico crecerá alrededor del 3 % anual hasta 2029, frente al tímido 0,7 % de la década anterior.

De esos 90 GW de demanda de pico adicional que se esperan, los centros de datos absorberán 59 GW. “Esto representa una oportunidad significativa para la energía eólica, que se beneficia de unos fundamentales económicos sólidos y de un coste nivelado (LCOE) muy competitivo”, apunta Leila Garcia da Fonseca, directora de investigación de Wood Mackenzie.

Esa demanda base, estable y predecible, encaja como un guante con la producción eólica. Frente al gas, la eólica se convierte casi en la apuesta natural para cubrir el nuevo consumo, especialmente en zonas con alto recurso.

Wood Mackenzie

El mapa eólico de Estados Unidos: Wyoming, Nuevo México y los grandes proyectos

La actividad se concentra en el oeste. Wyoming, Nuevo México y otros estados vecinos acapararán el 34 % de todas las instalaciones entre 2025 y 2027. El proyecto faro es SunZia, de Pattern Energy, en Nuevo México, con 3,5 GW que convertirán a la compañía en el mayor instalador de 2026. Le sigue Towner Energy Center, de Invenergy, en Colorado, con 998 MW, el mayor parque previsto para 2027.

Además, el mercado se expande hacia territorios hasta ahora vírgenes. Arkansas recibió su primer parque eólico terrestre a escala de servicio público, el Crossover Wind de Cordelio. El segmento de repotenciación también sigue fuerte: 18 proyectos aportarán 2,5 GW en tres años, lo que demuestra que la renovación de parques antiguos es una palanca silenciosa pero potente.

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Presiones y oportunidades: aranceles, costes y el futuro de la eólica marina

A pesar de las cifras de cartera, la visibilidad real a largo plazo sigue siendo limitada. Los fabricantes de aerogeneradores (OEM) retienen cada vez más detalles comerciales y buena parte de la actividad que califica como “inicio de construcción” se realiza mediante fabricación de componentes fuera del emplazamiento final.

El informe alerta de que los aranceles están elevando los costes de las turbinas. Wood Mackenzie prevé que el capex eólico terrestre aumente un 5 % hasta 2029 solo por el efecto de las tarifas, aunque espera una moderación pasajera a partir de 2027. “La sobrecapacidad de fabricación nacional respecto al volumen de proyectos permitidos, en especial después de 2028, debería presionar los precios a la baja, pero los aranceles sobre materias primas y subcomponentes mantendrán la tensión”, señala Garcia da Fonseca.

La demanda de grandes cargas eléctricas, con 59 GW solo de centros de datos, convierte a la eólica en la tecnología mejor posicionada para suministrar nueva potencia base en esta década.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Capacidad añadida en 2025: 7 GW, un 36 % más que en 2024.
  • Proyección total: 46 GW de nueva potencia eólica entre 2025 y 2029.
  • Demanda eléctrica: Crecimiento del 3 % anual, con los centros de datos representando 59 GW del pico adicional.
  • Protagonistas: SunZia (3,5 GW) y Towner Energy Center (998 MW) lideran la cartera 2026‑2027.

Análisis: ¿Qué significa este repunte para la transición energética global?

El caso estadounidense es un termómetro global. Aunque Europa y Asia centran a menudo el debate renovable, los números de Norteamérica recuerdan que la eólica terrestre sigue siendo la tecnología limpia más barata allí donde el recurso abunda. La cuestión es si ese nuevo ‘momentum’ resistirá la inercia regulatoria. El informe de Wood Mackenzie y ACP es contundente: 2026 y 2027 serán años clave, con volúmenes de 10,7 GW y 12,7 GW respectivamente, siempre que los permisos y la política no embotellen la cadena.

España, con sus más de 29 GW eólicos acumulados, puede mirar el dato con cierta complicidad. La receta es idéntica: demanda eléctrica creciente, precios de la electricidad que favorecen las renovables y una industria que necesita señales claras de estabilidad tarifaria para firmar contratos de largo plazo (PPA). Aunque cada mercado tiene sus propias arrugas —la eólica marina estadounidense afronta retrasos por falta de buques instaladores y cancelaciones de contratos—, la trayectoria del onshore norteamericano demuestra que la eólica vuelve a ser una máquina de sumar gigavatios.

Justo es recordar que, como en todo boom, existen incertidumbres: la letra pequeña del OBBBA, el acceso a la financiación y la capacidad de las redes. Pero los pedidos en firme y las cifras de instalación en marcha —más del 60 % de la cartera a tres años ya está en construcción o encargada— ofrecen un colchón realista frente a los sustos regulatorios.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Estados Unidos evitará millones de toneladas de CO2 al sustituir generación fósil por 46 GW eólicos antes de 2030. Cada gigavatio instalado desplaza anualmente alrededor de 2,6 millones de toneladas de CO2, según el factor de emisión medio del país.
  • Modelo que cambia: La demanda de centros de datos, motor del crecimiento, obliga a las eléctricas a firmar contratos a largo plazo con parques eólicos; se pasa de un modelo de subvención a uno de competitividad pura.
  • Para las próximas generaciones: La consolidación del ‘pipeline’ eólico deja una infraestructura de generación limpia que abarata la factura eléctrica futura y reduce la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en las regiones del Medio Oeste y el Oeste americano.