La polémica sobre los emolumentos privados de Gonzalo Jácome ha estallado este jueves en el Concello de Ourense, durante el pleno ordinario del mes de julio. El alcalde, líder de Democracia Ourensana, ha defendido su derecho a seguir cobrando de sus empresas a pesar de contar con dedicación exclusiva, una postura que ha levantado ampollas en la bancada del PP.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Jácome ha declarado en el pleno que puede percibir ingresos privados mientras no realice actividades incompatibles, y ha anunciado que no presentará declaración de bienes como el resto de concejales.
- ¿Quién está detrás? El alcalde de Ourense, de Democracia Ourensana, ha respondido con dureza a la concejala popular Ana Méndez, quien le acusaba de irregularidad.
- ¿Qué impacto tiene? La actitud del regidor reaviva el debate sobre la transparencia y el control de incompatibilidades en los ayuntamientos gallegos, justo cuando la Xunta del PPdeG promueve un código ético autonómico.
Un pleno cargado de reproches y una defensa a ultranza
La sesión se caldeó rápidamente. La concejala del Partido Popular, Ana Méndez, preguntó a Jácome sobre la compatibilidad de sus negocios privados con la dedicación exclusiva. El alcalde no rehuyó el cuerpo a cuerpo: “Yo haré lo que la ley me permita, puedo cobrar lo que me dé la gana”, espetó, y añadió que, si alguna actividad resultase incompatible, solicitaría la autorización del pleno. Su alocución incluyó un ataque directo al dirigente popular Luis Menor, al que acusó de descoñecemento al afirmar que existía irregularidad.
El regidor fue más allá y anunció que no presentará declaración de bienes ante el consistorio, como sí hacen el resto de ediles. “Ya lo presenté en la Diputación, porque la ley lo permite”, zanjó, en un gesto que la oposición interpreta como un desafío sin precedentes a las normas internas de transparencia municipal. La falta de ese documento impedirá a los grupos fiscalizar la evolución de su patrimonio durante el mandato.
Una oposición que clama por la ética municipal
Desde el PP, la concejala Méndez calificó la intervención del alcalde de “prepotente” y adelantó que su grupo pedirá un dictamen jurídico para esclarecer si los ingresos privados vulneran el régimen de dedicación exclusiva. Fuentes socialistas y del BNG, aunque no intervinieron directamente en el pleno, mostraron su sorpresa por la contundencia verbal del regidor. La polémica coincide con la campaña «Concello transparente» que la Xunta está impulsando para que las entidades locales adopten códigos de buenas prácticas.
Jácome insiste en que la ley le ampara: “Mientra no haga eso, a usted no le importa mi vida privada, señorita”, le dijo a Méndez en un pleno que se convirtió en un pulso personal.
El alcalde, que gobierna con mayoría simple gracias a un pacto de investidura con el PP, ha mantenido a lo largo del mandato un estilo combativo que le ha granjeado tanto adhesiones entre el electorado desencantado como constantes roces con la corporación. En esta ocasión, el debate sobre su doble remuneración —la pública y la que procede de empresas de comunicación y consultoría— pone sobre la mesa las lagunas legales que todavía existen en la regulación de la dedicación exclusiva.
El Laboratorio Gallego
Ourense no es una isla. Lo que ocurre en la tercera ciudad de Galicia tiene ecos en el resto del mapa autonómico y, por extensión, en la agenda política nacional. El PPdeG, con mayoría absoluta en la Xunta, ha convertido la transparencia y la ética pública en uno de sus ejes discursivos desde las mayorías absolutas de Feijóo. Sin embargo, la supervivencia de alcaldías populistas como la de Jácome —que llegó a la alcaldía en 2019 con un discurso anti-establishment— demuestra que el dominio institucional del PP no es total. Más de 30.000 ourensanos votaron a Democracia Ourensana en 2023, un partido que se define al margen de los bloques tradicionales.
El conflicto entre el PP local y Jácome refleja una tensión que también se vive en otras provincias gallegas: el choque entre la cultura de gobierno “responsable” que propugna la Xunta y los liderazgos personalistas que a menudo se nutren del malestar ciudadano. A escala nacional, el caso de Ourense recuerda a otros ‘outsiders’ municipales que han sabido explotar el sentimiento de hartazgo, aunque con trayectorias y alianzas diferentes. Mientras el Gobierno central debate una ley de transparencia para todo el país, la experiencia gallega sugiere que las normas por sí solas no bastan si falta voluntad política para aplicarlas.
Ficha del Caso
- El caso: El alcalde de Ourense, Gonzalo Jácome, defiende su derecho a mantener ingresos privados pese a tener dedicación exclusiva y se niega a presentar declaración de bienes en el concello.
- Datos importantes: Dedicación exclusiva aprobada por el pleno; Jácome posee empresas de comunicación; el PP le ha acusado de irregularidad y exigirá un dictamen jurídico; el líder popular Luis Menor fue mencionado como quien calificó de irregularidad la situación.
- Resumen: La controversia revela las carencias del marco legal sobre incompatibilidades en el ámbito local y alimenta el debate sobre la ética municipal en Galicia, justo cuando la Xunta intenta extender su modelo de transparencia a todos los ayuntamientos.

