Venta de Tubos Reunidos: la siderúrgica alavesa inicia el proceso con Sidenor y Tubacex

El plazo para presentar ofertas estará abierto hasta el 14 de septiembre y se prevé que nombres como el de José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor, y Tubacex figuren entre los candidatos. El Gobierno vasco sigue el proceso garantizando que cualquier operación cumpla con los c

La venta de Tubos Reunidos, la siderúrgica alavesa en concurso de acreedores, entra en su fase decisiva con la apertura del plazo para recibir ofertas de compra. La compañía busca una solución que evite la liquidación y mantenga la actividad en sus plantas de Amurrio y Laudio, mientras los primeros nombres de posibles interesados ya circulan en el sector.

Plazos y reglas de la operación

El proceso arrancó el pasado 30 de junio y establece una primera fase en la que los interesados deben manifestar su voluntad de participar y firmar un acuerdo de confidencialidad para acceder a la información financiera y operativa de la empresa. La fecha clave será el 14 de septiembre, cuando finaliza el plazo para presentar ofertas vinculantes, según las condiciones marcadas por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Vitoria que supervisa el concurso.

La documentación judicial prioriza las propuestas que afecten al conjunto de la compañía, pero deja la puerta abierta a ofertas parciales por unidades productivas si no se reciben peticiones globales. Una de las incógnitas es si un comprador asumirá la totalidad de la estructura, incluida la deuda y los compromisos laborales, o si se impondrá una segmentación de los activos.

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Jainaga y Tubacex, los primeros nombres

Dos actores principales del sector siderúrgico vasco suenan con fuerza para esta operación. Por un lado, José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor y también máximo responsable de Talgo tras la entrada del Gobierno vasco en el fabricante de trenes. Por otro, Tubacex, empresa con sede en Álava y dedicada igualmente a la fabricación de tubos, lo que la convierte en un competidor natural de Tubos Reunidos.

Jainaga ya anticipó en febrero de 2026, antes de que Tubos Reunidos solicitara el concurso, su intención de impulsar una integración de las siderúrgicas vascas. «La fusión de las siderúrgicas sigue teniendo sentido», afirmó entonces en un foro económico, recordando una propuesta similar que planteó en 2020 y que no prosperó por la negativa del resto de directivos. Desde Sidenor y Tubacex se ha evitado hacer comentarios sobre el proceso, amparándose en la confidencialidad exigida por el concurso.

El Gobierno vasco y los riesgos judiciales

El Gobierno vasco sigue el proceso con atención y podría intervenir a través del fondo público Finkatuz si se concreta una propuesta empresarial considerada solvente y con un plan de viabilidad que garantice la continuidad de la actividad y el empleo. Fuentes del Ejecutivo autonómico han subrayado que cualquier posible participación se regiría por los mismos criterios que ya se aplicaron en la operación de Talgo: respaldo a un socio industrial con capacidad de gestión y proyecto a largo plazo.

El concurso de Tubos Reunidos abre una ventana para que grandes actores siderúrgicos vascos evalúen la compra de activos, con el 14 de septiembre como fecha clave para conocer las propuestas vinculantes.

El proceso de venta se desarrolla en paralelo a la investigación judicial por presuntas comisiones ilegales relacionadas con el rescate de 112 millones de euros de la SEPI que recibió la empresa. Tres exdirectivos y el expresidente de la SEPI están imputados en esa causa, un factor que añade incertidumbre a los potenciales compradores. El Gobierno vasco ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de separar el plano judicial del concurso, y apuesta por un proceso rápido para evitar un mayor deterioro de la actividad industrial.

El contexto industrial y los próximos pasos

Tubos Reunidos arrastra una situación financiera complicada que desembocó en un expediente de regulación de empleo y, finalmente, en la solicitud del concurso voluntario. La compañía, con plantas en Amurrio y Laudio, emplea a cerca de 600 trabajadores y es uno de los referentes en la fabricación de tubos sin soldadura para sectores como el petróleo y el gas. La viabilidad futura pasa por encontrar un comprador que mantenga la actividad o, en su defecto, por una reestructuración que limite el impacto en el tejido industrial alavés.

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Una vez cerrado el plazo del 14 de septiembre, la administración concursal evaluará las ofertas y la jueza deberá decidir si adjudica la empresa, en todo o en parte, antes de que finalice el año. El resultado tendrá repercusiones no solo en Álava, sino en el conjunto de la siderurgia vasca y en el equilibro de fuerzas del sector, donde la eventual unión de activos bajo un mismo paraguas empresarial podría reconfigurar el mapa industrial del norte de España.