Zelensky pide a la OTAN ‘decisiones fuertes’ antes de reunirse con Trump en la cumbre de Ankara

El presidente ucraniano reclama misiles Patriot y avisa de que Rusia aprovechará la debilidad aliada. Trump busca que Europa aumente el gasto militar en la reunión de Ankara.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ha reclamado a la OTAN «decisiones fuertes» sobre el envío de misiles antiaéreos Patriot, antes de la cumbre de la Alianza en Ankara.
  • ¿Quién está detrás? Zelensky busca arrancar compromisos a los aliados y prepara su reunión con Donald Trump, marcada por la exigencia estadounidense de que Europa aumente su gasto en defensa.
  • ¿Qué impacto tiene? Para España, la cumbre puede acelerar la presión de Washington para elevar el presupuesto militar y redefinir el papel de las tropas españolas en el flanco este de la Alianza.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, ha lanzado un mensaje directo a los 32 miembros de la OTAN antes de que este martes arranque la cumbre de la Alianza en Ankara. «Necesitamos decisiones fuertes», afirmó en un comunicado, mientras ultima su encuentro con Donald Trump, el primer cara a cara entre ambos desde que el republicano regresó a la Casa Blanca.

La cuenta atrás de los Patriot: Zelensky aprieta a la OTAN

El eje de la petición ucraniana son los sistemas antimisiles Patriot, los únicos capaces de interceptar los misiles balísticos que Rusia lanza casi a diario sobre ciudades como Kiev. En la madrugada de este lunes, un nuevo bombardeo combinado de drones y misiles dejó 14 muertos en la capital. Las defensas ucranianas derribaron los drones y los misiles de crucero, pero los proyectiles balísticos —que ascienden al espacio y caen a velocidad hipersónica— volvieron a colarse. La falta de interceptores es el verdadero cuello de botella, no la ausencia de baterías.

Zelensky fue explícito: «Los misiles para los Patriot no se necesitan en los almacenes, sino en las unidades Patriot en Ucrania». Su ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, añadió que «el tiempo de los pasos débiles ha terminado». La petición se produce apenas dos días después de una de las oleadas más mortíferas de la guerra, que evidenció que Rusia puede saturar las baterías defensivas simplemente lanzando más misiles de los que hay misiles para derribarlos.

Publicidad

El mensaje caló con fuerza en las delegaciones que ya estaban en la capital turca. Turquía, anfitriona de la cumbre, se mueve en un equilibrio incómodo: es el socio de la OTAN más cercano a Moscú, pero al mismo tiempo aspira a comprar los cazas F-35 estadounidenses que Washington le ha bloqueado durante años. La necesidad de mostrar avances en el flanco este presionará al presidente Recep Tayyip Erdogan.

Trump en Ankara: gasto militar y el futuro de la ayuda a Ucrania

Donald Trump aterriza en Ankara con una agenda que va mucho más allá de la guerra. Su prioridad es dejar claro a los europeos que el gasto en defensa debe subir de forma inmediata. Trump ya ha mantenido llamadas separadas durante el fin de semana con Zelensky y con Vladimir Putin, una coreografía que busca posicionarle como el único mediador capaz de forzar un alto el fuego.

El encuentro bilateral con Zelensky, previsto para el primer día de la cumbre, será la prueba de fuego. El ucraniano necesita garantías de que la ayuda militar estadounidense no se congelará mientras Washington negocia con Moscú. Trump, por su parte, quiere que Ucrania acepte que la factura de la reconstrucción la paguen los europeos. Cada batería Patriot cuesta más de mil millones de dólares; los misiles interceptores rondan los cuatro millones por unidad, y Europa sigue muy lejos de los arsenales necesarios para relevar a Estados Unidos.

La situación es especialmente incómoda para el Reino Unido, que llega a la cumbre con su capacidad militar muy mermada tras meses de recortes y fallos de preparación. En Washington se interpreta como el síntoma definitivo de que la mentalidad del «dividendo de la paz» —estados de bienestar grandes y ejércitos pequeños— ha dejado de ser viable.

La exigencia de misiles Patriot no es solo una súplica militar: es el intento de Zelensky de fijar la posición de la OTAN antes de que Trump imponga su propio guion negociador.

La lógica de Washington

La presión de Trump sobre los aliados europeos no es un capricho electoral. Responde a un cálculo estratégico que hunde sus raíces en la política exterior republicana desde Reagan: la Alianza no puede sostenerse si Estados Unidos pone los misiles y Europa pone los discursos. Trump quiere replicar el manual de 2018, cuando forzó a los miembros a firmar un compromiso de gasto del 2% del PIB. La diferencia es que ahora hay una guerra activa que eleva la urgencia.

Para España, el escenario es delicado. El país cerró 2025 con un gasto en defensa en torno al 1,3% del PIB, según datos del Banco de España, lejos del umbral que Washington considera mínimo. La presión para elevarlo llegará en forma de peticiones de más capacidades antiaéreas y de mayor contribución al flanco este. Empresas como Indra, Navantia o Tess Defence podrían beneficiarse a medio plazo si el Gobierno de Pedro Sánchez accelera las compras de sistemas antimisiles, pero el coste político de anunciar un aumento del presupuesto militar en plena precampaña electoral sería alto.

Publicidad

La proyección inmediata es que la cumbre de Ankara se cierre sin grandes anuncios de despliegue de Patriot en suelo ucraniano. Lo que sí cabe esperar es un lenguaje más contundente sobre la necesidad de compartir la carga financiera. Washington no se opone a que Ucrania reciba ayuda, pero insiste en que la cuenta la paguen los europeos, un mensaje que Zelensky recibe con la angustia de quien sabe que, sin misiles, las ciudades ucranianas seguirán siendo vulnerables a los ataques de Putin. La próxima ventana será la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en octubre, donde se medirá si las «decisiones fuertes» reclamadas por Zelensky se han traducido en contratos de misiles o en más promesas vacías.

Ficha del Caso

  • El caso: En la cumbre de la OTAN en Ankara, Zelensky presiona para obtener misiles Patriot y Trump exige a Europa que eleve el gasto militar antes de negociar con Putin.
  • Datos clave: Zelensky denuncia falta de interceptores; Rusia lanzó un gran ataque el fin de semana con 14 muertos en Kiev. Las baterías Patriot cuestan más de 1.000 millones de dólares; cada misil interceptor, 4 millones.
  • Para España: Aumentará la presión de Washington para subir el gasto en defensa; empresas como Indra, Navantia o Tess Defence podrían captar contratos si el Gobierno acelera la modernización antiaérea.