El concejal de Vox en Valencia, Juan Manuel Badenas, ha sido denunciado por allanar la sede del Sindicato de Estudiantes. La alcaldesa María José Catalá ha solicitado un informe jurídico y evita, de momento, tomar medidas cautelares.
La entrada al sindicato y el historial de un edil expedientado
El pasado viernes 3 de julio, las cámaras de seguridad captaron a Badenas accediendo al local del sindicato junto a dos asesores y un equipo de grabación. El sindicato ha presentado una denuncia por “allanamiento”, ya que el inmueble es de titularidad municipal pero está cedido a la entidad. Tres días después, el concejal aún no ha dado explicaciones públicas sobre los motivos de esa entrada sin el consentimiento del sindicato.
La irregularidad es manifiesta: un concejal, incluso con competencias en Patrimonio, no puede acceder a un espacio cedido sin autorización expresa. La denuncia ha provocado un fuerte estruendo en el consistorio, donde la oposición ya ha exigido su cese.
Badenas arrastra además una investigación judicial por los contratos de publicidad de la fundación València Activa cuando era concejal de Empleo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registró el Ayuntamiento en el marco de esa causa. Paralelamente, su pareja y también concejala Cecilia Herrero, está siendo investigada por la Fiscalía de delitos de odio.
En abril del año pasado, Vox suspendió cautelarmente de militancia a ambos. Sin embargo, apenas unos meses después, fueron readmitidos de forma exprés en el grupo municipal tras una escisión que les permitió conservar sus actas. Hoy gestionan formalmente Patrimonio y Responsabilidad Patrimonial, aunque sin sentarse en la Junta de Gobierno.
Ni Vox ni el PP responden por él: el vacío que confirma su poder de veto
Consultadas al respecto, fuentes de Vox indicaron que el edil “no forma parte” del partido. El grupo municipal rehúsa hacer valoraciones. Y el gobierno del PP se ha limitado a pedir un informe jurídico, sin pronunciarse sobre medidas cautelares. Nadie responde por Badenas, pero sin su voto la mayoría se deshace.
Badenas no da explicaciones; Catalá no lo cesa; Vox lo niega. La mayoría en el Ayuntamiento de Valencia depende de él.
La alcaldesa María José Catalá ha recurrido al ya habitual, informe jurídico para analizar la cesión del centro y los “antecedentes”. Según declaró, si se confirman responsabilidades políticas se depurarán, pero no ha convocado al concejal ni ha tomado medida cautelar alguna.
La oposición ha sido contundente: Mònica Oltra (Compromís) calificó el hecho de “acto de omnipotencia” y Borja Sanjuan (PSPV) habló de “ataque a derechos fundamentales”, urgiendo a la alcaldesa a no seguir “amparando con su silencio” al edil. Ambos grupos han presentado mociones de reprobación.
Mientras tanto, Badenas graba vídeos respondiendo a vecinos con un estilo “punki” de ultraderecha. Dispone de al menos dos asesores contratados por el grupo municipal. La combinación de causas judiciales y dependencia de su voto lo convierten en un activo tóxico pero imprescindible.
El Escenario Valenciano
En el Ayuntamiento de Valencia, el pacto que sostiene a Catalá es una ecuación compleja: 17 concejales de PP y Vox frente a 16 de la oposición. Badenas y Herrero funcionan como díscolos del grupo. Si él decide no alinearse, cualquier votación puede caer. Por eso, ni el PP ni Vox se atreven a forzar su salida, pese al desgaste que supone.
A escala nacional, esta dependencia tiene un impacto. Vox, partido que defiende el orden y la legalidad, se ve obligado a sostener gobiernos locales con ediles señalados por la justicia. La imagen de firmeza se resiente cuando un concejal suspendido de militancia puede decidir el futuro de una ciudad como Valencia. Otros consistorios, como los de Murcia o Zaragoza, ya han experimentado tensiones similares con representantes díscolos.
El horizonte más inmediato son los próximos plenos, donde las mociones de reprobación volverán a poner a prueba la resistencia del gobierno local. Si la investigación por allanamiento o los contratos de publicidad deriva en medidas cautelares, la permanencia de Badenas podría ser insostenible socialmente. El PP y Vox se enfrentan entonces a un dilema: perder la mayoría o cargar con un activo que ya es un lastre electoral.
Ficha del Caso
- El caso: El concejal de Vox, Juan Manuel Badenas, fue grabado entrando sin permiso en la sede del Sindicato de Estudiantes y se enfrenta a una denuncia por allanamiento, mientras acumula una investigación judicial previa por contratos de publicidad.
- Datos importantes: Denuncia del sindicato por allanamiento (julio de 2026), suspensión cautelar de militancia por Vox, mantenimiento de competencias en Patrimonio. Su voto resulta decisivo en un consistorio donde PP y Vox suman 17 concejales frente a 16 de la oposición.
- Resumen: PP y Vox evitan pronunciarse para no fracturar la mayoría. La alcaldesa Catalá ha encargado un informe jurídico, y la oposición exige el cese. La sombra de la inestabilidad política se cierne sobre el Ayuntamiento de Valencia.

