Este lunes, la Diputación Foral de Álava y el Grupo Baskonia-Alavés anunciaron un acuerdo para la compra del pabellón Fernando Buesa Arena y su aparcamiento. La operación se enmarca en el proyecto Ondare, un plan de inversión global de 153 millones de euros, aunque el precio de adquisición del recinto no ha sido hecho público.
Un acuerdo sin cifras concretas
El diputado general de Álava, Ramiro González (PNV), compareció junto al presidente del grupo, Josean Querejeta, para explicar los términos del pacto. González aseguró que la venta se tramitará “con total transparencia” y que el club abonará el “valor real” del activo inmobiliario. Sin embargo, ninguna de las partes ofreció una cantidad concreta ni un calendario detallado de pagos.
“No se trata de desprenderse de nada. Se trata de activar todo su potencial”, afirmó González, quien confía en que el cambio de titularidad permita que el espacio de Zurbano “deje de estar asociado únicamente a los días de partido”. El pabellón, con capacidad para unos 15.000 espectadores, alberga los encuentros del Saski Baskonia y ha acogido conciertos y otros eventos.
Ondare, el proyecto que impulsa la operación
La compra del Buesa Arena es una pieza más del Proyecto Ondare, que incluye la Universidad Euneiz, una ciudad deportiva, residencias y otros servicios en los alrededores del recinto. Según explicó Querejeta, el grupo necesita levantar en dos años un nuevo edificio para la universidad y una segunda residencia, lo que obliga a ocupar parte del aparcamiento actual. “Para nosotros es fundamental tener seguridad jurídica sobre el espacio donde vamos a invertir”, señaló.
Querejeta insistió en que no se ampliará la capacidad del pabellón, pero sí se acometerá una reforma interior para mejorar los servicios a empresas, zonas VIP y palcos. “Tenemos un pabellón que en ocupación es de los importantes, pero se ha quedado atrás en servicios. No podemos plantear inversiones solo con 20 o 30 partidos al año; necesitamos rentabilizarlas”, afirmó.
El presidente del grupo también destacó que el plan global Ondare prevé 150 millones de euros de inversión y la creación de 1.200 empleos, frente a los 850 actuales. La entidad estima que su aportación a la Hacienda foral alavesa se incrementará en 10 millones de euros anuales como consecuencia de los nuevos proyectos.
La Diputación retendrá la propiedad pública hasta que se concrete el precio de venta, que deberá reflejar el valor real de mercado, según el compromiso expresado por el diputado general.
La Diputación busca el consenso político
Al carecer de mayoría en las Juntas Generales de Álava, el Gobierno foral anunció una ronda de contactos con los grupos de la oposición para recabar apoyos. González pidió a los partidos “situarse por encima de la lógica partidista” porque, a su juicio, se trata de un proyecto estratégico para la economía de Vitoria-Gasteiz y del territorio alavés.
El movimiento suscita el debate sobre el futuro del suelo dotacional y el modelo de gestión de grandes equipamientos públicos. La operación tiene el precedente del traslado de la propiedad del campo de fútbol de Mendizorroza al Ayuntamiento, aunque en este caso se trata de un pabellón que lleva el nombre de un político asesinado por ETA. Querejeta recordó que fue él mismo quien propuso bautizar el recinto como Fernando Buesa Arena y aseguró que no está sobre la mesa un cambio de denominación.
Qué representa la venta para las arcas forales
La Diputación de Álava se desprendería de un activo inmobiliario que, aunque hasta ahora ha tenido un uso mayoritariamente deportivo y cultural, pasaría a manos privadas. González insistió en que se cobrará el “valor real”, pero la ausencia de cifras genera incertidumbre sobre el impacto fiscal de la operación. Fuentes de la Diputación han señalado que el acuerdo definitivo se plasmará en un convenio urbanístico que requerirá la aprobación de las Juntas Generales.
Según ha podido confirmar Moncloa.com, la operación incluirá el pabellón y el aparcamiento, pero no se han detallado las condiciones urbanísticas ni los plazos de formalización. La Diputación Foral de Álava se ha comprometido a hacer públicos todos los documentos una vez se cierre la negociación técnica.
El Grupo Baskonia-Alavés, que dirige Josean Querejeta desde hace casi cuatro décadas, compite en las máximas categorías del baloncesto y del fútbol con una base poblacional inferior a la de otras plazas de élite. Querejeta defendió que la generación de recursos es indispensable “para no bajarnos de la élite” y enumeró los títulos cosechados, además de mencionar la presencia del club Istra en la Primera División croata como otro activo del grupo.
La rueda de prensa, celebrada en la Diputación, dejó sin concretar la cifra exacta de la compraventa, el calendario de pagos y el mecanismo por el cual se fijará el precio final. Ramiro González se limitó a garantizar “transparencia y respeto a la normativa”, mientras Querejeta agradeció la colaboración institucional y pidió la confianza de la sociedad vitoriana. La operación se perfila como una de las mayores transacciones de suelo dotacional en la historia reciente de Álava.

