EH Bildu mantiene contactos con Junts para evitar que la formación independentista catalana respalde una moción de censura contra Pedro Sánchez. El objetivo es preservar la mayoría plurinacional de la investidura, según fuentes de la izquierda abertzale consultadas por Moncloa.com.
La relación personal como salvaguarda
Durante el periodo de estancia de Carles Puigdemont en Waterloo, Arnaldo Otegi le ha visitado en varias ocasiones, como ha publicado El Diario Vasco, con un queso artesano guipuzcoano como símbolo de una conexión que trasciende las coyunturas parlamentarias.
Ese vínculo personal se ha convertido en un activo político. EH Bildu, a través de sus dirigentes, insiste en que la comunicación con el entorno de Puigdemont no se ha roto y que resulta imprescindible para mantener la estabilidad del bloque que permitió la reelección de Sánchez.
Discrepancias ideológicas y el riesgo de una moción de censura
La relación se tensa por el viraje de Junts, que en los últimos meses ha coincidido con el PP en votaciones y ha llegado a exigir la dimisión del presidente. Una moción de censura ‘instrumental’ con PP y Vox es un escenario que EH Bildu quiere evitar a toda costa, porque supondría el fin de la legislatura y la convocatoria anticipada de elecciones.
Fuentes de EH Bildu subrayan que mantener la interlocución con el independentismo catalán es fundamental incluso cuando los desacuerdos son profundos. En cuestiones económicas y sociales, las dos formaciones votan de forma distinta, y en el ámbito territorial las estrategias tampoco coinciden.
Parte de la actitud de Junts se explica, según las mismas fuentes, por su competencia directa con ERC y con el auge de Aliança Catalana, que le empuja a un discurso más rupturista y conservador. Para los abertzales, ese contexto no justifica un acercamiento que facilite un gobierno de derechas.
La dirección de EH Bildu sostiene que ‘alguien debe preservar la relación con Puigdemont’ para mantener viva la mayoría de investidura.
El factor Puigdemont y la fecha judicial del 16 de julio
Está previsto que la Justicia europea se pronuncie el 16 de julio sobre la exclusión del delito de malversación de la ley de amnistía que afecta a Carles Puigdemont. Si el fallo es favorable, el expresident podría regresar a Cataluña tras casi una década de ausencia, lo que desactivaría uno de los principales argumentos de confrontación de Junts con el Estado.
Ese horizonte modificaría el clima político. Junts ha radicalizado su discurso en parte por la presión de sus competidores soberanistas, pero una resolución judicial positiva podría relajar su postura y alejar el riesgo de una alianza con la derecha. Mientras tanto, la interlocución cuidadosamente mantenida por EH Bildu actúa como un amortiguador en un escenario volátil.
La gobernabilidad de España sigue dependiendo de los equilibrios entre fuerzas tan dispares como Junts y EH Bildu. La capacidad de la izquierda abertzale para tender puentes con todos los socios de investidura —incluido el entorno de Puigdemont— subraya su papel clave en la estabilidad del Gobierno de coalición, incluso cuando las coincidencias escasean.
