Microsoft ha ejecutado este 6 de julio de 2026 un nuevo recorte de plantilla de 4.800 empleados, el 2,1% de su fuerza laboral global, concentrado en las divisiones de ventas comerciales y Xbox. La compañía inicia así su año fiscal con el mayor despido del ejercicio, un año después de haber eliminado cerca de 9.100 puestos. La decisión, comunicada internamente por la directora de Personas, Amy Coleman, responde a la «necesidad de reajustar recursos y roles ante un sector tecnológico en transformación acelerada por la inteligencia artificial».
Claves de la operación
- El recorte supera los 4.800 empleados y se concentra en dos áreas. Las divisiones de ventas comerciales y Xbox absorben la mayor parte de las salidas, lo que apunta a una reorganización del músculo comercial y del negocio de videojuegos.
- La IA se cita como causa directa del ajuste. En la nota interna, la ejecutiva vinculó los despidos a la necesidad de «ajustar recursos y formas de operar» ante un mercado dominado por la inteligencia artificial.
- Es el segundo gran despido en poco más de un año. En 2025, Microsoft ya prescindió de unos 9.100 trabajadores, lo que eleva la cifra acumulada a casi 14.000 empleos perdidos en su plantilla global.
Ventas y Xbox, los grandes damnificados
El grueso de las salidas se sitúa en la división comercial de la empresa y en el ecosistema Xbox. La coincidencia no es casual. Microsoft lleva meses reorientando su estructura de ventas hacia soluciones basadas en la nube y la inteligencia artificial, mientras que en el terreno de los videojuegos busca rentabilizar la compra de Activision Blizzard con menos personal directo y más automatización de procesos.
La reducción de plantilla en Xbox –que fabrica las consolas, desarrolla juegos y gestiona el servicio Game Pass– sugiere que la integración de Activision está madurando y que la compañía ya no necesita mantener un equipo tan amplio de soporte. Además, la propia industria del gaming atraviesa una fase de contención de costes tras el pico inversor de 2022-2023.
El fantasma de los recortes anteriores y la reconversión hacia la IA
No es un movimiento aislado. Hace un año, Microsoft despidió a 9.100 empleados, el mayor ajuste de su historia reciente. En aquel momento, la empresa ya apuntó a la necesidad de alinear recursos con las «prioridades estratégicas». Hoy, la narrativa se repite, pero con un matiz: la inteligencia artificial ya no es solo un argumento de futuro, sino el motor que justifica la sustitución de perfiles comerciales tradicionales por otros más técnicos o directamente por sistemas automatizados.
La nota de Amy Coleman, que esta redacción ha podido consultar, insiste en que la industria ha cambiado y que «debemos ajustar la forma en que operamos». La transformación no se limita a recortar plantilla; también implica contratar nuevos perfiles especializados en IA, nube y ciberseguridad. Microsoft sigue contratando, pero en áreas muy distintas de las que ahora pierden efectivos.
Microsoft está apostando por la inteligencia artificial, pero esa misma inteligencia empieza a devorar los puestos que la venden.
De hecho, la compañía de Redmond ha sido una de las más agresivas en adoptar la IA generativa, con Copilot integrado en Office, Windows y Azure. La paradoja es que el éxito de estas herramientas vuelve prescindibles algunas funciones de soporte y venta directa.
Análisis: Microsoft ante el espejo de la eficiencia
Este ajuste se produce en un contexto de beneficios récord para el gigante de la tecnología. En su último año fiscal, Microsoft ingresó más de 211.000 millones de dólares, con un beneficio neto que rozó los 89.000 millones. La empresa no está en crisis; lo que busca es redirigir sus recursos hacia las áreas de mayor crecimiento, aunque eso suponga prescindir de miles de empleados en las divisiones tradicionales.
En España, Microsoft tiene una presencia consolidada con centros en Madrid y Barcelona, donde operan equipos de ventas, desarrollo e ingeniería. Hasta el momento, la compañía no ha detallado el impacto de este despido colectivo en sus filiales europeas, pero fuentes sindicales consultadas por esta redacción temen que una parte de las salidas afecte al mercado español, especialmente en el área de ventas comerciales.
El movimiento contrasta con la dinámica de contratación de otras grandes tecnológicas en España. Google, Amazon o SAP han ampliado sus plantillas en el país, atraídas por la disponibilidad de talento y los costes laborales competitivos. Si Microsoft opta por reducir su huella comercial en España, podría ceder cuota a rivales que sí están invirtiendo en equipos locales.
Observamos, en cualquier caso, que la inteligencia artificial está reconfigurando no solo los productos, sino la propia estructura de las empresas que los crean. El caso de Microsoft sirve de aviso para todo el sector: la eficiencia que persigue la IA no entiende de banderías corporativas.

