Detectan un caso sospechoso de fiebre hemorrágica Crimea-Congo en Cataluña

El paciente, ingresado en el Hospital Clínic de Barcelona, permanece aislado a la espera de los resultados. Es la primera sospecha en Cataluña de una enfermedad que en España suma 16 casos desde 2016.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? De momento, al paciente ingresado en el Hospital Clínic; no hay evidencia de contagio comunitario.
  • ¿Cuándo ocurre? La alerta se activó este viernes 11 de julio de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? Se activa el protocolo de aislamiento y se esperan los resultados de las pruebas. El Departament de Salut refuerza la comunicación a profesionales.

El Departament de Salut investiga un caso sospechoso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en un paciente que permanece ingresado en el Hospital Clínic de Barcelona. Es la primera vez que se detecta una sospecha de esta enfermedad en Cataluña, mientras las autoridades ya han activado el protocolo de vigilancia preventiva.

El afectado se encuentra aislado y a la espera de los los resultados definitivos de las pruebas analíticas. Fuentes del centro hospitalario han confirmado a la Agencia Catalana de Noticias que el paciente está bajo control médico y que, por el momento, se mantiene la misma cautela con la que se tratan todas las enfermedades de declaración obligatoria.

Qué es la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una enfermedad zoonótica transmitida principalmente por la picadura de garrapatas del género Hyalomma. La Generalitat, a través de Canal Salut, recuerda que los animales infectados no presentan síntomas pero que el virus representa una amenaza grave para los humanos. Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de letalidad en personas infectadas oscila entre el 10% y el 40%, lo que la convierte en una de las fiebres hemorrágicas con mayor impacto en ámbitos rurales y ganaderos.

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El periodo de incubación oscila entre tres y siete días desde la exposición al animal reservorio y de uno a tres días tras la picadura. Aunque la infección puede ser asintomática, los casos sintomáticos suelen manifestarse con fiebre alta, enrojecimiento facial y ocular, dolores musculares intensos y cefalea. En los casos más graves la enfermedad puede derivar en hemorragias internas y fallo multiorgánico.

Hasta ahora, la enfermedad se considera emergente en países de Europa oriental. En España, la circulación del virus en garrapatas se confirmó en 2010 y los primeros casos humanos se notificaron en 2016.

La detección de un caso sospechoso en Cataluña, aunque aún no confirmado, enciende las alertas de un sistema sanitario que ya ha gestionado 16 casos en España en la última década.

El protocolo sanitario activado

El protocolo activado por el Departament de Salut establece el aislamiento inmediato del paciente, la realización de pruebas específicas y la comunicación urgente a la Red de Vigilancia Epidemiológica. También se está reforzando la formación de los profesionales sanitarios de atención primaria y urgencias para mejorar la detección precoz de nuevos posibles casos. Paralelamente, se ha solicitado una inspección entomológica para detectar la posible presencia de garrapatas infectadas en el entorno donde se sospecha que ocurrió la exposición.

No se ha decretado ninguna medida de restricción comunitaria, ya que la transmisión entre humanos es excepcional y solo se ha documentado en contextos de contacto muy estrecho con sangre o fluidos de pacientes sintomáticos. No obstante, la Conselleria de Salut mantiene un seguimiento estrecho de los contactos cercanos del paciente por precaución.

Antecedentes en España y amenaza emergente

Desde 2016, España ha notificado 16 casos humanos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, el último de ellos en la primavera de 2025 en Castilla y León. La mayoría de los pacientes habían tenido contacto con ganado o actividades al aire libre en zonas rurales de la mitad sur y del centro peninsular.

El hecho de que Cataluña no hubiera registrado hasta ahora ningún caso sospechoso no significa que el vector esté ausente, advierten los epidemiólogos. Las garrapatas portadoras del virus llevan años colonizando nuevas áreas geográficas en la península Ibérica, empujadas por el cambio climático y los movimientos de fauna silvestre. Los inviernos cada vez más cortos están facilitando la supervivencia de las ninfas, lo que amplía el periodo de actividad del vector.

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La vigilancia epidemiológica sigue siendo la mejor arma, según resumen desde el Departament de Salut. Mientras se esperan los resultados definitivos de las pruebas en Barcelona, el sistema de salud mantiene la alerta baja pero la guardia alta.