El nuevo modelo de la EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad), pactado entre el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte y las comunidades autónomas, se aplica ya en toda España desde junio de 2025. La reforma introduce cambios profundos en el diseño de las pruebas, con mayor peso del expediente de bachillerato y un enfoque más competencial y menos memorístico.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha cambiado? La EBAU ha pasado a un modelo más uniforme y competencial, con reducción de la optatividad y preguntas que evalúan la capacidad de razonamiento, conforme al calendario acordado por el Ministerio y las CC.AA. para el curso 2025-2026.
- ¿Quién lo ha decidido? El Ministerio de Educación, en la Conferencia Sectorial de Educación con los consejeros autonómicos, aprobó la reforma en 2024, con desarrollo en el Real Decreto de evaluación de Bachillerato publicado en el BOE.
- ¿A quién afecta? A los 300.000 alumnos que cada año se presentan a la selectividad y a las universidades que ajustan sus notas de corte.
¿Qué cambia en la selectividad con la reforma de 2025?
La principal novedad es la reducción de la optatividad. Hasta la convocatoria de 2024, los estudiantes podían elegir entre varias preguntas o itinerarios dentro de un mismo examen. Ahora, el examen se ha unificado: cada materia tiene un único modelo de prueba con preguntas obligatorias y otras de elección restringida, orientadas a medir la madurez académica y la capacidad de aplicar conocimientos, según fuentes del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).
Además, la EBAU 2025 mantiene la estructura de dos fases: una general obligatoria y otra voluntaria para subir nota, pero elimina la posibilidad de que el alumdo elija entre varias exámenes de una misma materia en la fase voluntaria. El acuerdo incluye la homogeneización de criterios de corrección entre comunidades autónomas, una demanda histórica de las universidades recogida por la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas).
Impacto en los estudiantes y en las universidades
Cada año, 300.000 alumnos se presentan a la EBAU, cerca de la mitad de los que inician bachillerato. Para ellos, la reforma supone un cambio en la forma de preparar el examen: menos peso de la memoria y más del análisis crítico. El Ministerio de Educación ha publicado guías orientativas para centros y familias, en las que detalla que la nota final de acceso se calcula un 60 % con la media de bachillerato y un 40 % con la calificación de la fase general, la misma ponderación que ya existía.
Las universidades, por su parte, han tenido que adaptar sus tablas de ponderaciones de las materias de la fase voluntaria, un proceso coordinado por la CRUE. En paralelo, el nuevo diseño de examen pretende reducir las diferencias territoriales y facilitar la movilidad de los estudiantes, aunque cada comunidad conserva la competencia para determinar su propio calendario de las pruebas, normalmente en junio y julio.
La homogeneización del examen responde a una reivindicación de las universidades y del Consejo Escolar del Estado para evitar que una misma nota de bachillerato dé lugar a calificaciones de acceso muy dispares según la comunidad autónoma.
El Marco Educativo
La reforma de la EBAU se sustenta en la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación) y en el real decreto que desarrolla la evaluación de bachillerato. La Conferencia Sectorial de Educación, máximo órgano de coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas, alcanzó un acuerdo mayoritario en 2024 para implantar el nuevo modelo en el curso 2025-2026. La decisión fue ratificada por el Ministerio de Educación y publicada en el Boletín Oficial del Estado.
En el proceso han intervenido, además del Ministerio, los consejeros autonómicos de educación, la CRUE y representantes de asociaciones de padres y madres. Todas las partes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo competencial que prepare mejor para la universidad. La proyección es que este formato se consolide en las próximas convocatorias, y no se prevén cambios a corto plazo, salvo ajustes que puedan derivarse de la evaluación del primer año de aplicación en 2025.
Claves de la Noticia
- Qué importa: La EBAU de 2025 introduce una prueba más uniforme y competencial, con menos optatividad y mayor coordinación entre comunidades, a afecta más de 300.000 aspirantes a la universidad.
- Por qué importa: El cambio equilibra las condiciones de acceso a la universidad en toda España y alinea el examen con las metodologías activas que impulsa la LOMLOE.
- A quién le importa: A los estudiantes de 2.º de bachillerato, sus familias, a las universidades que ajustan sus notas de corte y a los docentes que preparan las pruebas.

