La parlamentaria gaditana Ana Mestre será la nueva presidenta del Parlamento de Andalucía, en un movimiento que consolida el acuerdo entre PP y Vox para la legislatura. Mestre, natural de Jerez de la Frontera, toma el relevo de Jesús Aguirre, quien se dedicará en exclusiva al Senado tras haber presidido la Cámara desde 2022. La decisión, confirmada por fuentes del PP andaluz, sitúa al frente del legislativo autonómico a una política con una larga trayectoria en la provincia de Cádiz.
Un relevo pactado en la Mesa del Parlamento
El cambio en la presidencia de la institución con sede en Sevilla es fruto del acuerdo entre las dos formaciones que sostienen al gobierno de Juanma Moreno. En virtud de ese pacto, Vox asumirá una vicepresidencia de la Mesa, lo que obligaba a recolocar al actual vicepresidente primero, que era la propia Ana Mestre. La dirección del PP en Andalucía ha optado por elevarla a la presidencia en lugar de sacarla del órgano de gobierno de la Cámara, una jugada que mantiene el equilibrio institucional y otorga a la formación de Santiago Abascal el espacio que le corresponde.
El actual presidente, Jesús Aguirre —médico cordobés de 70 años—, deberá presentar su dimisión ante la Mesa y el pleno del Parlamento ante de que los diputados procedan a la elección de la nueva presidencia y de la vicepresidencia primera que deja vacante Mestre. Ese pleno se celebrará en los próximos días, según las previsiones de los grupos parlamentarios. La sustitución se produce sin sobresaltos y con el aval de la mayoría que apoya al ejecutivo autonómico.
La figura del presidente del Parlamento de Andalucía —la Cámara legislativa unicameral con 109 escaños— es clave para la ordenación de los debates y la representación institucional de la comunidad. No es un puesto decorativo: quien lo ocupa preside la Junta de Portavoces, fija el orden del día de los plenos y puede condicionar la actividad de control al Consejo de Gobierno. Con Ana Mestre al frente, el PP mantiene un perfil propio y, al mismo tiempo, cumple los compromisos con su socio parlamentario.
El relevo en la presidencia del Parlamento demuestra que la gobernabilidad de Andalucía se apoya en el entendimiento entre fuerzas políticas, clave para desplegar el programa de gobierno de Juanma Moreno.
Trayectoria de Ana Mestre, tercera mujer al frente de la Cámara
Nacida en Jerez de la Frontera en 1981, Ana Mestre ha ido escalando responsabilidades orgánicas e institucionales sin perder el anclaje en su provincia. Fue delegada del Gobierno andaluz en Cádiz durante la anterior legislatura, cargo desde el que gestionó las políticas autonómicas en un territorio marcado por el desempleo y la presión migratoria en el Campo de Gibraltar. Más tarde, el PP la incluyó en sus listas al Parlamento de Andalucía, donde accedió a la vicepresidencia de la Mesa tras la salida de Marta Bosquet.
En las municipales de 2023, Mestre dio el paso de presentarse como candidata a la alcaldía de Sanlucar —compitiendo en un feudo tradicionalmente socialista— y, aunque no logró arrebatar el bastón de mando a Víctor Mora, reforzó su imagen como una política solvente y con capacidad de diálogo. Su nombre siempre ha sonado para ocupar asientos en los sucesivos ejecutivos de Juanma Moreno, pero finalmente será la presidencia del Parlamento la que la aúpe al primer plano institucional.
Con su elección, Mestre se convierte en la tercera mujer que preside la Cámara andaluza, después de Fuensanta Coves (2008-2012) y María del Moreno (2012-2014). Las tres proceden del espectro conservador, lo que refleja el peso que el PP ha dado a los perfiles femeninos en los puestos de representación institucional. La presencia de las mujeres en los órganos de dirección del Parlamento se ha normalizado progresivamente, aunque la brecha de género en los cargos de máxima responsabilidad sigue siendo una asignatura pendiente en la política andaluza.
La Lectura Andaluza
El nombramiento de Ana Mestre como presidenta del Parlamento de Andalucía se enmarca en un momento de relativa calma institucional. La mayoría que sostiene a Juanma Moreno —PP y Vox, con los apoyos puntuales de otras formaciones— ha demostrado ser sólida en las votaciones clave de la legislatura, y el cambio en la presidencia de la Cámara refuerza esa dinámica sin generar crispación. Para los andaluces de a pie, la decisión puede parecer lejana, pero afecta al funcionamiento cotidiano de la institución que controla al gobierno: un Parlamento con liderazgo estable agiliza los proyectos de ley y los debates presupuestarios que repercuten en la sanidad, la educación o las infraestructuras de cada provincia.
La provincia de Cádiz, de donde es originaria Mestre, gana visibilidad con esta designación. No es frecuente que un representante gaditano ocupe la presidencia de la Cámara; la última vez que alguien de Cádiz estuvo tan cerca del centro del poder parlamentario fue con Manuel Gracia Navarro en la Mesa de la legislatura 2015-2018, pero nunca en la presidencia. Mestre llega al cargo con la experiencia de haber gestionado la delegación autonómica en una provincia con más de 1,2 millones de habitantes y una tasa de paro que históricamente supera la media andaluza, lo que le otorga sensibilidad hacia los problemas del sur de la comunidad.
De cara a los próximos meses, la nueva presidenta tendrá que pilotar la tramitación de los presupuestos para 2027 y mantener encarrilada la relación entre los grupos mientras el gobierno de la Junta —el auténtico motor ejecutivo— despliega su programa. El hecho de que el acuerdo PP-Vox haya permitido este relevo sin tensión añadida es una señal de que la legislatura goza de buena salud. Ahora toca ver si esa estabilidad se traduce en leyes que mejoren la vida de los andaluces, desde los invernaderos de Almería hasta los astilleros de Puerto Real.

