García-Page encabeza la rebelión de los barones del PSOE contra el déficit para Cataluña

El Consejo de Política Fiscal y Financiera ha abierto la puerta a déficits asimétricos, pero la oposición de Junts bloquea la senda y los barones critican el agravio territorial. Ferraz intenta contener el malestar mientras Castilla-La Mancha y Asturias lideran una rebelión que r

La fractura entre Ferraz y los barones territoriales ha vuelto a ser visible. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, encabeza una ofensiva de varios líderes autonómicos contra la propuesta del Gobierno de permitir un déficit asimétrico para Cataluña. La medida, esbozada en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) por el ministro de Hacienda, Arcadi España, abre un nuevo frente en el debate sobre financiación autonómica y desata la misma protesta que llevó a los presidentes del PSOE a firmar la Declaración de Santiago en 2021: sin privilegios territoriales que quiebren la igualdad entre españoles.

La propuesta de déficit asimétrico y el bloqueo parlamentario

El Gobierno contempla para las comunidades autónomas un objetivo de déficit conjunto del 0,1 % del PIB, pero introduce por primera vez la posibilidad de objetivos asimétricos si alguna autonomía lo solicita. Cataluña, con un endeudamiento de 90.000 millones –el 27,8 % de su PIB– y bajo la presidencia del socialista Salvador Illa apoyado por ERC, ha sido la primera en reclamar ese trato diferenciado. Sin embargo, la senda de estabilidad y el techo de gasto no superarán la votación en el Congreso. Junts ya ha anunciado su rechazo y la mayoría parlamentaria es inexistente. Con todo, el debate no es inocuo: los barones críticos no están dispuestos a que el PSOE blanquee lo que consideran un agravio, aunque la votación esté abocada al fracaso.

Fuentes de Moncloa insisten en que se trata de una ventana técnica abierta a petición de ERC para mantener la estabilidad del Govern, pero admiten en privado que la maniobra desgasta al partido. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha evitado pronunciarse en público sobre el detalle del déficit, mientras Ferraz intenta contener el ruido.

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La rebelión de los barones: Page y Barbón al frente

La respuesta más contundente ha llegado desde Castilla-La Mancha. García-Page ha exigido que cualquier cambio en las reglas fiscales se debata en una Conferencia de Presidentes, en pie de igualdad, y no en el CPFF, donde el voto ponderado de Gobierno y Generalitat suma más del 50 %. «Pido al Gobierno que no avance más en el atropello a la igualdad que significa esta propuesta. No se puede someter la igualdad al chantaje de los independentistas», declaró, aunque asume que la falta de mayoría parlamentaria convierte la iniciativa en un «fuego de artificio». Eso sí, Page considera que el daño reputacional para el PSOE ya está hecho.

En Asturias, el presidente Adrián Barbón comparte el fondo crítico aunque modera las formas. Su consejero de Hacienda, Guillermo Peláez, ha advertido de que fijar déficits asimétricos para las comunidades «más incumplidoras» supondría «un incentivo perverso y perpetuaría la irresponsabilidad fiscal». Además, Barbón recuerda que la Declaración de Santiago, aprobada por el propio PSOE, establece que cualquier reforma de la financiación autonómica debe respetar el principio de ordinalidad y rechazar cualquier privilegio territorial. La posición asturiana se alinea con las federaciones extremeña y riojana; el secretario general del PSOE en La Rioja, Javier García, sentencia: «Lo que es de todos ha de negociarse entre todos en el CPFF, al margen de reuniones bilaterales posteriores».

No todas las voces territoriales son unánimes. El PSOE de Castilla y León ha matizado su postura: su secretario de Organización, Daniel de la Rosa, admite que «la letra de la canción tiene sentido, pero la música no», una declaración que ha servido al PP de Alfonso Fernández Mañueco para acusar a los socialistas de no defender los intereses de la región. La ambigüedad de algunas federaciones es el reflejo de la dificultad de Ferraz para conciliar un discurso nacional de igualdad con las presiones de los socios independentistas.

El verdadero dilema no es si la senda de déficit sale adelante, sino hasta qué punto Ferraz está dispuesto a erosionar el discurso de la igualdad territorial.

El Eje del Poder Socialista

La crisis actual tiene precedentes que ayudan a calibrar el peligro. En 2017, la propuesta de un cupo catalán durante el procés fracturó al PSOE y acabó con Pedro Sánchez en la abstención técnica que forzó su dimisión. Hoy el contexto es distinto –hay una Generalitat presidida por un socialista y el independentismo está dividido–, pero la sensibilidad en los territorios gobernados por el PSOE es la misma. Tanto Castilla-La Mancha como Asturias, Navarra –que tiene su propio concierto– o Extremadura temen que la cesión simbólica o real a Cataluña abra la puerta a un modelo fiscal de varias velocidades.

El pulso interno tiene consecuencias sobre el calendario legislativo. Aunque Junts ha frenado la convalidación del déficit, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado sigue pendiente y Ferraz necesitará el voto de ERC y Bildu. Los barones críticos advierten de que cada nueva concesión a los independentistas –como la financiación singular que se cocina en las reuniones bilaterales– debilita la posición del PSOE en comunidades donde compite con el PP. Y los socialistas asturianos, extremeños y castellanomanchegos saben que sus votantes no perdonan un agravio territorial.

Ferraz, por su parte, intenta echar el freno. Fuentes de la dirección federal consultadas por Moncloa.com afirman que la propuesta de déficit asimétrico fue una iniciativa del Ministerio de Hacienda para contentar a ERC en un momento de fragilidad parlamentaria, pero que «no se va a repetir» sin un debate previo en el Comité Federal. La promesa suena más a gesto hacia los barones que a hoja de ruta real: el Gobierno necesita a Esquerra y Junts para sostenerse, y el precio de ese apoyo cada vez es más alto.

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El riesgo inmediato no es una rebelión orgánica –ningún barón ha pedido un congreso extraordinario ni ha retado a la Ejecutiva Federal–, sino la acumulación de agravios. Si el Gobierno vuelve a ceder en el diseño de la financiación singular para Cataluña sin pasar por el CPFF, la próxima cumbre de presidentes autonómicos del PSOE podría convertirse en un ajuste de cuentas. El presidente de Castilla-La Mancha ya ha marcado el terreno: cualquier cambio debe discutirse en plano de igualdad, y no en un foro donde la suma de votos de Madrid y Barcelona dicta sentencia.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La dirección federal defiende que el déficit asimétrico es una posibilidad técnica que no llegará a aplicarse, y que el Gobierno no permitirá que la igualdad entre territorios quede comprometida. Pero el malestar de los barones obliga a replantear los cauces de negociación con los socios independentistas.
  • Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en la comunidad) ha sido la voz más beligerante, exigiendo un debate en la Conferencia de Presidentes y acusando al Ejecutivo de someterse al «chantaje» independentista.
  • Próximo hito: La votación de la senda de déficit en el Congreso, prevista para finales de julio, aunque el rechazo de Junts la convierte en un trámite fallido. La verdadera prueba será la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2027, donde Ferraz deberá elegir entre los barones y los socios de investidura.