El ataque iraní en Ormuz que amenaza la seguridad energética de España

El ataque con misiles de Irán contra la Quinta Flota de EE.UU. y dos buques petroleros en el estrecho de Ormuz dispara todas las alarmas sobre el suministro de crudo a España. Te contamos por qué esta escalada golpea directamente el bolsillo de los españoles y la factura energéti

Una lluvia de misiles iraníes sobre el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin y contra dos buques petroleros emiratíes ha vuelto a incendiar el estrecho de Ormuz. El ataque, reivindicado ayer por la Guardia Revolucionaria, dispara todas las alarmas sobre la seguridad del crudo que alimenta España. Porque por ese angosto paso marítimo —apenas 33 kilómetros en su punto más estrecho— transita cada día cerca de una quinta parte del petróleo que mueve el mundo. Y una parte sustancial de ese petróleo termina en los depósitos de Repsol, Cepsa y otras compañías que llenan los surtidores españoles.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 9/10. La escalada bélica en una ruta por la que se canaliza el suministro de crudo de Oriente Medio amenaza con disparar los precios de la energía en la Península Ibérica, según advierten los analistas del sector. El encarecimiento afectaría directamente a empresas, transportistas y hogares.

Qué ha pasado exactamente en el corazón del golfo Pérsico

Durante la jornada del 13 de julio, misiles balísticos iraníes impactaron contra la base naval estadounidense en Bahréin, sede de la Quinta Flota, y contra los buques Mombasa y Al Bahiyah, vinculados a los Emiratos Árabes Unidos. El balance oficial, recogido por el Ministerio de Defensa emiratí, confirmó la muerte de un marinero y al menos ocho heridos. La Guardia Revolucionaria iraní justificó la acción asegurando que los petroleros “ignoraron repetidas advertencias” y eligieron atravesar “una zona minada”.

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Horas después, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) completó una oleada de represalias de cinco horas contra objetivos militares en Bushehr, Chah Bahar y otros puntos de la costa iraní, con el propósito declarado de “debilitar la capacidad del país persa para atacar el transporte marítimo comercial”. El presidente Donald Trump se sumó a la escalada verbal al afirmar en Truth Social: “El estrecho de Ormuz está ABIERTO y seguirá estándolo, con o sin Irán”. Pero la misma madrugada anunció un bloque parcial y un peaje del 20% sobre la carga transportada, una medida sin precedentes que viola las normas internacionales de libre navegación.

Por qué el golpe viaja directamente al bolsillo de los españoles

España importa más del 60% del crudo que consume de países de Oriente Medio y del norte de África, según los últimos informes de Cores, la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos. Aunque las refinerías españolas han diversificado proveedores en los últimos años —Nigeria, México o Brasil—, el estrecho de Ormuz sigue siendo el pasillo obligado para buena parte del barril que llega desde Arabia Saudí, Irak o los propios Emiratos Árabes Unidos. Un cierre parcial o un encarecimiento de los fletes por el riesgo de guerra se traduce, en cuestión de días, en un alza de la gasolina y del gasóleo en la Península.

Trasladado a cifras domésticas: cada euro adicional por barril de Brent supone unos 150 millones de euros al año de sobrecoste para la economía española, según cálculos del Banco de España. Y en un escenario de choque como el actual, los futuros del petróleo podrían escalar más de diez dólares en una semana. El recuerdo de 2019, cuando un ataque con drones a las refinerías saudíes de Abqaiq disparó el crudo un 15% en una sola jornada, sigue fresco en los mercados.

Lecciones de la historia: cuando Ormuz tiembla, el mundo se para

El estrecho de Ormuz ha sido escenario recurrente de pulsos geopolíticos. Ya en la década de 1980, durante la guerra Irán-Irak, ambos bandos atacaron petroleros enemigos en la llamada “guerra de los petroleros”, y en 2019 la tensión entre Washington y Teherán llevó al derribo de un dron estadounidense y a la captura de buques británicos. En cada episodio, el precio del crudo se tensó y la economía española, muy dependiente del transporte por carretera, acusó el golpe con una rapidez mayor que otros socios europeos.

La novedad del ataque de ayer es doble. Por un lado, la implicación directa de una base de la Quinta Flota —no solo de buques mercantes— convierte el conflicto en un choque militar entre Estados Unidos e Irán. Por otro, la amenaza de Donald Trump de imponer un peaje del 20% introduce un factor de incertidumbre regulatoria que ni siquiera existió en los peores momentos de la crisis del petróleo de 1973. Aquella vez España aprendió la importancia de contar con reservas estratégicas; hoy la pregunta es si esas reservas —92 días de consumo según Cores— bastan para amortiguar un cierre prolongado de la ruta.

Los analistas energéticos consultados coinciden en que, de mantenerse la escalada, los contratos de suministro con cláusulas de fuerza mayor podrían activarse en las próximas semanas, encareciendo la factura de las grandes industrias españolas: siderurgia, química y transporte marítimo serían las primeras en notarlo. El turismo, motor de la temporada de verano, también pagaría un peaje indirecto por el alza del queroseno de aviación.

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La estabilidad energética de España depende hoy de un pasillo marítimo de menos de 40 kilómetros de ancho en el que Irán y Estados Unidos acaban de intercambiar misiles.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Irán atacó con misiles la base de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahréin y dos buques petroleros emiratíes. EE.UU. respondió bombardeando objetivos militares iraníes.
  • Datos importantes: El estrecho de Ormuz canaliza el 20% del crudo mundial. España importa más del 60% de su petróleo de Oriente Medio y el norte de África.
  • Resumen: La escalada amenaza con encarecer el combustible en la Península y pone a prueba la capacidad de las reservas estratégicas españolas.