El Pentágono bloquea 150 proyectos eólicos (44 GW) por interferencia con drones; los promotores pierden 2.000 millones

La congelación de los permisos afecta a 24 estados y suma 44 GW de potencia, cuatro veces la capacidad cancelada en parques marinos. Los promotores elevan los sobrecostes a 2.000 millones de dólares y algunos proyectos podrían perder los créditos fiscales.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha congelado la aprobación de más de 150 proyectos eólicos terrestres que suman 44 GW de capacidad —cuatro veces la potencia de los parques marinos cancelados por Washington— alegando que las turbinas interfieren con los radares utilizados para detectar drones. El bloqueo, que se prolonga desde hace casi un año, ha generado sobrecostes de 2.000 millones de dólares para los promotores y mantiene en el limbo inversiones clave para la transición energética del país.

La noticia, adelantada por el medio estadounidense Grist, revela que el Pentágono ha paralizado su programa de revisión de proyectos eólicos en 24 estados, dejando sin financiación ni seguro a decenas de iniciativas que dependían de ese visto bueno para iniciar su construcción. La industria eólica estadounidense califica la medida como el último episodio de una “campaña sin precedentes” contra las renovables.

Por qué el Pentágono alega riesgos para los drones

Las aspas giratorias de los aerogeneradores generan un “destello de pala” en las pantallas de los radares, y sus bases de acero reflejan las ondas electromagnéticas, lo que dificulta distinguir las turbinas de aeronaves u otros objetos. Durante más de una década, el Pentágono gestionó un sistema de permisos que obligaba a los promotores a presentar sus proyectos, atender las peticiones militares y, en algunos casos, pagar mejoras en los sistemas de radar para filtrar las turbinas.

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Sin embargo, con la proliferación de drones pequeños y letales capaces de volar entre los parques eólicos, el Departamento de Defensa sostiene que esas actualizaciones ya no son suficientes. El resultado: una congelación de facto de todas las nuevas autorizaciones que, según la patronal American Clean Power Association, afecta a al menos 155 proyectos en 24 estados.

“Sin la aprobación del Pentágono, los proyectos eólicos no pueden obtener financiación ni seguro”, explica Dave Belote, consultor del sector y antiguo director del suborganismo que durante la administración Obama daba luz verde a estos parques. “Así se ha paralizado todo el proceso”.

La letra pequeña: 2.000 millones en sobrecostes y una guerra judicial

El bloqueo no solo detiene nueva capacidad renovable. Los promotores aseguran que ya han incurrido en 2.000 millones de dólares de costes adicionales por retrasos, y algunos podrían haber perdido la posibilidad de acogerse a los créditos fiscales federales que exigían iniciar obras antes del 4 de julio de 2026, fecha límite fijada por la One Big Beautiful Bill Act de 2025, que recortó varios incentivos a las energías limpias.

En mayo, una coalición de organizaciones renovables y empresas eólicas interpuso una demanda contra el Departamento de Defensa. La argumentación es clara: la pausa puede hacer que los desarrolladores incumplan plazos, pierdan acuerdos con la red eléctrica y vean cómo algunos proyectos dejan de ser viables. El litigio califica la medida de “campaña sin precedentes” contra la industria.

Los abogados del Pentágono responden que la congelación no es un cambio de norma, sino una “acción de inacción”, es decir, un retraso que no requiere notificación pública ni periodo de comentarios. “Este caso se centra en la capacidad del Pentágono para hacer su trabajo: los intereses de la seguridad nacional no deben quedar en segundo plano por las molestias que causen al desarrollo de la industria energética”, reza la defensa legal.

El coste real del bloqueo no son solo 2.000 millones en sobrecostes, sino la señal de que la seguridad nacional puede convertirse en un arma arrojadiza para frenar la transición.

El episodio recuerda a las cancelaciones de proyectos eólicos marinos por parte del mismo Gobierno, que acabó pagando 2.600 millones de dólares a los desarrolladores para enterrar 11 GW de capacidad. En aquel caso, varios jueces tumbaron las órdenes de paralización incluso tras examinar material clasificado, lo que refuerza la tesis de que la amenaza para el radar no es tan rotunda como se invoca.

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Doble rasero: transición energética frente a seguridad nacional

Más de 50 congresistas demócratas han solicitado una sesión informativa confidencial al Pentágono para entender las razones técnicas de la paralización. Hasta ahora, no han recibido respuesta. Belote, que ayudó a crear el primer proceso de evaluación durante la era Obama, denuncia que la congelación “está totalmente motivada políticamente”.

La falta de transparencia es uno de los puntos más criticados. Si los enjambres de drones son una nueva amenaza, argumentan los expertos, el Pentágono debería financiar estudios abiertos y experimentos para encontrar soluciones, no bloquear toda la eólica terrestre, que representa el grueso del desarrollo renovable estadounidense —incluidos los terrenos privados—.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Capacidad bloqueada: 44 GW en 155 proyectos eólicos terrestres, el equivalente a cuatro veces la potencia de los parques marinos cancelados.
  • Sobrecostes acumulados: 2.000 millones de dólares adicionales, según los promotores.
  • Estados afectados: 24, con proyectos que podrían perder la conexión a la red y los créditos fiscales.
  • Contraste marino: El Gobierno pagó 2.600 millones para cancelar 11 GW offshore; ahora la eólica terrestre, mucho mayor, se enfrenta a un bloqueo sin compensación.

Esta paralización administrativa contrasta con la urgencia de la descarbonización. Estados Unidos sigue necesitando enormes volúmenes de energía limpia para cumplir sus objetivos climáticos. Además, la propia Agencia Internacional de la Energía señala que la eólica es una de las fuentes más baratas de nueva capacidad. Sin embargo, el bloqueo pone contra las cuerdas a un sector que ya lidia con la inflación, los cuellos de botella en la cadena de suministro y la competencia global.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Los 44 GW bloqueados equivalen, aproximadamente, a evitar más de 70 millones de toneladas de CO2 al año si los parques llegaran a funcionar, según los factores medios de emisión del parque térmico estadounidense.
  • Modelo que cambia: La decisión de usar la seguridad nacional como argumento para detener las renovables sienta un precedente peligroso que puede copiarse en otros países, frenando la transición allí donde los intereses fósiles tengan influencia.
  • Para las próximas generaciones: Cada gigavatio eólico que no se instala hoy retrasa la descarbonización y encarece la factura climática que heredarán los jóvenes, obligándoles a convivir con una infraestructura energética más contaminante durante décadas.