Compromís-Sumar exige aire acondicionado obligatorio en las viviendas de alquiler

La formación valenciana plantea incluir el confort térmico como condición de habitabilidad en los arrendamientos. La exigencia de un aire acondicionado decente responde a las olas de calor cada vez más intensas y a un parque residencial envejecido.

La coalición Compromís-Sumar ha presentado este martes en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para exigir que todas las viviendas de alquiler cuenten con sistemas de climatización adecuados. La iniciativa, impulsada por el diputado Alberto Ibáñez, pretende incluir el confort térmico y la protección frente al calor extremo entre las condiciones mínimas de habitabilidad de las viviendas, en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes y un parque residencial envejecido.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Compromís-Sumar registra una iniciativa para que el aire acondicionado sea obligatorio en los pisos de alquiler, con dos alternativas: que lo instale el propietario o que el inquilino pueda deducir su coste de la renta.
  • ¿Quién está detrás? El coportavoz de la coalición en el Congreso, Alberto Ibáñez, que ya trabaja en enmiendas a la ley de Arrendamientos Urbanos.
  • ¿Qué impacto tiene? La medida podría afectar a centenares de miles de viviendas alquiladas en la Comunitat Valenciana, donde las noches tórridas se han duplicado en la última década.

La propuesta: climatización obligatoria y eficiencia energética

El texto registrado por Compromís-Sumar plantea una doble vía para garantizar unas condiciones térmicas dignas en los arrendamientos. Por un lado, la obligación del arrendador de dotar la vivienda de sistemas de climatización; por otro, la posibilidad de que el inquilino los instale por su cuenta y descuente automáticamente el importe de las mensualidades. «No se trata de un lujo. Estamos hablando de salud pública», ha explicado Alberto Ibáñez durante la presentación de la iniciativa.

Además, la proposición incluye la exigencia de un certificado de eficiencia energética que asegure que la factura eléctrica no se convierta en una barrera. El consumo de un aire acondicionado puede suponer hasta 150 euros extra al mes, un gasto que muchos inquilinos no pueden asumir si el equipo no es eficiente. La coalición quiere que el coste energético sea asequible, vinculando la habitabilidad térmica a la capacidad real de usar la climatización sin miedo a la tarifa.

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Un parque de viviendas poco preparado para el calor extremo

La mayor parte del parque residencial español data del siglo pasado, con materiales y orientaciones pensados para un clima que ya no existe. En la Comunitat Valenciana, el 65 % de los edificios se construyó antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, cuando las temperaturas estivales eran notablemente más bajas. Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología confirman que las noches tropicales se han multiplicado por tres en zonas como Valencia o Alicante en los últimos veinte años.

«Europa ha vivido su verano más caluroso de la historia, pero desgraciadamente el menos caluroso de los que quedan por vivir», ha advertido Ibáñez. El diputado recuerda que, mientras los grandes tenedores de vivienda ingresan rentas que superan los 2.000 euros mensuales en muchas ciudades, miles de personas se asan en sus casas sin ninguna posibilidad de escapar del calor. La pobreza energética ya no es solo frío en invierno; en el Mediterráneo, el verano se ha convertido en el nuevo golpe para las economías más vulnerables.

De hecho, la proposición llega en un momento en que los precios del alquiler en la Comunitat Valenciana han subido un 12 % interanual, según los últimos datos del portal inmobiliario Idealista. Y, al mismo tiempo, los episodios de calor extremo activan cada vez más alertas sanitarias. En julio de 2025, la Conselleria de Sanitat contabilizó un incremento del 18 % en las urgencias por golpes de calor respecto al año anterior, la mayoría de ellas en hogares sin climatización adecuada.

Dudo que hoy en España haya alguien que esté en contra de que, como mínimo, haya un aire acondicionado decente en un piso por el que se pagan 2.000 euros de alquiler.

La coalición también trabaja en enmiendas a la ley de Arrendamientos Urbanos para que la obligación de confort térmico quede recogida de forma permanente, y no solo a través de una proposición no de ley. Según fuentes de Compromís-Sumar, quieren abrir un debate profundo sobre qué significa exactamente una vivienda habitable en la Comunitat Valenciana del siglo XXI.

El Escenario Valenciano

La iniciativa de Compromís-Sumar aterriza en un tablero político complejo. La coalición, que forma parte de la mayoría plural de izquierdas en el Congreso, se desmarca así de sus socios del PSPV, que hasta ahora no han llevado al hemiciclo nacional una medida tan específica sobre climatización residencial. En Valencia, el Consell de Juanfran Pérez Llorca (PP-Vox) no ha mostrado aún ninguna intención de regular las condiciones térmicas de los alquileres, más allá de la normativa genérica de habitabilidad. El pacto PP-Vox, centrado en el control del gasto y la desregulación, ve con recelo cualquier nueva obligación para los propietarios.

Sin embargo, el calor extremo no entiende de siglas. El gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado ayudas para la instalación de equipos de climatización en hogares vulnerables, pero la propuesta de Compromís-Sumar se dirige al mercado general del alquiler, lo que podría forzar un debate en el Ministerio de Vivienda sobre si las condiciones de habitabilidad deben incluir de una vez el confort térmico. Fuentes del sector inmobiliario consultadas por este medio admiten que una regulación en este sentido encarecería la renta de los pisos menos equipados, aunque matizan que la actual escalada de precios ya incorpora, de hecho, las mejoras energéticas como elemento diferenciador.

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En la proyección inmediata, la proposición no de ley se debatirá en la Comisión de Vivienda del Congreso en las próximas semanas. Su viabilidad dependerá del apoyo del PSOE y de los socios de investidura. Lo que ya está claro es que, en la Comunitat Valenciana, donde los termómetros superan los 40 grados cada verano con más frecuencia, la exigencia de aire acondicionado se ha convertido en un termómetro político de primer orden.

Ficha del Caso

  • El caso: Compromís-Sumar impulsa una reforma legislativa para hacer del aire acondicionado un requisito básico en las viviendas de alquiler, ante el aumento de las olas de calor y las carencias del parque inmobiliario valenciano.
  • Datos importantes: La iniciativa propone dos mecanismos (instalación por el propietario o deducción de la renta) y exige un certificado de eficiencia energética. El 65 % de las viviendas de la Comunitat Valenciana es anterior al CTE.
  • Resumen: La coalición valenciana lleva al Congreso una medida que podría transformar el concepto de habitabilidad en toda España, poniendo el foco en el calor extremo como factor de desigualdad residencial.