El coste de extinción de los incendios del tren en Ourense: 60.000 euros por hora

La Xunta movilizó un amplio dispositivo de medios aéreos y terrestres para sofocar ocho focos que arrasaron 8,5 hectáreas en la provincia. El coste por hora de extinción, según estimaciones de pliegos estatales, supera los 54.000 euros solo en aeronaves.

La extinción de los ocho incendios provocados por un tren de mercancías en la provincia de Ourense el pasado lunes ha costado a las arcas públicas alrededor de 60.000 euros por hora, según estimaciones basadas en los pliegos de contratación estatales y autonómicos. El despliegue, que incluyó 18 aeronaves, dejó en evidencia el oneroso coste de cada minuto de vuelo en la lucha contra el fuego.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un tren de mercancías provocó ocho incendios en Ourense, que arrasaron 8,5 hectáreas y obligaron a un amplio dispositivo de extinción.
  • ¿Quién está detrás? La Xunta de Galicia, a través de la Consellería do Medio Rural, movilizó 18 aeronaves y numerosas brigadas terrestres.
  • ¿Qué impacto tiene? El coste de extinción superó los 60.000 euros por hora, con más del 90 % imputable a los medios aéreos; una factura que recae sobre las arcas públicas gallegas.

El convoy ferroviario, procedente de O Carballiño y con destino a la capital ourensana, generó ocho focos casi simultáneos a su paso por los municipios de Maside, Amoeiro, Punxín y Untes. La dispersión del fuego obligó a la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego) a movilizar un dispositivo de extinción más amplio del que suele requerir una superficie de 8,5 hectáreas, la extensión total calcinada.

La factura de la emergencia

El coste de mantener en vuelo esas 18 aeronaves se dispara. Según los pliegos de contratación del sector, más del 90 % del gasto horario de la emergencia —unos 54.000 euros por hora— recayó exclusivamente en los medios aéreos. La Asociación Nacional de Empresas Forestales (ANFE) estima que extinguir una sola hectárea cuesta de media 20.000 euros, por lo que la factura total del incidente podría superar los 170.000 euros si se aplica ese baremo.

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La simultaneidad de los focos, con las llamas amenazando núcleos como Armeses o Arrabaldo, obligó a estabilizar frentes críticos de manera inmediata. Cada hora de vuelo de un helicóptero de extinción ronda los 3.000 euros, y los aviones anfibios pueden superar los 6.000, por lo que la cuenta no deja de crecer mientras el fuego permanece activo.

Despliegue aéreo sin precedentes

El operativo de la Consellería do Medio Rural (el departamento autonómico de medio rural) desplegó sobre el terreno a 4 técnicos, 15 agentes, 28 brigadas y 18 motobombas. Pero el verdadero músculo financiero estuvo en el aire: 12 helicópteros y 6 aviones participaron en las labores de control, una cifra que los expertos consideran más propia de un gran incendio forestal.

Mantener en el aire 18 aeronaves cuesta tanto como el presupuesto anual para cultura de un municipio de 5.000 habitantes.

Aunque todos los focos fueron sofocados en cuestión de horas, el de Maside-Armeses se mantuvo controlado durante varios días. La Xunta ha confirmado que los trabajos de extinción continuarán hasta su completa liquidación, lo que añadirá más horas de vuelo y, por tanto, un incremento adicional sobre la factura inicial.

El laboratorio político gallego

Galicia vive otra temporada de alto riesgo forestal. La comunidad arrastra una larga tradición de incendios que cada verano ponen a prueba la capacidad de respuesta de la Xunta de Galicia. La administración que preside Alfonso Rueda insiste en que el operativo antiincendios está dimensionado para afrontar múltiples intervenciones simultáneas, pero el incidente del tren muestra cómo un suceso aislado puede disparar el gasto público en apenas unas horas.

La gestión autonómica de los incendios forestales tiene una lectura nacional evidente. Alberto Núñez Feijóo, expresidente de la Xunta y líder del PP, ha defendido en varias ocasiones el «modelo gallego de extinción» como ejemplo para el resto de España, basado en la rápida intervención aérea y la profesionalización de las brigadas. Sin embargo, sucesos como el de Ourense subrayan la vulnerabilidad de ese modelo cuando el origen del fuego escapa a la prevención puramente forestal y se adentra en el ámbito de la seguridad ferroviaria, una competencia que corresponde en parte al Gobierno central.

Mientras el verano avanza, la factura de la extinción no hará sino aumentar. La proyección de gasto en medios aéreos para la Xunta en 2026 ya es significativa, y cualquier incidente imprevisto —como el paso de un tren sin las pertinentes medidas de prevención de chispas— puede desequilibrar las cuentas. La negociación del nuevo sistema de financiación autonómica, en pleno debate nacional, añade una capa adicional de presión: Galicia reclama que el coste de la protección del territorio forestal sea reconocido como un factor de sobrecoste en la distribución de recursos.

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Ficha del Caso

  • El caso: Un tren de mercancías provocó ocho incendios en la provincia de Ourense el pasado lunes, calcinando 8,5 hectáreas y obligando a desplegar 18 aeronaves durante horas.
  • Datos importantes: Coste de extinción: 60.000 euros por hora. Más del 90 % corresponde a medios aéreos, que supusieron más de 54.000 euros/hora. La ANFE cifra el coste medio por hectárea extinguida en 20.000 euros.
  • Resumen: El incidente evidencia el alto coste público de los fuegos de origen ferroviario y reaviva el debate sobre la coordinación entre administraciones y la financiación autonómica para la lucha contra incendios.