El Tesoro de EE.UU. lanza un billete de 100 dólares con la firma de Trump y una moneda con su efigie

La medida conmemora el 250 aniversario del país y coloca al presidente en el centro del simbolismo financiero. España observa con interés este refuerzo del nacionalismo económico de la administración Trump.

La firma de Donald Trump estará en todos los billetes de dólar a partir de este otoño. El Departamento del Tesoro de EE.UU. ha anunciado este martes la emisión de un nuevo billete de 100 dólares que incluye la rúbrica del presidente, una decisión sin precedentes en la historia monetaria del país.

Un billete con la firma del presidente: ¿cómo es posible?

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó a Fox News que, aunque la ley prohíbe la imagen de una persona viva en los billetes, permite incluir la firma del presidente en todos ellos como parte de la conmemoración del 250 aniversario de Estados Unidos. Es la primera vez que un presidente estampa su nombre en el papel moneda. La normativa solo exige que aparezca la frase ‘In God we trust’ (En Dios confiamos) y que no figure el rostro de ningún ciudadano vivo.

Además, la Casa de la Moneda ha presentado una moneda de un dólar con el rostro de Trump. Sin embargo, no circulará de forma masiva: la Presidential $1 Coin Act de 2005 exige que el homenajeado lleve fallecido al menos dos años para las monedas de curso legal. La moneda de Trump será conmemorativa, no circulante, un resquicio legal que le permite aparecer en el metálico.

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No es la primera vez que esto ocurre. En 1926, para el 150 aniversario, se acuñó una moneda de medio dólar con el rostro del presidente Calvin Coolidge, quien todavía estaba en ejercicio. Trump sigue esa tradición, aunque con un claro propósito comunicativo.

La ‘Edad de Oro’ en el bolsillo de los estadounidenses

La nueva emisión no es solo una pieza de coleccionismo. Refuerza el relato de la administración Trump sobre la denominada ‘Edad de Oro’ económica. El tesorero Brandon Beach ha afirmado que “la huella de Trump como arquitecto del renacer económico estadounidense es innegable”. El billete se convierte en un vehículo de propaganda que, según Bessent, no cuesta ni un dólar adicional a los contribuyentes. De hecho, el secretario anima a los ciudadanos a guardar los billetes, algo que beneficia al presupuesto del Tesoro.

El departamento también preparó un prototipo de billete de 250 dólares con la cara de Trump, aunque para emitirlo necesitaría la aprobación del Congreso. Un proyecto de ley presentado por el republicano Joe Wilson murió en el comité pertinente el año pasado, pero el simple hecho de diseñarlo demuestra hasta qué punto la Casa Blanca quiere personalizar la moneda.

La firma de un presidente vivo en los billetes marca un precedente inédito y convierte cada transacción en un recordatorio del America First.

La Lógica de Washington

Detrás de esta decisión hay una estrategia de marca política. La conmemoración del 250 aniversario ofrece una cobertura histórica, pero el verdadero objetivo es reforzar la identificación de la recuperación económica con el liderazgo de Trump. En su primer mandato, ya había intentado colocar su firma en los cheques de estímulo; ahora lo consigue en los billetes. Es un guiño a su electorado —la América profunda que desconfía de las élites financieras— sin necesidad de aprobación legislativa.

El precedente de Coolidge muestra que estas maniobras no son nuevas, pero sí más frecuentes en periodos de nacionalismo económico. Washington repite así el manual de manual de los años veinte, cuando el símbolo nacional y el culto al presidente se fundían en el metálico. En un momento en que la inflación y el déficit son preocupaciones reales, el Partido Republicano considera que este tipo de gestos cohesiona a sus votantes sin implicar un gasto adicional.

Para España, el impacto directo es nulo: el comercio bilateral no depende del diseño de los billetes. Sin embargo, la tendencia al personalismo institucional y al America First sí puede traducirse en políticas más proteccionistas a medio plazo. Las exportaciones españolas de aceite de oliva, vino o componentes de automoción —que suman más de 20.000 millones de euros al año— podrían verse afectadas si Washington endurece su postura comercial. De momento, la nueva moneda de Trump es un recordatorio de que las instituciones estadounidenses, desde la Casa Blanca hasta el Tesoro, están alineadas con un proyecto político que no busca consensos transatlánticos. Los billetes llegarán a los bolsillos en otoño; la moneda conmemorativa se producirá en los próximos meses y, salvo sorpresas legislativas, la propina del America First seguirá circulando.

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Ficha del Caso

  • El caso: El Tesoro de EE.UU. presenta un nuevo billete de 100 dólares con la firma de Donald Trump y una moneda conmemorativa de un dólar con su efigie, coincidiendo con el 250 aniversario del país.
  • Datos clave: Fianza legal: la firma presidencial no está prohibida en billetes, y las monedas conmemorativas pueden retratar a personas vivas. El coste para el contribuyente es cero, según el secretario Bessent. La moneda no será de curso legal; el billete de 250 dólares con el rostro de Trump necesita un acto del Congreso.
  • Para España: Sin consecuencias comerciales inmediatas, pero evidencia un refuerzo del nacionalismo económico de la administración Trump que podría endurecer futuras negociaciones comerciales o arancelarias.