La tragedia de Los Gallardos, en Almería, con 13 fallecidos y más de 7.000 hectáreas calcinadas, ha abierto la primera grieta pública en el Gobierno andaluz de coalición entre el PP y Vox. El presidente Juanma Moreno y el vicepresidente Manuel Gavira discrepan abiertamente sobre el papel del cambio climático en los incendios forestales, apenas unos días después de sellar su pacto de gobierno.
El choque de relatos tras la tragedia
El domingo por la mañana, en el puesto de mando avanzado de Turre ( Almería ), Moreno advirtió junto a Pedro Sánchez de que los incendios son “cada vez más dramáticos” en un contexto de cambio climático. El presidente andaluz llegó a proponer incorporar formación en protección civil al sistema educativo, una idea que compartió con el jefe del Ejecutivo central.
La respuesta de Vox no tardó en llegar. Pepa Millán, portavoz del partido en el Congreso, afirmó que “el cambio climático no puede ser una excusa para descargar responsabilidades” y pidió centrar el debate en la gestión forestal, la limpieza de montes y la recuperación de actividades tradicionales que, a su juicio, han sido “criminalizadas” por el “fanatismo climático verde”.
Esta discrepancia pone a prueba el pacto de gobierno que PP y Vox firmaron hace semanas. En el capítulo ambiental, ambos socios acordaron revisar las políticas ligadas al Pacto Verde y la Agenda 2030, aliviar la presión regulatoria sobre el campo y reforzar la inversión en prevención de incendios, limpieza de montes y pastoreo.
La oposición no ha tardado en aprovechar la brecha. Por Andalucía, con Antonio Maíllo al frente, registró este martes la solicitud de comparecencia urgente de Moreno en el Parlamento de Andalucía para que explique la gestión del incendio. Maíllo vinculó además el debate con el acuerdo PP–Vox y cuestionó que el nuevo Ejecutivo revise las políticas climáticas. En paralelo, Vox ha reordenado su grupo parlamentario: Javier Cortés asumirá la portavocía en sustitución de Gaviara, ahora vicepresidente de la Junta.
El pacto de gobierno está sellado, pero la primera gran emergencia ha evidenciado que el diagnóstico sobre el clima separa a Moreno de su socio.
Mientras el choque político se intensifica, el Plan Infoca mantiene desplegados sobre el terreno medio centenar de efectivos y tres vehículos autobomba para refrescar el perímetro y evitar reactivaciones del fuego. El presidente Moreno, en un acto celebrado en Málaga, calificó de “titánico” el trabajo de los servicios de emergencia y aseguró que la prioridad del Gobierno andaluz es ya la reconstrucción de las zonas afectadas.
La respuesta institucional y el espejo del Parlamento
El vicepresidente primero, Antonio Sanz, ha anunciado que comparecerá en la Cámara autonómica para informar sobre la actuación de la Junta de Andalucía durante la emergencia, mientras la oposición insiste en que sea el propio Moreno quien dé explicaciones en el próximo Pleno. Desde Vox, la nueva portavocía parlamentaria deberá defender una posición que marca distancias con el relato expresado por el presidente.
La Lectura Andaluza
El choque entre Moreno y Vox no es una simple anécdota: refleja una tensión profunda que atraviesa la sociedad andaluza. El Levante almeriense es un territorio especialmente vulnerable a los incendios, y el cambio climático ya no es una hipótesis: las sequías prolongadas y las olas de calor cada vez más intensas multiplican el riesgo. Sin embargo, la gestión del monte y el mundo rural arrastra décadas de abandono. El acuerdo de gobierno reconoce esa doble realidad, pero la tragedia de Los Gallardos ha obligado a ambos socios a retratarse.
Para los ciudadanos de Almería y del resto de Andalucía, la conclusión es inmediata: necesitan montes limpios, planes de prevención eficaces y respuestas coordinadas cuando el fuego amenace. La Junta ha prometido reforzar la inversión en el Plan Infoca y en la recuperación de actividades tradicionales como el pastoreo, que actúan como cortafuegos natural. Más de 7.000 hectáreas arrasadas y trece vidas perdidas son la prueba más dura de que la política forestal no puede esperar a que los socios se pongan de acuerdo sobre las causas.
El siguiente capítulo se escribirá en el Parlamento de Andalucía, donde las comparecencias de Sanz y, previsiblemente, de Moreno medirán la solidez del pacto. Si Vox mantiene públicamente su crítica al “fanatismo climático”, la legislatura se encamina hacia una convivencia tensa, con el riesgo de que las políticas de prevención queden atrapadas en el fuego cruzado de dos diagnósticos opuestos. Mientras, los andaluces esperan que la tragedia de Los Gallardos se traduzca pronto en montes más seguros y en un Gobierno que, por encima de sus diferencias, les proteja de verdad.

