EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Usuarios de las líneas 1, 2, 3, 4, 5 y del tramo central de la línea 9 del metro de Barcelona.
- ¿Cuándo ocurre? Los primeros trenes llegarán en 2029, tras un proceso de licitación que arranca hoy.
- ¿Qué cambia hoy? TMB saca a concurso público la compra de 35 trenes por 330 millones de euros, paso indispensable para bajar frecuencias y absorber una demanda creciente.
Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha lanzado este miércoles la licitación para adquirir 35 nuevos trenes destinados a reforzar la capacidad y la frecuencia del metro. El presupuesto asciende a 330 millones de euros y deja abierta la posibilidad de ampliar el pedido con cuatro unidades adicionales. Es la mayor inversión en material rodante del suburbano barcelonés desde la ampliación de la L9.
La convocatoria llega después de que la anterior quedara desierta, un tropiezo que la dirección de TMB trata de corregir con unas condiciones más flexibles para para los fabricantes. El nuevo pliego permite que una misma empresa opte a fabricar la totalidad de los convoyes, en lugar de limitarse a dos de los tres lotes previstos. Con ese cambio, la operadora pública espera atraer a gigantes del sector que en la primera ocasión se mantuvieron al margen.
Dónde irán los 35 trenes y qué líneas ganan más
De los 35 convoyes, 22 unidades están pensadas para el tramo central de la L9. Sin embargo, la operación es más ingeniosa: los trenes se incorporarán a la flota de la línea 2 y, a cambio, 22 de los actuales de esa línea se trasladarán a la L9 porque pertenecen a la misma serie que la que ya circula por los tramos automáticos. Esta reasignación evita comprar vehículos específicos para la L9 y permite aprovechar el parque móvil existente.
Los otros 13 trenes se repartirán entre las líneas convencionales de la siguiente manera: cuatro irán a la L1, tres a la L2, cinco a la L3 y uno a la L4. La L5 no recibe unidades directamente de esta licitación, pero sí se beneficiará del efecto dominó: algunos de los trenes que ahora corren por la L3 pasarán a la línea azul en cuanto lleguen los nuevos. El resultado final es una mejora generalizada de frecuencias en todas las líneas troncales.
Frecuencias que bajan de los tres minutos en hora punta
Con la incorporación de los 13 trenes complementarios, las frecuencias en hora punta darán un salto notable. La L1, que mueve la mitad de los viajeros de la red convencional junto con la L5, pasará de los tres minutos actuales a 2 minutos y 38 segundos. La L5 lo hará de 2:29 a 2:15, la cifra más ambiciosa de todo el plan. La L2 bajará de 3:15 a 2:50; la L3, de 3:28 a 3:20; y la L4, de 3:57 a 3:26.
Esa mejora no es solo una cuestión de comodidad. La demanda del metro barcelonés no para de crecer. En 2025 se registraron 479,9 millones de validaciones, un 2,4 % más que el año anterior. La presión sobre las líneas 1 y 5 —que concentran más del 50 % de los viajes— hace indispensable ampliar la oferta para evitar saturaciones en andenes y vagones.
La compra también fuerza a que los nuevos convoyes sean más ligeros, eco-diseñados y fabricados con materiales reciclables. Además, incorporarán sistemas de mantenimiento basado en la condición (CBM, por sus siglas en inglés) y los últimos estándares de ciberseguridad, dos exigencias que hasta ahora no figuraban en los pliegos de TMB.
La Generalitat aporta el 51 % de los 330 millones; la inversión más alta en rodante desde la L9.
Un calendario con 2029 en el horizonte y un reparto financiero claro
La previsión que maneja el Ayuntamiento de Barcelona es que los primeros trenes lleguen durante 2029. No es una fecha caprichosa: la fabricación de material rodante a medida suele consumir entre tres y cuatro años desde la adjudicación del contrato. Si el proceso avanza sin sobresaltos, el horizonte de 2029 permitiría a TMB poner en servicio las nuevas unidades casi una década después de la pandemia, cuando la frecuencia empezó a resentirse por el envejecimiento de la flota.
La inversión se financia a través de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), que reparte el peso entre las administraciones consorciadas: la Generalitat de Catalunya asume el 51 %, el Ayuntamiento de Barcelona el 25 % y el Àrea Metropolitana de Barcelona el 24 %. Esta fórmula ya se empleó en compras anteriores y evita que el coste recaiga exclusivamente sobre las tarifas de los usuarios.
Fuentes de TMB consultadas por Moncloa.com apuntan que la selección del fabricante se resolverá a lo largo de 2027, momento en el que se cerrará el diseño final de los convoyes. La cláusula de ampliación de cuatro trenes adicionales queda reservada por si las previsiones de demanda siguen al alza cuando se acerque la entrega.
El proceso no parte de cero. El anterior intento de licitación quedó desierto porque ningún constructor aceptó las condiciones restrictivas. Ahora, con un pliego que permite ofertas integradoras y exigencias técnicas más realistas, la expectación en el sector es mayor. La intención de la administración es clara: no repetir un fracaso que retrasaría aún más la renovación de una red que transporta a casi 480 millones de pasajeros al año.
Más información oficial en la nota de prensa del Ayuntamiento de Barcelona.
