EEUU bombardea puentes y aeropuertos en Irán: Teherán amenaza con cerrar Ormuz y disparar el petróleo

Teherán ha respondido con ataques a la Quinta Flota en Bahréin y amenaza con bloquear todas las exportaciones de crudo de la región. El Brent supera los 120 dólares ante el temor a un colapso del suministro energético global.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Estados Unidos ha bombardeado por sexta noche consecutiva infraestructura de transporte en Irán, alcanzando cinco puentes en Hormozgan y el aeropuerto de Iranshahr. Al menos siete civiles han muerto.
  • ¿Quién está detrás? El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecuta los ataques bajo la expansión de la campaña ordenada por el presidente Donald Trump, que ahora incluye puentes e infraestructura energética.
  • ¿Qué impacto tiene? Teherán amenaza con una guerra regional total y ha declarado cerrado el estrecho de Ormuz. El precio del petróleo se dispara ante el riesgo de bloqueo del suministro energético global.

Estados Unidos ha bombardeado por sexta noche consecutiva infraestructura de transporte en Irán, alcanzando cinco puentes en la provincia de Hormozgan y el aeropuerto de Iranshahr. Al menos siete civiles han muerto y dieciséis han resultado heridos, según fuentes oficiales iraníes citadas por la agencia Fars.

La ofensiva amplía una campaña que Trump amenazó esta semana con extender a centrales eléctricas y otros puentes. El CENTCOM confirmó los ataques del jueves por la noche en un breve comunicado sin detallar los objetivos, pero imágenes verificadas por OSINT muestran columnas de humo sobre los pasos elevados que conectan Bandar Abbas con la costa occidental.

La sexta noche de bombardeos

Según la gobernación provincial, los misiles estadounidenses dañaron el puente Gariveh, que une Bandar Abbas con Bandar Khamir y Lar; un puente cerca de la aldea de Latidan; dos puentes en la ruta Kahoorestan-Lar; un puente parcialmente terminado que conecta Bandar Khamir, Keshar y Bandar Abbas; y un puente en la aldea de Maru, en el distrito de Khamir. Los ataques, concentrados en puntos neurálgicos del sur del país, han aislado parcialmente la estratégica ciudad portuaria de Bandar Abbas.

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El aeropuerto de Iranshahr, en el sureste, también fue alcanzado, según medios iraníes. En un ataque adicional contra un barrio residencial de Bandar Abbas, al menos un civil murió y siete resultaron heridos. Las autoridades iraníes elevaron el balance total a siete fallecidos y dieciséis heridos, y pidieron a la población que evitara las zonas afectadas para facilitar las labores de rescate.

La amenaza iraní: guerra regional y cierre del Estrecho

Un alto cargo de la inteligencia iraní dijo a RT que “si el enemigo, en su guerra de desgaste, busca golpear la infraestructura de Irán o llevar a cabo más asesinatos de funcionarios, toda la región pagará el precio”. La fuente añadió que Irán desatará una guerra regional a gran escala que dejará a Estados Unidos “aturdido” y demostrará a Trump lo “poco realistas” que eran las expectativas del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Casi en paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó ataques con drones y misiles contra instalaciones militares estadounidenses en la zona, incluido el cuartel general de la Quinta Flota en Bahréin, uno de los principales centros navales de Washington en el Golfo Pérsico. Teherán declaró cerrado el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos ponga fin a su “intervención militar ilegal” y advirtió de que las exportaciones regionales de petróleo y gas podrían bloquearse por completo.

Trump, por su parte, ha reafirmado que la Armada estadounidense controla la vía marítima y actuará como “guardián” del paso. El restablecimiento del bloqueo naval a los puertos iraníes, justificado por Washington como protección de la libertad de navegación, ha sido el detonante de la actual espiral de violencia.

El control del Estrecho de Ormuz no se negocia en la Casa Blanca; se impone en el tablero donde Irán mueve las piezas con décadas de preparación.

Equilibrio de Poder

La escalada coloca a la administración Trump ante un dilema estratégico clásico: la superioridad aérea y naval de Estados Unidos es incontestable, pero el cierre del estrecho –aunque sea parcial o simbólico– dispara el precio del crudo y desestabiliza a las economías europeas y asiáticas. Un barril de Brent por encima de los 120 dólares durante varias semanas bastaría para frenar la frágil recuperación de la eurozona y reavivar la presión inflacionista en España.

Para nuestro país, la crisis tiene aristas inmediatas. España importa cerca del 18 % de su petróleo de Oriente Próximo, con Arabia Saudí e Irak como proveedores principales; un bloqueo prolongado o una prima de riesgo persistente en el Golfo encarecería el combustible y los costes industriales. Además, la base aeronaval de Rota, donde operan los destructores AEGIS del escudo antimisiles, se convierte en un nodo logístico aún más expuesto en caso de que Teherán cumpla su amenaza de extender las hostilidades a otros puntos de presencia militar estadounidense en la región.

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En el eje Washington-Bruselas, la OTAN observa con cautela. La narrativa de Trump de “paz mediante la fuerza” choca con la realidad de un conflicto que ningún aliado europeo deseaba. Francia y Alemania, aún dependientes del suministro energético global, ven con alarma cómo el envite puede desbaratar sus cuentas públicas justo cuando el BCE trataba de relajar tipos. Moscú, mientras tanto, vende estabilidad: Putin se ofrece como mediador y gana tiempo mientras Occidente se desgasta en un segundo teatro después de Ucrania. El precedente de la guerra de los petroleros durante el conflicto Irán-Irak, en los años ochenta, muestra que el cierre efectivo del estrecho nunca fue total, pero la mera amenaza bastó para provocar pánico en los mercados y movilizar a las marinas occidentales. Hoy, la diferencia es que la Casa Blanca no cuenta con el respaldo unánime de Bruselas ni con el consenso interno que sí tuvo Reagan.

La incógnita inmediata es si la escalada se mantiene dentro de los parámetros de una guerra de desgaste entre Estados Unidos e Irán, con golpes quirúrgicos y represalias calculadas, o si algún incidente –un hundimiento accidental de un buque mercante, una andanada de misiles que sobrepase la defensa antiaérea de un destructor– convierte el Golfo Pérsico en un polvorín difícil de contener. Por ahora, la retórica supera a la realidad operativa, pero cada noche de bombardeos acerca a los dos adversarios a un punto de no retorno. Seguiremos de cerca la evolución de los precios del Brent y los movimientos navales en el teatro de operaciones.

Con información de Reuters y fuentes oficiales iraníes.