Musk tilda a Le Pen de ‘última esperanza de Francia’ y el Gobierno francés habla de injerencia

El dueño de X y Tesla calificó a la líder de extrema derecha como 'la última esperanza de Francia' en plena precampaña de las presidenciales de 2027. París eleva el tono y el episodio coloca a la DSA europea en el centro del debate sobre la soberanía digital frente a magnates ext

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Elon Musk calificó a Marine Le Pen como ‘la última esperanza de Francia’ en un mensaje en X, respaldando a la líder de extrema derecha para las elecciones presidenciales de 2027.
  • ¿Quién está detrás? El magnate estadounidense y propietario de X, conocido por apoyar a Alternativa para Alemania (AfD) y a Viktor Orbán. El Gobierno francés denunció ‘injerencia extranjera’ y recordó el precedente de Moscú en 2017 y 2022.
  • ¿Qué impacto tiene? La injerencia directa de un multimillonario extranjero reabre el debate sobre la soberanía digital en la UE y la posible activación del Reglamento de Servicios Digitales (DSA), mientras España vigila de cerca este precedente de cara a sus propias elecciones.

El empresario y dueño de X, Elon Musk, ha lanzado un mensaje de apoyo explícito a Marine Le Pen a poco más de un año de las presidenciales francesas, calificándola como ‘la última esperanza de Francia’. La reacción del Gobierno de Emmanuel Macron no se ha hecho esperar: el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, denunció ‘injerencia extranjera’ y respondió con una mezcla de ironía y enfado en la propia red social.

Musk compartió los resultados de un sondeo favorable a la líder del Reagrupamiento Nacional (RN) y añadió su comentario incendiario. No era un gesto aislado: el mes pasado ya había mostrado solidaridad con Le Pen por el proceso judicial por presunto fraude al Parlamento Europeo. Además, dos diplomáticos estadounidenses visitaron a un magistrado encargado del caso, una presión que París consideró insólita.

Un respaldo envenenado

En el Elíseo saben que cualquier injerencia, por más torpe que parezca, puede condicionar a un electorado volátil. Las elecciones de 2017 y 2022 ya estuvieron marcadas por intentos de desestabilización vinculados a Moscú, y ahora el fantasma es un magnate que maneja una de las mayores plataformas digitales del mundo. ‘Como decimos en francés, solo los imbéciles no cambian de posición’, escribió Barrot, en una frase que sonó a advertencia envuelta en cortesía.

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El portavoz de RN, Laurent Jacobelli, intentó contemporizar aceptando el cumplido —’es cierto que Marine Le Pen es la última esperanza de Francia’— para añadir que las elecciones francesas pertenecen a los franceses. Pero la ambigüedad histórica del partido respecto a Donald Trump —Le Pen criticó su manejo de la guerra contra Irán— complica la narrativa. De fondo, el desparpajo de Musk contrasta con su negativa a declarar en la investigación judicial francesa sobre las prácticas presuntamente delictivas de la plataforma de inteligencia artificial asociada a X.

Injerencia extranjera: la respuesta francesa y la ley europea

El diputado de La Francia Insumisa, Antoine Léaument, pidió al regulador Arcom que tome cartas en el asunto, en un momento en el que la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea impone obligaciones estrictas a las grandes plataformas. La Comisión Europea podría evaluar si el comportamiento de Musk en X constituye una manipulación informativa de cara a un proceso electoral, uno de los riesgos sistémicos que la DSA obliga a mitigar.

En el tablero europeo, el episodio refuerza la urgencia de blindar los ciclos electorales frente a la injerencia de actores privados no europeos. España observa con atención: en 2027 también habrá elecciones generales, y la experiencia francesa sirve como laboratorio para medir el alcance real de la DSA cuando un billonario desafía a un Estado miembro desde una plataforma que opera en suelo europeo.

Injerencia electoral

La soberanía digital no se defiende con comunicados, sino apretando los mecanismos de la DSA que Bruselas tiene sobre la mesa.

El Eje del Poder Europeo

El movimiento de Musk no es un hecho aislado: ya apoyó a Alternativa para Alemania (AfD), a Viktor Orbán en Hungría y, a través de cuentas afines, al partido supremacista británico Restaurar Gran Bretaña. Se dibuja un patrón de injerencia selectiva que favorece a formaciones de extrema derecha, justo cuando la UE debate cómo financiar su defensa y su autonomía estratégica. Berlín y París, pese a sus diferencias, coinciden en la necesidad de una respuesta contundente, mientras los países del Este temen que la desestabilización alimente el discurso prorruso.

Para España, el riesgo no es menor: la polarización en redes sociales y la presencia de actores extranjeros en debates internos ya marcaron las elecciones de 2023. El RN francés sirve de espejo a Vox, y la misma estrategia de injerencia podría repetirse en la campaña de 2027. La Moncloa mantiene contactos con la Representación Permanente en Bruselas para seguir la evolución del caso y estudiar mecanismos preventivos.

La próxima cita es el 20 de septiembre, cuando el Parlamento Europeo debatirá un informe sobre injerencia extranjera en los procesos electorales de los Estados miembros. El expediente Musk podría acelerar la aprobación de medidas de supervisión más agresivas. Mientras tanto, la pregunta flota: ¿está Europa dispuesta a aplicar la DSA contra el hombre más rico del mundo? La credibilidad de la Comisión Europea está en juego.

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