Vox ha confirmado esta mañana que votará en contra de la reforma de la dependencia que el Pleno del Congreso debatirá y votará esta tarde, y se quedará como el único grupo parlamentario que se opone a la norma. La iniciativa, que inyectará 6.200 millones de euros al sistema, saldrá adelante con el respaldo del Gobierno y sus socios, y con la abstención del PP.
Qué argumenta Vox para oponerse a la reforma
El Grupo Parlamentario VOX considera que el proyecto de ley supone una expansión del gasto público incompatible con la responsabilidad fiscal. Fuentes del partido consultadas por Moncloa.com subrayan que los 6.200 millones de euros comprometidos para los próximos dos años dispararán la deuda sin garantizar una mejora real de la atención, y avisan de que la medida obligará a futuros aumentos de impuestos o a recortes en otras partidas.
Un segundo eje del rechazo es la invasión de competencias autonómicas. Aunque el partido es centralista en su discurso, en este caso Vox denuncia que la reforma impone a las comunidades, muchas gobernadas por el PP, un modelo de cuidados que desincentiva la gestión de residencias y potencia la ayuda a domicilio y la teleasistencia de forma uniforme. “Es un experimento ideológico que desatiende las necesidades reales de las familias y que centraliza decisiones que deben tomarse más cerca del ciudadano”, explican desde la dirección.
Además, el partido duda de que los plazos de espera disminuyan. La ley blinda que el Estado financie el 50 % del gasto certificado y crea mecanismos de penalización para autonomías que reduzcan su aportación, pero Vox advierte de que los precedentes de gestiones autonómicas de la dependencia no avalan un optimismo precipitado. “Llevamos años viendo listas de espera de once meses y la respuesta no puede ser siempre meter más dinero sin auditar cómo se gasta”, insisten.
Por último, el partido de Santiago Abascal rechaza el desplazamiento del modelo residencial que propugna la ley. Para Vox, las macroresidencias no son el problema sino parte de una oferta que debe ser libremente elegida, y ve en el fomento de la permanencia en el hogar un encarecimiento de recursos públicos destinados a un cuidado que, en muchos casos, debería ser responsabilidad familiar y privada.
El respaldo del PP y el resto de la Cámara aísla a Vox
Con el apoyo del PSOE, Sumar y el resto de los socios habituales del Gobierno —incluido Junts, que esta vez respalda la norma—, la reforma tiene asegurada una mayoría holgada. El giro del PP, que pasó de votar en contra en la comisión a abstenerse este jueves, según fuentes populares, responde a la presión social y a la imposibilidad de explicar un ‘no’ después de que el Gobierno haya aceptado su reclamación de que el Estado asuma el 50 % del coste.
Vox interpreta la abstención del PP como una claudicación ante el sanchismo y un desdibujamiento de la alternativa de derechas. “No se puede criticar el gasto descontrolado y luego facilitar que esta ley pase sin un solo voto en contra desde el principal partido de la oposición”, subrayan en Bambú. El partido de Abascal se queda así en solitario frente a un arco parlamentario que abarca desde la izquierda hasta los nacionalistas vascos y catalanes.
La soledad parlamentaria de Vox en esta votación es, en realidad, coherencia con un discurso fiscal y de modelo de cuidados que ningún otro grupo defiende.
La estrategia de Vox ante una ley que marca un nuevo modelo social
La lectura estratégica es clara: Vox aprovecha la reforma para afianzar su perfil de único partido que frena el gasto público expansivo y que rechaza el intervencionismo estatal en la vida familiar y en los servicios de bienestar. El voto en contra le permite seguir presionando al PP por la derecha y recordar que en el Parlamento hay una opción que no cede ante lo que considera una agenda social basada en el déficit.
El riesgo, admiten en el partido, es que la imagen de ser el único grupo que vota contra una ampliación de la protección social pueda ser explotada electoralmente por los adversarios. Pero en la sede nacional confían en que la narrativa calará entre los votantes que en las últimas elecciones ya castigaron el despilfarro y que ven con escepticismo las promesas de más dinero para la dependencia. “Cuando se demuestre que las listas de espera no bajan y que los impuestos suben, se acordarán de quién avisó a tiempo”, sentencian las mismas fuentes.
La votación de esta tarde, por tanto, no es un trámite: representa un nuevo capítulo en el pulso de Vox por convertirse en la oposición real, incluso frente a un PP que, según su análisis, se pliega cada vez más a las tesis del Gobierno. Con los ojos puestos en las próximas generales, cada gesto parlamentario cuenta.

