La Agencia Tributaria ha contabilizado 15.388 contratos de alquiler de larga duración en la provincia de Ourense, un mercado que movió 71,1 millones de euros en el último ejercicio fiscal, según los datos de la campaña del IRPF de 2025 correspondientes al año 2024.
Esas cifras, que apenas tenían desglose público hasta ahora, revelan un incremento de del 10,4% en la facturación global declarada por los propietarios respecto al año anterior (64,4 millones en 2023). El parque de viviendas en alquiler tradicional creció un 5,2%, pasando de 14.627 a 15.388 inmuebles, y los inquilinos ourensanos desembolsan hoy de forma colectiva 6,3 millones de euros al mes, 560.000 euros más que en 2023.
Un negocio en alza con precios aún moderados
Pese al aumento, el alquiler medio mensual en Ourense se situó en 409 euros, un 4,3% superior al de 2023. Esa cantidad está muy por debajo de la media española (691 euros) y de las provincias atlánticas gallegas: Pontevedra, con 521 euros; A Coruña, con 495 euros. Lugo, el farolillo rojo, registra 392 euros. Con una superficie media de 92 metros cuadrados, el metro cuadrado se cotiza a 4,9 euros al mes, lo que ofrece a los arrendadores una rentabilidad bruta del 5,3% anual, tomando como referencia una tasación media de 86.667 euros.
Un parque inmobiliario con demasiadas llaves sin uso
El dato más preocupante que se extrae de la estadística fiscal es el elevado porcentaje de viviendas que no se utilizan como residencia habitual ni se ponen en alquiler. En Ourense, el 41,67% del parque —62.380 inmuebles— está catalogado como «a disposición» de sus propietarios, un eufemismo que esconde segundas residencias y casas directamente vacías. Esa tasa duplica la media nacional (26,8%) y es la más alta de Galicia, seguida de cerca por Lugo (40,9%).
Por cada hogar arrendado a largo plazo en la provincia, hay cuatro viviendas cerradas a cal y canto.
Esta paradoja —un mercado del alquiler boyante en plena crisis de acceso a la vivienda— se explica en parte porque la oferta aún absorbe la demanda, con una ocupación media de 344 días al año, pero la escasez de alquiler social y la dificultad de los jóvenes para emanciparse mantienen el problema de fondo.
El laboratorio político gallego
Aunque los datos fiscales no reflejan la coyuntura política más inmediata, el retrato del alquiler en Ourense ofrece pistas sobre la fractura territorial que marca el debate de la vivienda en España. Galicia, con un parque de viviendas envejecido y una dispersión poblacional extrema, presenta realidades muy distintas entre las Rías Baixas, donde los precios se disparan, y las provincias del interior, que siguen siendo asequibles pero sufren un éxodo constante. La Xunta de Galicia, gobernada por el PPdeG desde hace quince años, ha priorizado tradicionalmente las bonificaciones fiscales y las ayudas a la rehabilitación frente a la intervención directa en el mercado del alquiler. Sin embargo, la presión social y la nueva legislación estatal están obligando a todas las administraciones a buscar soluciones. En ese contexto, Ourense funciona como un termómetro de las contradicciones del sistema: mientras el negocio particular crece, la vivienda de uso social sigue siendo una asignatura pendiente. El próximo Consello de Goberno de la Xunta podría abordar alguna medida relacionada con la movilización de viviendas vacías, aunque por ahora no hay anuncios concretos.
Ficha del Caso
- El caso: Análisis de los últimos datos de la Agencia Tributaria sobre el mercado del alquiler en la provincia de Ourense.
- Datos importantes: 15.388 viviendas arrendadas, 71,1 millones de euros de facturación anual, precio medio de 409 euros/mes y un 41,67% de viviendas vacías.
- Resumen: El negocio del alquiler crece con fuerza en la provincia más asequible de Galicia, pero la elevada tasa de desocupación lastra el acceso a la vivienda en un contexto de crisis nacional.

