La industria de defensa y aeroespacial ya representa el 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB) de Andalucía, según los datos que la Junta de Andalucía ha hecho públicos este jueves en Sevilla durante la presentación de la Alianza Andaluza de la Industria de Defensa.
Según la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, este ecosistema —que abarca la fabricación, el desarrollo tecnológico de vanguardia y la seguridad— genera un impacto económico directo, indirecto e inducido que supera los 3.020 millones de euros anuales. Esa cifra sostiene 35.000 puestos de trabajo de alta cualificación en la comunidad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Junta de Andalucía ha presentado la Alianza Andaluza de la Industria de Defensa y ha hecho públicos los datos que cifran en el 1,4% del PIB regional el aporte del sector.
- ¿Dónde y quién? El acto se ha celebrado en Sevilla, con la participación de las consejerías de Economía y de Industria, y los principales clústeres industriales andaluces.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El ecosistema de defensa y aeroespacial sostiene 35.000 empleos cualificados y moviliza inversiones por cientos de millones en varias provincias, generando oportunidades de empleo estable y de calidad.
Un sector con músculo exportador y alto valor añadido
El perfil exterior del sector es uno de sus principales activos. En 2025, las exportaciones andaluzas vinculadas a la defensa y la aeronáutica alcanzaron un volumen récord de 2.512 millones de euros. Eso significa que prácticamente una de cada cuatro ventas al exterior de esta industria en España sale de una empresa andaluza, según la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE).
La actividad exterior arroja un superávit comercial de 1.393 millones de euros, un dato que refuerza la balanza comercial andaluza. Los datos de TEDAE sitúan a Andalucía como la segunda comunidad autónoma en importancia en esta industria, solo por detrás de Madrid, gracias al papel tractor de grandes corporaciones y a una densa red de pymes muy especializadas que colaboran con las universidades y centros de investigación.
La geografía industrial de la defensa en Andalucía se reparte por todo el territorio. Sevilla y su área metropolitana son el principal polo aeroespacial del sur de Europa, con multinacionales como Airbus. La Bahía de Cádiz concentra una de las industrias de construcción naval militar más veteranas del continente, liderada por Navantia. A ello se suma la presencia histórica de fabricantes de vehículos terrestres como Santa Bárbara Sistemas.
Prácticamente una de cada cuatro ventas al exterior de la industria aeroespacial y de defensa española procede de una empresa andaluza.
A estos enclaves tradicionales se añaden proyectos de innovación distribuidos por varias provincias. En Jaén avanza el Centro de Tecnologías de la Defensa y la Seguridad (CETEDEX), dedicado a sistemas antidron, vehículos autónomos e inteligencia artificial. El Centro de Ensayos para Sistemas No Tripulados (CEUS), en Huelva, se consolida como una infraestructura singular para aeronaves no tripuladas. Málaga alberga el Centro de Ciberseguridad de Andalucía, mientras que en Córdoba se trabaja en la implantación de la Base Logística del Ejército de Tierra.
La Alianza Andaluza de la Industria de Defensa
La puesta de largo de la Alianza, impulsada por Andalucía Aerospace, Andalucía Logistics, el Clúster Marítimo Naval de Cádiz y Railway Innovation Hub, contó con la vicepresidenta tercera y consejera de Economía, Carolina España, y el consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación, Jorge Paradela. Ambos subrayaron el objetivo de maximizar la participación de las empresas locales en contratos globales, en un momento de aumento del gasto en seguridad en toda Europa.
Para sostener este crecimiento, la Junta ha articulado un paquete de instrumentos financieros. Destacan los 540 millones de euros gestionados por Andalucía TRADE en incentivos y financiación reembolsable, otros 150 millones para grandes proyectos industriales, y 47 millones procedentes del fondo de Transición Justa dirigidos a la modernización de las industrias logística, naval y de aviación. Además, se han reservado 31 millones para el desarrollo de drones y sistemas satelitales con tecnología andaluza, y una partida de 100 millones para la futura Base Logística de Córdoba.
La Lectura Andaluza
Lo que vemos en Andalucía es una economía que diversifica sus motores más allá del turismo y la agroindustria. El sector de defensa y aeroespacial no es solo un escaparate de alta tecnología: se ha convertido en un yacimiento de empleo estable y de calidad distribuido por el territorio. Para un joven ingeniero en Jaén o un técnico de mecanizado en la Bahía de Cádiz, este ecosistema significa la oportunidad de desarrollar una carrera profesional sin tener que emigrar. Los 540 millones de euros que gestiona Andalucía TRADE, unidos a las inversiones en centros como CETEDEX o CEUS, son señales de que la administración autonómica apuesta por un modelo que fija talento.
El contexto internacional juega a favor. La creciente demanda de sistemas de seguridad y defensa en Europa abre la puerta a que las empresas andaluzas escalen en las cadenas de suministro globales. La Alianza recién constituida busca precisamente eso: que las pymes locales no se queden en la subcontratación de bajo valor, sino que participen en los grandes contratos que se licitan desde Bruselas o la OTAN. La lectura es clara: si el 1,4% del PIB actual se consolida y crece, Andalucía puede pasar de ser una comunidad que importa talento a una que lo exporta en forma de soluciones tecnológicas propias. El desafío ahora es convertir los anuncios en pedidos y los centros de investigación en factorías que multipliquen esa cifra del 1,4%.

