«Reconstrucción nacional». El concepto, lanzado por Alma Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, ha calado en toda la cúpula popular en cuestión de semanas. Lo retomó Alberto Núñez Feijóo, lo amplió la portavoz Ester Muñoz y lo ha cerrado el secretario general, Miguel Tellado. En Génova asumen que, tras dos años clavados en una horquilla de 130-140 escaños, necesitan un salto cualitativo en la intención de voto. Y para eso, nada como un plan de transformación integral que convenza al electorado de que no basta con heredar el poder cuando caiga Sánchez: hay que cambiarlo todo.
El propio Feijóo desgranó el pasado 28 de junio, en el pódcast A Contraluz de El Confidencial, una batería de medidas que dibujan lo que sería su primer año de gobierno: derogar la Ley de Memoria Democrática, reformar en profundidad la ley trans, suprimir la legislación intervencionista de vivienda, modificar las leyes de nacionalidad y del solo sí es sí, recuperar el delito de sedición, aumentar las penas por malversación o poner fin a la «ocupación de las instituciones» del Estado. Junto a ello, un programa económico con rebajas fiscales para jóvenes, la garantía de suministro eléctrico para 300.000 viviendas ya construidas sin potencia, y la promesa de un millón de nuevas viviendas. Un volcado de ambición que, admiten en la sede de la calle Génova, pretende «no ganar 1-0, sino golear con mucha contundencia».
El espejo de Rajoy en 2011 y la ambición de mayoría absoluta
La comparación con la victoria de Mariano Rajoy en 2011 es inevitable, pero en el PP se apresuran a marcar distancias. «Rajoy gestionaba el bipartidismo de una España que se estaba suicidando; nosotros estamos en una España decadente que puede languidecer con un modelo equivocado y unos servicios públicos muy deteriorados», explican fuentes de la dirección. De ahí que el plan de reconstrucción nacional se presente como un ‘shock’ legislativo y cultural, no como un mero recambio de gobierno.
Las mismas fuentes interpretan que la diferencia fundamental es que el PP de 2026 no puede limitarse a gestionar una crisis como en 2012, sino que debe emprender «un cambio radical de arriba abajo» para revertir lo que consideran un modelo de Estado erosionado por el Gobierno de Pedro Sánchez. La palabra que repiten es «autonomía»: si las urnas dan al PP la opción de gobernar, llegarán con el programa ya definido y sin necesidad de hipotecarse a socios externos.
El plan detallado: qué quiere derogar Feijóo y por qué ahora
La respuesta de Feijóo al podcast —«voy a derogar muchas leyes y a reformar otras tantas»— fue, en realidad, la presentación pública de una estrategia largamente trabajada en el Comité de Dirección. El presidente del PP puso sobre la mesa la Ley de Memoria Democrática, la ley trans, la ley del solo sí es sí, la legislación de vivienda, la política migratoria del Gobierno y la ley de nacionalidad. Todo ello acompañado de reformas fiscales y de infraestructuras: desde la exención del IRPF para jóvenes durante sus cuatro primeros años de trabajo hasta la inversión en el tren de alta velocidad y las autovías.
La elección del momento no es casual. En Génova se se confía en que a medida que el Gobierno acumule desgaste judicial y político, el electorado premie al partido que ofrezca un horizonte nítido de desmantelamiento de las políticas sanchistas. «Feijóo no se conforma con heredar el postsanchismo», resumen en la séptima planta de la sede nacional.
La lectura de la cúpula es clara: necesitan un mandato de las urnas no para ganar 1-0, sino para golear con mucha contundencia.
El Eje del Poder Popular
El impulso del plan de reconstrucción nacional tiene también una lectura interna. La persona que puso en circulación el término, Alma Ezcurra, representa, según todas las fuentes consultadas, la sensibilidad de Isabel Díaz Ayuso dentro de la dirección nacional. Y el giro hacia un discurso más desacomplejado se ha visto reforzado con el nombramiento de Ignacio Dancausa al frente de Nuevas Generaciones. Dancausa no ha ocultado su afinidad «ayuser» y apuesta abiertamente por la batalla cultural: un perfil que, reconocen en Génova, «juega todos los balones» y encaja con la necesidad actual de movilizar al votante joven.
Eso sí, en la primera planta de la sede popular y en el entorno de Ayuso niegan fisuras: «La que más ha defendido a Feijóo ha sido Ayuso», señalan. Ambos liderazgos, insisten, comparten ahora un nivel de sintonía que no existía en etapas anteriores, más allá de las inevitables diferencias de estilo. El debate sobre el absentismo laboral, que generó cierta polémica en los medios, es citado por el PP de Madrid como ejemplo de que la presidenta autonómica cerró filas sin reservas con Feijóo.
Desde un punto de vista territorial, el plan de reconstrucción nacional aterriza de forma desigual en las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Allí donde gobiernan —como Madrid, Andalucía, Galicia o la Comunidad Valenciana—, el partido puede exhibir avances concretos en fiscalidad, vivienda o seguridad. El reto es trasladar ese relato de gestión al conjunto del país y convertirlo en un proyecto de Estado. La próxima cumbre de presidentes autonómicos populares, cuya fecha aún no ha cerrado Génova, será clave para unificar el discurso territorial.
La lectura a medio plazo es que el PP necesita imperiosamente que el «plan de reconstrucción» no se quede en una declaración de intenciones. La próxima ventana crítica —los debates de investidura tras unas hipotéticas elecciones— exigirá un programa cerrado y la capacidad de explicarlo en un minuto. Para eso trabajan en el Grupo Parlamentario Popular del Congreso y en el Senado, donde la mayoría absoluta popular permite ya hoy dar señales de contundencia legislativa.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: «Reconstrucción nacional» frente al sanchismo: el PP no aspira a heredar el poder, sino a transformar el Estado de arriba abajo con un mandato electoral aplastante.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Celebración de la cumbre de presidentes autonómicos del PP, aún sin fecha confirmada por Génova.
