Washington no ha cerrado todavía si la inteligencia artificial puede aprender gratis del trabajo de los estadounidenses. El Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) ha presentado esta semana un escrito judicial que defiende el fair use —el uso legítimo que permite ciertos aprovechamientos de obras sin permiso del titular— casi sin matices ni excepciones.
Un choque dentro de la administración
Según el documento, no resulta del interés público que las grandes tecnológicas controlen los grandes modelos de lenguaje —Large Language Models o LLM, por sus siglas en inglés— mediante barreras de licencia que acaban funcionando como subsidios para los viejos medios de comunicación. El DOJ pide rechazar toda interpretación que considere ilegal entrenar LLM con textos protegidos.
La Casa Blanca mantiene, sin embargo, una posición menos contundente. En su marco de inteligencia artificial publicado en marzo, la administración admitía que seguía abierta la cuestión de si ese entrenamiento vulnera los derechos de autor. El Departamento de Justicia se remitió a un mensaje en X del fiscal general adjunto Stanley E. Woodward Jr., fechado el 2 de septiembre, para subrayar que el presidente Donald Trump considera el dominio de la IA ‘crítico para la seguridad nacional, la prosperidad y la movilidad económica de todos los estadounidenses’.
El escrito argumenta que que OpenAI copia las obras para entrenar modelos, pero no para republicarlas. La finalidad de la copia, asegura el DOJ, ‘difiere en clase de la finalidad de la obra copiada’: el sistema aprende patrones estadísticos de vocabulario, sintaxis y conocimiento, no reproduce el contenido expresivo original. La doctrina del uso legítimo es la pieza central de esta defensa.
El debate no es teórico. The New York Times demandó a OpenAI en 2023 por entrenar ChatGPT con millones de artículos del diario y acusó a la compañía de generar respuestas que imitaban su estilo. Microsoft quedó incluida en la causa porque Copilot reproducía, según la demanda, fragmentos literales de las informaciones. Anthropic, el creador de Claude, también fue señalado por escanear millones de libros comprados en masa y destruirlos después.
La decisión judicial decidirá si el conocimiento digitalizado puede usarse sin compensación o si los creadores logran cobrar por cada obra utilizada en el entrenamiento.
Evan Swarztrauber, experto en políticas tecnológicas y exasesor de la Comisión Federal de Comunicaciones, discrepa del DOJ. ‘La administración reconoce la complejidad del litigio y dice que el tribunal debe decidir; el DOJ, en cambio, ha adoptado una posición agresiva: casi todo entrenamiento es uso legítimo y las licencias son negativas’, explica. Swarztrauber advierte de que los pequeños creadores no tienen los recursos del New York Times para defender sus derechos.
Qué se juegan OpenAI, Google y Meta
Una sentencia que consolide el uso legítimo abarataría el entrenamiento de los modelos y consolidaría la ventaja de los grandes laboratorios que ya acumulan corpus masivos. Google y Meta observan el caso con el mismo interés que OpenAI: sus modelos de lenguaje se entrenan con texto de internet, libros y noticias, y cualquier obligación de licencia encarecería los costes de entrada para cualquier competidor.
Al mismo tiempo, una derrota de los editores reduciría la capacidad de los medios y las editoriales para negociar acuerdos de licencia. El mercado editorial español no está al margen: los grandes grupos estadounidenses también se entrenan con contenidos en español. Editores y autores de España siguen el litigio neoyorquino porque la doctrina que fije un tribunal federal de Nueva York influirá, de facto, en las negociaciones globales.
Los precedentes invitan a la cautela. En 2015, el Tribunal Supremo dejó en pie el fallo que validó el proyecto de digitalización de libros de Google Books como uso legítimo, aunque aquel caso se centraba en la publicación de fragmentos limitados, no en el entrenamiento de modelos generativos. La diferencia es crucial: un LLM no copia para citar, copia para aprender y crear.
La Lógica de Washington
Para la Administración Trump, la prioridad es la soberanía tecnológica frente a adversarios extranjeros. La Casa Blanca y el DOJ comparten ese diagnóstico estratégico: el dominio en inteligencia artificial se considera un activo de seguridad nacional, y cualquier barrera que ralentice el entrenamiento se lee como una desventaja competitiva. Lo que separa a ambos actores es el alcance de la doctrina legal que debe garantizarlo.
Washington observa con desconfianza las barreras de licencia. El DOJ lo formula sin rodeos: si entrenar exige permiso caso por caso, solo los laboratorios con grandes presupuestos podrán pagar ese acceso. La Casa Blanca, en cambio, prefiere que sea un juez quien delimite el equilibrio entre innovación y propiedad intelectual. Es una división clásica entre el poder ejecutivo y el Departamento de Justicia: no siempre el gobierno federal habla con una única voz en los tribunales.
El impacto para España es indirecto, pero tangible. Una doctrina favorable al uso legítimo abarata el desarrollo de herramientas de IA en español y reduce los costes para las empresas tecnológicas y editoriales que quieran integrar modelos. A cambio, los creadores y medios españoles pierden capacidad de negociación frente a las plataformas americanas. La propiedad intelectual del entrenamiento se resolverá antes en los tribunales americanos que en los europeos. La Comisión Europea ya regula la transparencia de los modelos con la AI Act, pero los detalles sobre derechos de autor del entrenamiento siguen sin cerrarse en Bruselas.
La próxima ventana clave es la decisión del juez federal que instruye la demanda de The New York Times contra OpenAI, aún sin fecha definitiva. Si el tribunal adopta la tesis del DOJ, los editores europeos tendrán difícil renegociar licencias con los laboratorios. Si la rechaza, se abrirá una fase de negociación de contenidos que recuerde a los pagos por licencia en la industria del streaming.
Ficha del Caso
- El caso: El Departamento de Justicia presentó un escrito judicial en el litigio sobre entrenamiento de modelos de lenguaje con obras protegidas y defendió la doctrina del uso legítimo, chocando con el marco más cauto de la Casa Blanca.
- Datos clave: El DOJ afirma que entrenar LLM no vulnera el copyright; The New York Times demandó a OpenAI en 2023; Anthropic y Microsoft quedaron señaladas por prácticas similares; el precedente de Google Books (2015) validó ciertos usos legítimos.
- Para España: La decisión condicionará el coste de entrenar modelos en español y la capacidad de los creadores y editores españoles para cobrar licencias por sus contenidos.

