El funeral de Ratko Mladic en Belgrado, con honores militares y ministros serbios, desafía a la UE: ¿qué dice Bruselas?

La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, ha cancelado su visita a Belgrado en protesta por la glorificación del exgeneral. El Gobierno serbio niega que se trate de honores de Estado, pese a la presencia de cuatro ministros en el entierro.

Serbia enterró este lunes en Belgrado a Ratko Mladić, condenado por genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. El funeral, con salvas y banderas, reunió a miles de personas y a cuatro ministros del Gobierno, pese a las advertencias de la Unión Europea.

El entierro en Belgrado: banderas, salvas y cuatro ministros

El cuerpo de Mladić permaneció en capilla ardiente en la iglesia ortodoxa de San Lucas, en Belgrado, antes del sepelio. Miles de personas acudieron desde primera hora para despedir al que fuera comandante del ejército serbobosnio, según coinciden AP y Euronews.

El tribunal de la ONU para la antigua Yugoslavia condenó a Mladić por orquestar el genocidio de más de 8.000 hombres y niños bosnios en Srebrenica en 1995 y por el asedio de Sarajevo. La guerra de Bosnia (1992-1995) dejó más de 100.000 muertos y unos dos millones de desplazados, según los datos recogidos por AP y Euronews.

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Sobre el ataúd reposaron la gorra de oficial y el sable, rodeado por hombres vestidos de camuflaje y con las medallas del exgeneral a la vista. Entre los asistentes había antiguos soldados, jóvenes con banderas de Serbia y de la República Srpska y cientos de aficionados del fútbol, según las crónicas del acto.

El féretro fue portado por militares entre aplausos, mientras se lanzaba una salva de honor y sonaba una orquesta castrense. El patriarca de la Iglesia ortodoxa serbia, Porfirije, presidió la ceremonia y dijo que el nombre de Mladić quedará «profundamente grabado en la memoria y en las oraciones» de los fieles ortodoxos serbios.

Asistieron los titulares de Justicia, Cultura, Defensa e Inversiones Públicas. Pese a que se había anunciado que no acudirían cargos en activo, estuvieron presentes los cuatro ministros, además del embajador ruso en Serbia, Alexander Botsan-Kharchenko, y Danilo, hijo del presidente Aleksandar Vučić. El Gobierno serbio envió un avión la semana pasada para repatriar los restos, acompañados por el ministro de Justicia, Nenad Vujić.

Vujić anunció inicialmente que Serbia concedería a Mladić «todos los honores militares y de Estado», una decisión que Vučić matizó después. Las autoridades serbias afirmaron que no habría salvas de artillería ni presencia militar ceremonial, y que el exgeneral no sería enterrado en el Paseo de los Grandes ni en el Paseo de los Ciudadanos Distinguidos.

El sepelio fue formalmente privado, pero la participación de cargos públicos equivale en la práctica a honores de Estado, contrarios a la ley serbia.

El pulso con Bruselas y la ley serbia

Marko Milosavljević, responsable de investigación del Comité de Iniciativa Juvenil por los Derechos Humanos en Serbia, sostiene que Mladić perdió su rango militar al ser condenado y, con ello, el derecho a honores militares o de Estado. «En la práctica, en Serbia no siempre se aplican las mismas reglas», ha declarado a Euronews.

Milosavljević señala además que uno de los organizadores del funeral, Svetozar Andrić, es un antiguo colaborador de Mladić reclamado por varias causas judiciales por crímenes de guerra. A su juicio, esta ola de exaltación anima a los prófugos a creer que nunca rendirán cuentas.

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Bruselas canceló la visita de la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos. Un portavoz de la Comisión Europea afirmó que cualquier glorificación de criminales de guerra condenados «no tiene cabida en la UE ni en los países candidatos».

Vučić no asistió al funeral y lo describió como una «efusión emocional» que nada tiene que ver con que él lo permitiera o no. «Hemos sido perseguidos y hostigados durante 30, 40 años… siempre culpables pase lo que pase», dijo. Belgrado sigue negando el genocidio de Srebrenica y acusa a Occidente de parcialidad contra los serbios.

Según Milosavljević, la efusión no fue espontánea. Durante décadas, sobre todo mientras Mladić estaba huido, se forjó el mito del gran comandante militar y de la resistencia frente a un Occidente hipócrita. Los familiares de las víctimas podrían incluso demandar a Serbia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por discriminación, según el activista.

El año pasado Serbia enterró con honores militares a Nebojša Pavković, antiguo jefe del Estado Mayor condenado por crímenes en Kosovo. La repetición del gesto subraya la continuidad de la política de Belgrado.

El impacto para España y para la ampliación europea

El caso golpea la política de ampliación de la Unión Europea. En un momento en el que Serbia es el candidato más relevante de los Balcanes Occidentales, la Comisión Europea ha situado la reconciliación y las buenas relaciones vecinales como condiciones centrales para construir un futuro compartido, tal y como recoge su comunicado del lunes.

Para España y el resto de socios comunitarios, el funeral de Mladić complica el relato de que el proceso de integración avanza sin retrocesos. La respuesta de Bruselas no se ha limitado a una condena retórica: la visita de Kos sigue cancelada y queda abierta la posibilidad de nuevas medidas si Belgrado mantiene esta línea.

Lo esencial

  • 📌 ¿Qué ha ocurrido? Serbia enterró este lunes en Belgrado a Ratko Mladić, condenado por genocidio, con salvas, banderas y cuatro ministros presentes.
  • 👤 ¿Quiénes están implicados? El Gobierno serbio, el patriarca Porfirije, militares, la Comisión Europea y la comisaria Marta Kos.
  • ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Bruselas mantiene cancelada la visita de Kos y deja la puerta abierta a más medidas; las familias de las víctimas estudian demandas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.