La Comisión Europea prohíbe la munición de plomo en la caza con un plazo de siete años

La decisión del Comité REACH concede siete años de transición, pero las federaciones de caza la consideran insuficiente y llevan la batalla a la Eurocámara. Los perdigones de plomo quedarán prohibidos, mientras las balas se libran de la restricción.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Comité REACH de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) ha respaldado la prohibición de la munición de plomo en cartuchos de caza, con un periodo de transición de siete años. Las balas quedan excluidas de la restricción.
  • ¿Quién está detrás? La decisión se enmarca en el Pacto Verde de la Comisión Europea, que busca eliminar el plomo de los ecosistemas. El sector cinegético, liderado en España por la Real Federación Española de Caza (RFEC), se opone por falta de alternativas viables.
  • ¿Qué impacto tiene? La medida pasa ahora al Parlamento Europeo, que dispone de tres meses para vetarla. La RFEC ya ha anunciado una ofensiva de cabildeo entre los eurodiputados españoles para frenar la prohibición.

La Comisión Europea ha impuesto una prohibición gradual de la munición de plomo en la caza menor, concediendo siete años de plazo para que fabricantes y cazadores se adapten. La restricción afecta solo a los cartuchos de perdigones y excluye las balas, pero el sector cinegético considera la transición insuficiente y se prepara para una batalla política en la Eurocámara.

El plomo, en la diana del Pacto Verde

La medida fue aprobada el pasado 25 de junio por el Comité REACH —el órgano que gestiona las restricciones químicas en la UE— y formalizada por la Comisión Europea dentro del paquete del Pacto Verde. El objetivo es eliminar la contaminación por plomo en los ecosistemas y en la cadena alimentaria, ya que cada año se esparcen miles de toneladas de este metal tóxico en los hábitats de caza. La ECHA había propuesto inicialmente un plazo de transición de apenas 18 meses, pero tras las presiones del sector y de varios Estados miembros, se ha ampliado a siete años.

La restricción afecta exclusivamente a los perdigones, no a las balas. Las municiones de rifle quedan fuera del ámbito de esta regulación, algo que las organizaciones cinegéticas valoran pero que no consideran suficiente. «La prohibición de los perdigones es un precedente peligroso que, sin ciencia sólida, abre la puerta a nuevas restricciones en el futuro», han señalado fuentes de la RFEC a esta redacción.

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La batalla se traslada a Estrasburgo

caza

El Comité REACH ha cerrado su fase técnica, pero la decisión aún no es firme. El Parlamento Europeo tiene ahora tres meses para examinar la medida y, si reúne una mayoría suficiente, puede vetarla. La RFEC ya ha desplegado una ronda de contactos con los eurodiputados españoles para intentar frenar la prohibición antes de que expire ese plazo.

En declaraciones recogidas por la revista Jara y Sedal, el presidente de la RFEC, Josep Escandell, explicó la estrategia: «Vamos a iniciar una ronda de contactos y trabajo con los representantes españoles en el Parlamento Europeo para informarles sobre el grave perjuicio de una decisión que se toma sin que se haya estudiado la repercusión que tendrá sobre el colectivo y sin plantear alternativas viables desde el punto de vista técnico y científico». El sector argumenta que aún no existen estudios concluyentes sobre la seguridad y eficacia de los materiales alternativos al plomo, y teme que una transición forzosa eleve el número de heridas no letales en las piezas o incremente los rebotes peligrosos.

El sector cinegético español mueve alrededor de 6.000 millones de euros anuales y da empleo a más de 200.000 personas, según datos de la RFEC. La prohibición de los perdigones de plomo afectará directamente a la caza menor —perdiz, conejo, codorniz—, modalidad que representa el grueso de la actividad en España. Los fabricantes de cartuchos tendrán que reformular sus líneas de producción y los cazadores, cambiar décadas de hábitos.

La prohibición de la munición de plomo avanza por la vía del comité sin un debate social amplio, y el sector tendrá siete años para cambiar… si el Parlamento Europeo no la tumba antes.

La postura de la Comisión Europea se apoya en los dictámenes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y de la Agencia Europea de Medio Ambiente, que confirman los riesgos del plomo para la fauna y la salud humana. Sin embargo, la propia ECHA reconoció en su evaluación que la disponibilidad de alternativas es limitada y que se requiere un periodo de transición más largo para que el mercado se adapte.

El Eje del Poder Europeo

La decisión del Comité REACH refleja una tensión creciente entre la agenda verde de Bruselas y los intereses del mundo rural. Países como España, Francia e Italia, con fuertes tradiciones cinegéticas, han mostrado reticencias durante las negociaciones, pero no han alcanzado una minoría de bloqueo suficiente en el comité. El empuje principal ha venido de los Estados del norte de Europa, tradicionalmente más sensibles a la protección ambiental, y de la propia Comisión, que necesita victorias legislativas del Pacto Verde antes de que expire el mandato actual.

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En España, el debate trasciende la esfera cinegética y toca la política nacional. La RFEC mantiene estrechos vínculos con el Partido Popular y con Vox, formaciones que tienen una presencia importante en la delegación española del Parlamento Europeo. El Gobierno de Pedro Sánchez, por su parte, se ha alineado con las tesis ambientalistas de Bruselas, pero deberá negociar con el sector para evitar un conflicto social en las zonas rurales que pueden ser claves en próximas elecciones.

La lectura a medio plazo es que la prohibición del plomo en perdigones es solo el primer paso de un proceso más amplio. En 2021, la UE ya restringió el uso del plomo en humedales, y ahora el coto se extiende a todo el territorio. El precedente de las restricciones químicas en la industria (el plomo en pinturas, gasolinas y tuberías) muestra que, una vez adoptada la primera medida, las sucesivas son más difíciles de frenar. El sector lo sabe y por eso concentra todas sus energías en el veto parlamentario.

El reloj corre: los tres meses de escrutinio parlamentario empezaron a contar desde la publicación oficial, aún no concretada. La RFEC confía en que eurodiputados españoles de varios grupos políticos presenten una objeción formal. Si no lo consiguen, la prohibición entrará en vigor en 2033, siete años después de su publicación en el Diario Oficial de la UE. Hasta entonces, los cazadores podrán seguir usando perdigones de plomo, pero el reloj de la adaptación ya ha empezado a soltar tictacs.